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Por Alfredo Jácome Roca.

Mientras el tráfico de drogas sea negocio, habrá gente mafiosa, políticos corruptos y grupos violentos (guerrilleros incluidos) que monten laboratorios y diseñen rutas para pelechar del narcotráfico. Son empresas ilegales que surten la demanda, y con el lavado colaboran otras empresas (a menudo de papel), ciertas personas y funcionarios, en ocasiones hasta altos mandos y gobiernos. Llevamos décadas de lucha contra el narcotráfico sin solucionar el problema, así se informen numerosas capturas y toneladas de droga decomisada. Como el asunto obedece a las leyes del mercado, solo la disminución de la demanda, precios muy bajos que hagan de la producción un mal negocio, o tratamientos exitosos que reduzcan las adicciones en un número significativo, lograran que el narcotráfico pierda interés para los mafiosos, únicamente interesados en el dinero y el poder.

En una edición reciente de la revista Time, un médico especializado en tratamientos para drogadicción y drogadicto el mismo, el doctor Peter Grinspoon -instructor de medicina en Harvard- afirma en el artículo Decriminalizing Opioids Will Save Countless lives” (1) que la legalización de la marihuana como medicamento eficiente en algunas enfermedades (2), e incluso para uso recreativo, ha sido un éxito en el control del consumo, un 4% de la población mundial (0.4% para los opiodes). La droga que se ofrece en centros médicos es de muy buena calidad, pues es analizada para evitar moho, metales pesados y pesticidas. Dice Grinspoon:

Estoy limpio desde hace 15 años. He ayudado a cientos de otros colegas drogadictos y tratado a miles de pacientes en décadas. Creo que la criminalización de las drogas, más que ellas mismas, son la principal causa de nuestros problemas. En el caso específico de los opioides, es la naturaleza ilegal de los alucinógenos que venden en la calle lo que mata a la gente.”(1)

 

La marimba

Treinta y ocho estados americanos han aprobado la marihuana medicinal, veintitrés de ellos también el uso recreativo. No ha aumentado el consumo, ni las muertes, pero la persecución y judicialización de consumidores y de micro traficantes, particularmente en barrios pobres o de personas negras o mestizas, se ha reducido. Hay menor sobrecarga en los juzgados. El suministro legal, a través de médicos con licencia para su formulación, o de centros para su venta, va acompañado de conocimiento del “paciente”, para encaminarlo si es necesario, a centros de desintoxicación o de control del abuso, llevándolos a la sobriedad por medio de la educación. Los adictos pueden así discutir su situación y su futuro con los médicos, libremente. Grinspoon aboga por el pragmatismo, y se basa en el fracaso de la prohibición del alcohol entre 1920 y 1933, cuando se bebía a escondidas pero a menudo licores de mala calidad.

 

Las toxicomanías en el siglo XX

En la cultura barranquillera en la que yo crecí, era normal para un adulto fumar y tomar licor. Incluso manejar tomado. Las borracheras y otros excesos, como la violencia intrafamiliar, eran disculpadas. Una mujer casada jamás pensaba en un divorcio, no era el estilo de las madres resignadas. La cafeína era -y sigue siendo- aceptada.

Pero la ciencia ha comprobado los terribles daños que causa el tabaco, también el alcohol en consumo no moderado y frecuente. Pero todos sabemos ahora que se trata de problemas de salud pública, y se han formado grupos y diseñado programas para evitar estas toxicomanías. Incluso muchos países han legislado para el control del uso excesivo de bebidas azucaradas. La marihuana en aquella época era consumida únicamente por personas de la calle, estas eran rechazadas entonces y ahora. Las guerras y la cultura mafiosa llevaron al uso de alucinógenos, del dinero fácil y del ingreso de las drogas ilícitas en los colegios. Los drogadictos de aquella época era los morfinómanos y los consumidores de barbitúricos, a quienes no se perseguía pues además estas drogas son medicamentos legales.

El Valium fue un éxito de mercado. Las benzodiacepinas entraron a la canasta familiar, pues incluso de conseguían sin fórmula. Luego, los hipnóticos benzodiazepinicos y los “benzodiazepin-like”. Todos consumimos estas drogas, las formulamos y las vendimos (industria farmacéutica). Ahora se usan, pero controladas.

 

Los opioides

En los Estados Unidos, la familia Sackler se enriqueció con la venta del Oxicontin (oxicodona), que se volvió una especie de acetaminofén, para controlar todo tipo de dolores. El fabuloso negocio llevo a decisiones corruptas. Muchos médicos (no todos) la formulaban. Hasta que se puso un tatequieto a raíz de las muertes y la drogadicción, y llovieron las demandas. Se tomo conciencia del problema de los opioides. Por otro lado, la cocaína y la heroína inundaban las calles. Y más recientemente el fentanilo (solo o asociado con xylaxina), asociación llamada Tranq, la droga zombi (5).

La DEA y los gobiernos llevan décadas combatiendo el narcotráfico. Entre más decomisos, paradójicamente, más drogadicción.

 

¿Como cambiar estrategias fallidas?

Un estudio reciente en The American Journal of Public Health (3) considera que la persecución policial contribuye a la epidemia de mortalidad por opioides, pues hay una relación entre decomisos y sobredosis fatales (más de cien mil al año) y no fatales. Por supuesto que este tema está íntimamente relacionado con la brutalidad policial, abuso sobre personas negras, y otros asuntos escandalosos. Los partidarios del enfoque amigable y pragmático dicen que el dinero gastado en excesivos esfuerzos por hacer cumplir la ley podría usarse de manera pragmática en programas de prevención, sobriedad y educación, con la administración de naloxona (Narcan) para tratar las sobredosis. Es sabido que esta droga, un opioide de baja potencia utilizado como reemplazo de opioides potentes y peligrosos, será adquirible sin fórmula médica en supermercados y deberá llevarse en los morrales estudiantiles. Portugal ha tenido éxito en la descriminalización de las drogas. Por supuesto que el problema de los opioides como tema de salud pública no podrá ser tratado como una libre decisión de asistir a dispensarios de Cannabis, sino que debe estar ligado a tratamiento profesional, evitando el mercado ilícito. Es decir, debe regularse estrictamente, usando tal vez dispensarios controlados por el gobierno.

 

Estudios por la corporación RAND.

RAND (por Research AND Development) es una corporación sin ánimo de lucro que realiza investigaciones y análisis para proveer soluciones objetivas. Asesora al Ministerio de Defensa de los Estados Unidos, pero sus resultados están abiertos al público. Fundada poco después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial por personas e instituciones lideradas por Donald Douglas (presidente de la industria aeronáutica del mismo nombre, ahora McDonnell-Douglas) ha tenido varios cambios, pero sus estudios involucran muchos temas, como terrorismo, narcotráfico, trata de personas, cambio climático, energías limpias, migraciones, salud pública, hackers, esto y aquello, que son de obligatoria consulta para gobiernos, legisladores y ONGs.

Esta corporación ha realizado estudios controlados y aleatorizados en Europa y Canadá denominados HAT (Heroin assisted treatment) que indican buenos resultados con la administración supervisada de Heroína inyectada con la adición opcional de metadona, contra solo administración de metadona en varias modalidades, incluyendo metadona en múltiples ocasiones, aun en los que continúan inyectándose heroína (4-6). Ahora se facilitará la compra de metadona sin formula médica.

El tema aquí discutido se refiere a Norteamérica, donde la muerte por sobredosis es un problema de salud pública de urgente control, y hay que buscar soluciones distintas a las actuales, que han resultado inoperantes. En un par de estados, por ejemplo, Oregón, que desde hace un par de años han descriminalizado la droga callejera, sin que se haya presentado aumento del consumo, pero si disminución de enfrentamientos policía-civiles, que empeora la situación en barrios pobres predominantemente negros o latinos, también orientales en California. El problema en la región andina, México y Centroamérica es más el narcotráfico, la violencia de los carteles, la corrupción y la vulnerabilidad de los productores, generalmente pequeños. En la región, el problema del fentanilo apenas comienza. Y como se puede ver, la cocaína no hace parte de estos diferentes enfoques.

Parodiando a Wasserman (columna de El Tiempo), este grupo de estudiosos, sin ruido, busca soluciones tecnológicas originales, diseña, analiza y calcula impactos”.

 

Referencias
  1. Grinspoon P. Decriminalizing Opioids Will Save Countless lives. Time, Agosto 23, 2023
  2. Jacome-Roca A. Cannabis medicinal. Medicina (Ac.Col)
  3. Spolum MM, Lopez WD, Watkins DC, Fleming PJ. Police Violence: Reducing the Harms of Policing Through Public Health-Informed Alternative Response Programs. Am J Public Health. 2023 Jan;113(S1):S37-S42. https://doi.org/10.2105/AJPH.2022.307107). PMID: 36696619; PMCID: PMC9877383.
  4. Strang, Lucy and Jirka Taylor, Heroin-Assisted Treatment and Supervised Drug Consumption Sites: Experience from Four Countries. Santa Monica, CA: RAND Corporation, 2018. https://www.rand.org/pubs/working_papers/WR1262.html.
  5. Hampton R. We Can Prevent Overdose Deaths if We Change How We Think About Them. Time. August 15, 2023
  6. Jacome-Roca A. Tranq, otra “droga zombie” que mata en los Estados Unidos. https://anmdecolombia.org.co/tranq-otra-droga-zombie-que-mata-en-los-estados-unidos/ Mayo 5, 2023

 


dr. Alfredo Jacome

El Dr. Alfredo Jácome Roca es Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Editor Emérito de la Revista MEDICINA.

 

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