La unidad de Salud del periódico El Tiempo, hizo una entrevista al Académico Dr. Juan Manuel Anaya, reciente premio “Angela Restrepo” como investigador nacional 2022. El Dr. Anaya abordó un cuestionario de preguntas acerca de la ciencia. A continuación reproducimos la entrevista. 

 

“Todo en ciencia, incluyendo la publicación de resultados, exige perseverancia”

 

“Soy una sumatoria de familia, amigos, profesores y estudiantes, de aciertos y desaciertos”, dijo Juan Manuel Anaya al recibir el reconocimiento por parte del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación como investigador nacional 2022, una categoría de los premios Ángela Restrepo a la excelencia en ciencia, tecnología e innovación.

En entrevista con EL TIEMPO, Anaya, médico de la Universidad del Rosario, especialista en Reumatología de la Universidad de Paris V e Inmunología del Instituto Pasteur de París y Universidad de Texas y doctor en Biología de la Universidad de Antioquia, habló desde su experiencia sobre cómo es hacer ciencia en Colombia, los retos y su mensaje para los jóvenes investigadores.

 

¿Qué hace un científico?

Se hace preguntas sobre la naturaleza. En mi caso, sobre el ser humano; e intenta responderlas de la mejor manera posible, mediante el método científico y el uso de herramientas biotecnológicas que estén a su alcance.

 

¿Un científico nace o se hace?

Todos los rasgos, incluyendo el querer ser científico, son el resultado de la combinación de la herencia y el medioambiente. Se pueden tener las capacidades y la voluntad, pero sin buenos ejemplos y oportunidades es muy difícil realizarse como profesional en general y como científico en particular.

 

En ese contexto, ¿qué es hacer ciencia en Colombia?

Pensar global y actuar local. Creer que se es capaz y querer lo que se es capaz de hacer. Es hacer posible lo improbable.

 

¿Es fácil ser científico en Colombia?

No, pero tampoco lo es en ninguna parte. Dependiendo del área de las ciencias, la dificultad varía. En el campo de la salud, y en particular en el área de la investigación traslacional en autoinmunidad, que ha sido la mía, es logarítmicamente más difícil hacer este tipo de investigación en Colombia que en otros países, tanto de la región como de Europa o Asia; y qué no decir de Norteamérica.

 

En un mundo donde la inmediatez y los resultados rápidos son exigencias en el quehacer, ¿cómo se siente un científico?

Algo incómodo y obligado a crear conciencia en los administradores y directivos de instituciones que pretenden dicha inmediatez. Enseñar la incertidumbre y los tiempos de la ciencia, como la importancia de la misma, no es tarea fácil, pero debemos hacerla. Hace parte de la apropiación social del conocimiento.

 

¿Cómo entender que no tener resultados también es un resultado? ¿Eso no es como perder es ganar un poco?

Así es. Un resultado considerado como negativo es una puerta que se cierra, pero puede ser otra que se abre. Es parte de la dialéctica y del aprendizaje de la ciencia.

 

En eso de la tolerancia a la frustración, ¿en qué nivel se ubican los científicos?

En la resiliencia, esa capacidad de adaptación y aprendizaje de situaciones adversas para seguir adelante en busca de mejores y buenos resultados.

 

¿La vida de un científico también está sometida al ensayo y al error?

(Risas) Sí, como la vida de todo ser humano. Cada cual hace lo mejor de sí hasta cuando descubre que lo pudo hacer mejor. O lo contrario, nunca lo descubre. La vida, como la ciencia, es un continuo aprendizaje.

 

Con los presupuestos tan bajos que el país le dedica a la ciencia, ¿se le ha cruzado por el pensamiento trabajar en otro lugar?

Hace algunos años sí, por supuesto. Pero resistí a la tentación. Cumplí una promesa. Creo que valió la pena.

 

¿Qué tan estimulante es para los jóvenes dedicarse a la ciencia en un país como el nuestro?

Mucho. Vale la pena soñar y creer que es posible realizar los sueños. He tenido el privilegio de enseñar medicina, el método científico y estimular la curiosidad a muchos estudiantes. Hoy veo con satisfacción cómo la mayoría de ellos son profesionales realizados o muy buenos investigadores.

 

¿Qué estímulo hay para ellos?

Hoy las oportunidades son mayores que en el pasado. Algunas universidades tienen regularizados los semilleros de investigación y ofrecen recursos para investigar. También existe el programa Jóvenes Investigadores e Innovadores del Ministerio de Ciencia. El tránsito hacia la excelencia debe iniciarse en el pregrado a través de los grupos de investigación.

En este sentido, los profesores calificados para guiar este tránsito son indispensables. Esta es una de las razones por las cuales las universidades las hacen los profesores.

 

Usted formó parte de la Misión de Sabios, ¿qué recomendaciones hicieron en este sentido?

Luego de varias mesas de trabajo y contribuciones de la Academia Nacional de Medicina, la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina y otros actores, se publicó un primer volumen de ‘Propuestas y desafíos para la salud y la vida’, que contiene varios capítulos dedicados a la educación, investigación e innovación en salud. Un segundo volumen que contiene los análisis y sugerencias de política pública en salud será presentado el próximo 15 de septiembre, en la Academia Nacional de Medicina.

 

¿Es fácil publicar los resultados que se producen en Colombia?

Publicar, en general, no es fácil; pero si los resultados son consistentes, están bien escritos y rigurosamente discutidos, es menos difícil publicarlos. Todo en ciencia, incluyendo la publicación de los resultados, exige perseverancia.

 

¿Cómo califica el nivel de las revistas científicas colombianas?

Para Colombia son buenas, permiten la difusión de resultados locales y, en algunos casos, son el primer paso en la carrera de un investigador. El progreso que se ha hecho en los últimos años ha sido grande.

La publicación científica es el medio de comunicación de la ciencia. Lo más importante es la calidad de los resultados que se publican y que las revistas estén en los repositorios o bases de datos internacionales para que la difusión sea global.

 

El Ministerio de Ciencia lo consideró el investigador del año, ¿eso qué quiere decir?

Todo premio legitima un trabajo, pero es a la vez un compromiso. Creería que se reconoció el trabajo hecho a lo largo de los años, que no es otro que el haber puesto a prueba ideas e hipótesis mediante el método científico, en compañía de excelentes colegas y estudiantes.

 

¿Qué tan comprometidas con la investigación y la ciencia están las universidades en Colombia?

Hay algunas universidades que le apuestan a la investigación de manera seria; otras, de manera tímida y otras que ni siquiera la tienen en sus currículos. Hay otras para las cuales la investigación se confunde con farándula. Dado que la investigación es una de las variables que se tienen en cuenta en los rankings, las universidades buscan mostrar indicadores en investigación. Lo llamativo es que, desde hace años, son siempre las mismas las que ocupan los primeros puestos. Luego un estímulo para la investigación hace falta. Quizás esta tarea la pueda hacer el Ministerio de Educación.

 

¿Es posible investigar por fuera de las universidades?

Sí, por supuesto. Cada día hay más centros privados de investigación y compañías de biotecnología que le apuestan a la investigación y desarrollo. Así mismo, los estímulos tributarios que ofrece el Ministerio de Ciencia para las compañías que invierten en investigación y desarrollo son muy atractivos.

 

Díganos algunos nombres de científicos que usted admire.

El primero de ellos fue Santiago Ramón y Cajal, cuya vida conocí durante las conversaciones que tenía con mi padre. Luego vinieron otros, como Luis Pasteur, Peter Medawar, Richard Feynman, Rita Levi-Montalcini, entre otros. Un inspirador en las etapas tempranas de mi carrera fue Manuel Elkin Patarroyo; y en la etapa tardía, Ángela Restrepo y William Rojas. De todos mis profesores aprendí muchísimo, en particular de Jaques Sany y Norman Talal, así como de mis colegas investigadores como Eric Gershwin y Yehuda Shoenfeld. 

 

¿En qué está trabajando actualmente?

Estoy vinculado a una empresa de biotecnología, LifeFactors, y comprometido con la implementación nacional de las inmunoglobulinas como tratamiento para pacientes con inmunodeficiencias y enfermedades autoinmunes. En Colombia, estos medicamentos nunca se habían producido, hay desabastecimiento y son considerados, por lo tanto, medicamentos vitales no disponibles. Contribuiremos con la economía del conocimiento, en el marco de la seguridad farmacéutica.

 

Envíeles un mensaje a los jóvenes que quieran andar por esta senda.

Cualquiera que sea la vocación que tengan persíganla. No tengan miedo. Crean en lo que hacen y quieran mucho lo que hacen. Busquen un buen mentor. Y como lo dijo Jean Jacques Rousseau, “sean primero buenos y después felices; no exijan el premio antes de la victoria ni el salario antes del trabajo”.

 

¿Qué recomendaciones le hace al nuevo gobierno?

Que continúe con la implementación de las recomendaciones de la Misión de Sabios, que escoja una persona idónea en el Ministerio de Ciencia, que fomente acciones conjuntas entre los ministerios, que escuche a las academias y que fortalezca el diálogo de saberes sin intereses políticos.

 

Dicen que el estudioso debe dudar siempre, pero ¿cuáles son sus certezas?

Creo fervientemente en la familia y en la amistad como fuentes de inspiración y aspiración.

 

¿Está contento?

(Risas) Mucho y, sobre todo, inmensamente agradecido.

 

La entrevista fue publicada originalmente en el diario El Tiempo

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Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de educación médica y salud del pueblo colombiano.

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