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El cirujano maxilofacial y otorrinolaringologo Luis Eduardo Fandino Franky tomo posesion como miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina, disertando sobre el funcionamiento del Banco de Huesos de la Fundacion Cosme y Damian de Bogota.

Esta Fundación es una institución privada, sin ánimo de lucro, de carácter humanitario y utilidad pública. El Banco de Huesos y Tejidos de la Fundación, es pionero en América Latina y único en su genero en Colombia. Líder en el proceso y almacenamiento de tejidos gracias a un riguroso control de calidad y a mantener actualizadas las buenas practicas en este campo de la medicina, pone a disposición nacional una tecnología de avanzada accesible económicamente a nuestro sistema de salud. Deriva su sustento de los cargos que se hacen por los costos del complejo proceso a que se somete cada injerto, anotando que estos costos están bien por debajo del costo en otros países.

Los excedentes operativos (si los hay) se reinvierten en tecnología y equipos, programas de educación e investigación.La Fundacion cumple estrictamente con los requerimientos legales explícitos en el decreto 2493 del 2004 que regulan la actividad de los grupos de trasplantes y de los bancos de tejidos y componentes anatómicos. Es una entidad que se encarga de obtener, procesar, almacenar y distribuir tejidos del sistema músculo-esquelético (hueso, cartílago, tendones, ligamentos, fascias, meniscos) a los pacientes que lo requieran. Concepción de la idea A principio de la década de los 80 confluyeron tres hechos que indicaron la necesidad de un Banco de Huesos y Tejidos en nuestro país.

Primero, el del número de reconstrucciones de fémur y acetábulo asociadas a cirugía reconstructiva de cadera (en el año 1970, el Dr. Eusebio Cadena había realizado ya el primer reemplazo de cadera en Colombia en el Hospital San Ignacio). Segundo, la posibilidad de salvar extremidades en lugar de hacer amputaciones en casos de tumores malignos. En el año 1985, en el Hospital San Ignacio, se realizó el primer transplante masivo en Colombia, utilizando un injerto de fémur traído del Banco de Miami.Y tercero, para la reconstrucción de las severas destrucciones óseas producto del incremento de la violencia y la accidentalidad. Aprovechando el liderazgo del Departamento de Ortopedia de la Universidad Javeriana en ese entonces, se iniciaron acciones para lograr tener acceso a este valioso recurso.

Se establecieron entonces los primeros contactos con el Banco de Huesos y Tejidos de la Universidad de Miami y se dio inicio a un proceso de entrenamiento de personal y adecuación tecnológica, que contó siempre con la invaluable y desinteresada ayuda de su director, el Dr. Theodore Malinin, quién ha sido siempre, y sigue siendo el mentor del Banco.

Los tipos de injertos oseos son: Autoinjertos: Los tejidos se transfieren de un sitio a otro en el mismo individuo. Aloinjertos: Transferencia de injertos entre dos individuos genéticamente diferentes de la misma especie Xenoinjertos: Transferencia de un individuo de una especie a otro de diferente especie (ej.: Utilización de huesos de ternero en humanos). Isoinjertos: De un gemelo monocigoto al otro (usualmente realizado en laboratorios experimentales entre cepas de animales creados genéticamente idénticos).

Otra forma de describir los injertos, se refiere a su localización anatómica al implantarlos. Un tejido transplantado a una zona anatómica similar a la de su origen, se denomina ortotópico. Mientras el transplantado a una zona diferente, se denomina heterotópico. Los injertos también pueden ser corticales, esponjosos, cortico-esponjosos y osteocondrales. Estos términos reflejan la arquitectura del tejido. Los aloinjertos pueden ser modificados o preservados para reducir su inmunogenicidad al transplantarlos. Estos procesos de modificación, incluyen congelamiento, liofilización o irradiación. El congelamiento para almacenamiento (criopreservación) oscila entre – 85ºC y –160ºC. La liofilización es un proceso de deshidratación máxima, que extrae el 95% del agua, dejando principlamente la matriz ósea inorgánica. Los injertos liofilizados se guardan estériles, a temperatura ambiente, no requieren congelación. La irradiación, que se hace usualmente con rayos gama, se utiliza como método de esterilización secundaria. Su utilización no es general, pues los injertos irradiados pierden resistencia mecánica.

Clasificación de los injertos óseos

A. Autoinjertos

  1. Aspirado de médula ósea o de células osteogénicas procesadas
  2. Hueso Esponjoso
  3. Hueso cortical no vascularizado
  4. Hueso vascularizado

B. Aloinjertos

1. Anatomía del injerto

a. Cortical

b. Esponjoso

c. Segmento diafisiario

d. Osteocondral

2. Procesamiento del injerto

a. Fresco

b. Congelado

c. Liofilizado

d. Desmineralizado

3. Esterilización del injerto

a. Procesado esterilmente

b. Irradiado

c. Oxido de etileno

4. Según presentación

a. Polvo

b. Particulado

c. Gel

d. Pasta

e. Chips

f. Bloques o tiras

La actividad biológica de los injertos en los sitios a donde son transplantados incluye al menos dos procesos: Osteoinducción y osteoconducción. La osteoinducción se refiere al potencial de los injertos de estimular el lecho en donde son colocados para producir hueso nuevo. Esto se produce gracias a la presencia de proteínas morfogenéticas del hueso (BMP) presentes en las células de los injertos. Los autoinjertos tienen un potencial muy grande de estímulo, pues muchas de sus células se mantienen vivas en el proceso del transplante. Los aloinjertos, por supuesto tienen un potencial menor, pues no tienen células vivas, sin embargo, algunas proteínas permanecen en el injerto y conservan una capacidad leve de inducción.

La osteoconducción, por otro lado, es una característica que proveen todos los injertos, e incluso algunos biomateriales como las cerámicas. La osteoconducción se presenta gracias a que los injertos proporcionan un matriz tridimensional que es invadida por capilares del huésped, tejido perivascular y células osteoprogenitoras. La incorporación del injerto al huésped, requiere de una interacción entre osteoinducción y osteconducción, asociada a la presencia de cargas fisiológicas sobre la zona injertada. El final de este proceso implica la sustitución del injerto original por hueso del huésped de un patrón prácticamente normal.

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