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El Síndrome de Ménière es un trastorno crónico del oído interno que afecta tanto la audición como el equilibrio. Es más común en adultos entre 40 y 60 años. Su origen es desconocido, aunque se sabe que se produce por una dilatación de las membranas laberínticas asociadas a un aumento del volumen de la endolinfa. Su síntoma principal es el vértigo, pero también están presentes trastornos como los acúfenos o el tinnitus (silbido o zumbido en uno o ambos oídos que puede ser constante o ir y venir, a menudo asociado con la pérdida de audición), la hipoacusia (disminución de la capacidad auditiva), y una sensación de taponamiento del oído afectado.

 

HECHOS

  • El síndrome de Ménière se caracteriza por la triada clásica definida por crisis recurrentes y episódicas de vértigo periférico, acufeno unilateral e hipoacusia. Además puede llevar asociado síntomas de taponamiento, náuseas y vómitos.
  • El Ménière afecta en la mayoría de los casos a un solo oído y la sintomatología vertiginosa que presenta puede ser variada, desde sufrir ataques ocasionales, frecuentes o llegar a ser tan extremo que resulte invalidante.
  • Su nombre se debe al médico francés Prosper Ménière que describió sus síntomas por primera vez en 1861.
  • Entre los factores que pueden influir en su aparición se encuentran los de tipo anatómico, genético, inmunológico, viral, o vascular.
  • Parece que existe una mayor prevalencia de migrañas en pacientes con enfermedad de Ménière. La migraña puede dañar irreversiblemente al oído interno debido a los vasoespasmos que podrían desencadenar un hidrops endolinfático.
  • Su diagnóstico debe ser realizado por un otorrinolaringólogo, a través de diferentes técnicas como la otoscopia, acumetría, diferentes pruebas audiométricas, exploración vestibular, y pruebas de imagen entre otras.
  • Su tratamiento va encaminado al alivio de los síntomas durante una crisis y a mejorar la evolución de la propia enfermedad. Así, se intenta controlar la función vestibular y coclear.
  • Es frecuente que aparezca en pacientes con personalidad neurótica. El estrés, la fatiga, las complicaciones familiares o laborales, pueden influir en la aparición de crisis de Ménière.
  • El tratamiento de mantenimiento incluye una serie de normas dietéticas donde lo más importante es seguir una alimentación baja en sal, así como la toma de diuréticos, antagonistas del calcio y corticoides, entre otros. En caso de que los vértigos incapaciten al paciente o fracase el tratamiento farmacológico por vía oral, será necesario el tratamiento intratimpánico o la cirugía.

 

Personajes conocidos como Edgar Allan Poe, Jonathan Swift o Friedrich Nietzsche manifestaron síntomas de vértigo, acúfenos o hipoacusia a lo largo de su vida. Sin embargo, nunca se les llegó a diagnosticar Síndrome de Ménière.

 

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