Por Remberto Burgos De la Espriella

En el momento de escribir estas líneas Colombia completa cerca de 1.650.000 casos por Covid-19, 43.000 muertos, más de 10.000 casos diarios en la última semana y 60 mil pruebas hoy. Estamos en la segunda ola y así cerramos el 2020, con la mayor cantidad de casos-día: 16.314. Números tristes, pero también la otra cara de la moneda: cada vez tenemos mejor capacidad diagnostica y más de 120 laboratorios para detectar la Covid-19. ¡Estamos peleando! Enseñanzas, caídas y duelo sus postales. Como colectivo, la fragmentación social por la falta de solidaridad como cuerpo en donde por gambetear la disciplina del comportamiento fuimos noqueados: 289 muertos.

Hay que pasar la página surfeando la segunda ola y recibir el 2021. Será un año de dificultades, pero de recuperación. Sin embargo, nos preocupa la tendencia en el aumento en los trastornos de la salud mental: ansiedad, estrés, soledad, depresión, y alza en suicidios. La pandemia emocional si no la anticipamos cobrará vida y muchos costos humanos en nuestros compatriotas. El primer paso es reconocer estas emociones negativas y expresarlas: estar enojado y molesto porque este año empieza con medidas restrictivas es algo natural. Se debe aceptar y cumplir por el bien de todos. Nunca ha sido sano almacenar sentimientos tristes, marchitan el alma.

Nadie tiene a bola de cristal para decirnos cómo será el 2021 y mucho menos la capacidad de predecir con los posos del café. La W en la taza indicará que será un año duro. La incertidumbre, esa sensación de desconocer que pasará inquieta e intranquiliza. Genera ansiedad lo desconocido y la persistencia de este sentimiento reverberante desencadena estrés. Este dispara respuesta en el centro de comando cerebral. Hay que alistar las defensas. Comienza a circular cortisol, se aumentan los niveles de glicemia, se eleva la tensión arterial. Vivimos en estado de alerta permanente, listos para el ataque y respondemos sin contar hasta 10. Lo malo, se acumula un factor de riesgo para las afecciones cardio cerebrovasculares; estas revoluciones aceleradas reducen la esperanza de vida. Ansiedad e incertidumbre: binomio que proyecta los factores modificables que debemos evitar en este tipo de enfermedades.

Los meses del 2021 van a caminar lento para nuestros anhelos, La vacuna soñada, —la gran solución— tiene divergentes dudas. Muchas personas se niegan a su aplicación. Lo cierto es que en Colombia la realidad de inmunización empezará en el segundo semestre y no debe ser esto motivo de frustración sino de esperanza. Con la etiqueta social pegada debemos seguir la nueva normalidad, ordenadas por los protocolos sanitarios, la mascarilla es el pañuelo diario de seguridad. Eficacia de 100% cuando la combinamos con distanciamiento físico.

El 90% de los propósitos que hacemos para el nuevo año no se cumplen. La razón biológica es que las costumbres han formado en el cerebro unas conexiones y circuitos que es muy difícil erradicar: los hábitos dejan huellas en las vías de comunicación cerebral. Es un entramado muy complejo y en donde la recompensa inmediata de estas prácticas nos derrumba la intención de los nuevos propósitos. Difícil bajar de peso o dejar el cigarrillo, etc. La fuerza de voluntad es la chispa que enciende la motivación del circuito del nuevo propósito. El mensaje llega al cíngulo anterior, desde acá hasta el córtex prefrontal. La doble vía lo lleva a la amígdala del lóbulo temporal y a sus conexiones con los núcleos productores de dopamina. Así integramos el perímetro de la recién decisión para obtener un propósito que genere un nuevo circuito de recompensa que persevere la intención. La dieta para disminuir de peso solo ve los resultados después de varios meses y como es de gratificante cuando la ropa escondida vuelve a salir al ruedo. Un solo propósito nos está solicitando la nación para el Año Nuevo: ¡cambiar el yo por el nos!

Algunos han definido el 2020 como annus horribilis lo cual no comparto. Prefiero llamarlo sui generis. Dejó cicatrices y estas huellas con letras de desesperanza, pero no podemos arrodillarnos ante la adversidad, la fe abre las compuertas. De lo contrario vendrá una epidemia de depresión colectiva en donde los lentes oscuros nublaran el porvenir y la visión de futuro. Hay que trabajar sobre el bienestar social y económico, y debe ser la política integral de salud pública prioritaria. Golpeados, pero con ganas: ambición e inspiración debe ser el sello del 2021. Construir ciudadanía y lazos; hay que inmunizar, pero también hay que aumentar el empleo e informar con hechos que la cifra bajará el próximo semestre a un dígito. No es optimismo ilusorio el tipo de mensaje, es optimismo realista para que todos construyamos, más bien, reconstruyamos esta patria. Es el tiempo de programas honestos, innovadores, incluyentes y llenos de información positiva. Es el momento del liderazgo colectivo.

Fuente: http://www.lalinternaazul.info/2021/01/02/2021/

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El doctor Remberto Burgos de la Espriella ha sido Presidente de la Asociación Colombiana de Neurocirugía, Presidente Honorario de la Federación Latinoamericana de Neurocirugía y Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina de Colombia.

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Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de educación médica y salud del pueblo colombiano.