El año de medicatura rural, vaya experiencia de vida. En estos días de recuerdos vino a mí la imagen de esa época del Hospital San Diego en Cereté, donde lo hice. Debía salir del hospital y hacer consulta rural en centros de salud de las afueras. Para llegar a uno de ellos, atravesar el Sinú utilizando el planchón. Estas canoas amarradas funcionan sin motor y obtienen su movimiento por las corrientes del río. Son casas flotantes de llamativos colores y sonoros nombres.

Por supuesto, llegaba habitualmente tarde. Mi auxiliar de enfermería, nativa de la vereda era experta y veterana en el diagnóstico clínico. Siempre le preguntaba. ¿Qué tenemos? Con sonrisa asertiva me respondía: “Cuatro flacos barrigones primero”. Su ojo clínico desconocía que la distensión abdominal de estos niños lombricientos se debe a la mala digestión con la fermentación exagerada de desechos de los parásitos. Por otra parte, la desnutrición tiene como causa la mala absorción porque estos parásitos del trópico inflaman la pared de las vellosidades intestinales. Gordos por fuera y delgados por dentro, como la inmensa mayoría de los mensajes de las redes sociales. Se queda uno literalmente sorprendido cuando mira las cifras de los teléfonos celulares en Colombia. En el 2019 se vendieron 1412 millones de celulares y se calcula que el 59% de los colombianos usan su móvil. La actividad más frecuente es la consulta de las redes sociales.

La información a la mano, los datos actualizados y ver que el mundo es como nuestras veredas, un caserío grande. Pero reemplazar los ejercicios de memoria y retención nos lleva, por ejemplo, a la amnesia digital. En mi caso, no sé el número del celular de mis hijos. Debo acudir donde están grabados. En cambio, mi madre cercana a los 90 años, tiene una memoria prodigiosa fruto del ejercicio de retención de todos estos años. No se equivoca: dice el número del teléfono de todos sus hijos sin acudir a la libreta de notas. La comodidad y velocidad de obtener la información han desplazado las clases de entrenamiento cerebral y esfuerzo neuronal. La memoria de retención no la practicamos, desperdiciamos tiempo sin aprovechar estos ejercicios cognitivos que incrementan la funcionalidad cerebral La desnutrición de la época digital se comporta como una parasitosis intestinal: inflados por fuera y vacíos por dentro. Estamos formando ciudadanos digitales.

Cuando afirman: el celular y las redes sociales nos acompañan y mitigan la soledad, ¿cierto? Se equivocan. Nos impide disfrutar del autoanálisis, la meditación y de esos ratos de encuentros con nosotros mismos que indican un proceso de crecimiento espiritual. Las redes sociales, sus enlaces y chat no reemplazan la comunicación. Las redes sociales son las consultas más frecuentes que hacemos por el celular (57%). Tiene numerosas ventajas, pero también muchos inconvenientes. Destacamos la conexión, la información y actualización. Consultamos datos y confirmamos impresiones. Pertenecemos a grupos afines, pero nos toca aceptar sus veleidades, es el tiquete de entrada.

Múltiples desventajas: vivir un mundo irreal, una de ellas. Son tantos los documentos que llegan que no alcanzamos a procesarlos. Caemos en los sesgos de confirmación; nos condicionan previamente con pequeñas informaciones en cadenas, inexactas, y nos preparan para que una “gran noticia falsa”, que coincida con nuestro prejuicio, la demos como verdaderas. Tan efectiva, se ha convertido en la nueva estrategia de oposición política. Nos ahorran tiempo las redes sociales. Pero nos pueden convertir en obesos digitales. Perdemos nuestra privacidad y estamos sujetos a que manipulen nuestro criterio alterando nuestro juicio. Las redes sociales son adictivas y crean un mundo fantasioso, competitivo. A través del sistema de recompensa producen descargas de dopamina que obligan al usuario a conectarse en ella. Igualmente se convierten en generadores de emociones negativas.

Las tecnopatologías si no la prevenimos educando a nuestros jóvenes se convertirán en problema de salud mental. La adicción, los trastornos del afecto (depresión y compulsión), alteraciones en el sueño son algunas. Control en su uso racional: ¡construir colombianos responsables no barrigones digitales!  Después de un fin de semana flexible con comida “a tutiplén” nos autocuidamos y hacemos ayuno. Hagan esta dieta: dejen las redes por 24 horas y verán los grandes beneficios del ayuno digital. El cerebro y su espiritualidad los aplaudirá.

Fuente. Académico  Remberto Burgos De la Espriella, columna semanal del periòdico digital LA LINTERNA AZUL.

 

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Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Editor Emérito de la Revista MEDICINA. Editor de Noticias, portal de la Academia www.anmdecolombia.org.co