La sociedad organizada siempre tuvo claro que la dimensión tiempo guarda una relación con los fenómenos astronómicos relacionados con el sol, la luna o ambos. Que las estaciones, las temporadas de huracanes o de ciclones, las lluvias y las sequías, ocurren de manera cíclica cada cierto tiempo. De esa observación ancestral se derivaron los diferentes calendarios, que tienen en cuenta las fases de la luna, las temporadas y los lugares de los objetos celestiales. La posición de estrellas y planetas fue siempre una guía para el navegante, el magnetismo del polo norte detectado por la brújula, también. En base a unas divisiones del tiempo creadas por el hombre (los calendarios, de calendas o días), muchas decisiones y costumbres del hombre fueron programadas. Por ejemplo, las guerras tradicionales, la vacaciones, la productividad, la alerta y el sueño. Al interior del ser vivo ocurren otros ritmos, que llamamos circadianos. El mar y la mente son influenciados por los ciclos lunares, de ahí que en el pasado, las personas con brotes psicóticos o esquizfrenias crónicas eran llamadas lunáticas. Hablamos de tres grupos:de calendarios: los solares, los lunares y los lunisolares, Estos calendarios dividieron las eras, los años, los meses y los días (en relación con la cíclica visión del sol y de la luna, del día y de la noche), que a su vez se dividieron en horas,  minutos y segundos, y fracciones de estos últimos. La modernidad nos ha hecho dependientes de adminículos como el reloj y el teléfono celular. La pandemia ha disminuído la importancia del primero. 
Es de anotar que el uso de los calendarios también han guardado una relación con las regiones del mundo (occidente vs oriente) y curiosamente con sus culturas y religiones. Obviamente, los calendarios más antiguos se usaron en las civilizaciones más antiguas.Los que vivimos en occidente no tenemos que preocuparnos sino del calendarios gregoriano, pero por cultura general y por las variaciones pendulares de las épocas y de las civilizaciones, es bueno conocer la razón de los otros calendarios.

Los calendarios solares

Estos calendarios se basan en la rotación de la tierra alrededor del sol, cada ciclo alrededor del sol equivale un año. El más antiguo es el egipcio (unos 5000 años),  ha tenido varias etapas y modificaciones hasta que finalmente la duración del año llegó a 365 días divididos en tres temporadas de 120 días cada una, cada capítulo contiene cuatro meses de 30 días y los cinco días sobrantes fueron intercalados en algunos meses. Al niño se le enseña: 30 días trae noviembre, con abril, junio y septiempre, y los demás 31, excepto febrero mocho, que solo trae 28. El calendario egipcio fue la base de otros calendarios posteriores, notablemente la evaluación juliana que fue introducida en Roma por Julio César en el primer siglo A.C. La duración del año fue de 365.25 (más preciso que el calendario egipcio, esta modificación hizo necesario incluir un día extra cada cuatro años, el año bisiesto. Roma, la base nuclear de la Iglesia Católica, hizo que esta último tomara otro evento en consideración: el nacimiento de Cristo. En 1582 el Papa Gregorio XIII ordenó una revisión del calendario juliano pues se había descubierto que el tiempo en que la tierra recorre un ciclo completo alrededor del sol es un poco menos de los 365.25 días sugeridas por el calendario juliano, que empezó a notarse por la acumulación de los años. El equinoccio vernal fue realineado a su fecha de 326 D.C. Así que el calendario gregoriano es el mismo juliano, pero con algunas modificaciones, y colocó el año 1 como el supuesto año en que nació Jesús de Nazareth, quien según nuevas investigaciones al parecer nació 7 años antes de Cristo.

El calendario lunar

Los científicos creen que los calendarios lunares son los calendarios más antiguos creados por el hombre, y el calendario lunar más temprano probablemente es de hace 10.000 años,  en Escocia. Desde entonces se usan los calendarios lunares para fechar y observar los eventos religiosos. El calendario lunar más famoso es el Hijri, usado por los musulmanes para determinar sus vacaciones y periodos religiosas. Hijri se remonta al año cuando el Profeta Mahoma viajó de la Meca a Medina. Sin embargo este método de cálculo al parecer precedió el viaje de Mahoma en 150 años. El calendario Hijri depende de la observancia de la luna nueva en el principio de mes y son 12 meses, lo que lo hace más corto que el año solar por casi 11 días.

Los calendarios lunisolares

Esos son los que adoptan una combinación de las fases de la luna para calcular los meses; la posición de la tierra en su órbita se usa para calcular el año. El calendario lunisolar más antiguo hasta el momento es el calendario hebreo o judío que empezó desde el año de la creación del mundo, 3761 A.C. según la Biblia. La duración del año es aproximadamente 365.25 divida en 12 meses de 29 días o 30 días con un mes añadido cada cierto ciclo.  El calendario hindú es otro calendario lunisolar usado por 3,000 años. Tiene un ciclo de 60 años, y cada año tiene 12 meses lunares con la adición de un mes cada cinco años.

EL CALENDARIO CHINO

El calendario chino no es exactamente igual que el occidental. De hecho, el año nuevo chino comienza nuestro 25 de enero y corresponde al año 4718. Sin embargo, hace más de un siglo que en China se utiliza diariamente el calendario gregoriano igual que en occidente. Este año 2020 tiene una particularidad. Es el año de la rata, lo cual implica un nuevo comienzo en el ciclo del horóscopo. Con lo cual se supuso que el 2020 sería un año que traería muchas oportunidades y sería ideal para encarar proyectos nuevos y objetivos ambiciosos. Esto no fue así, por culpa de los mismos chinos del virus que produce el Covid-19. Habría que cambiar el año de la rata por el año del murciélago.

Todo este asunto del  calendario tiene importancia para el planeta tierra, donde vivimos. Si salimos de acá, del sistema solar, de la galaxia llamada la vía láctea, ingresamos al universo, o a los universos (¿infinitos, como  algunos creen?) Allí nuestro tiempo desaparece.

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Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Editor Emérito de la Revista MEDICINA. Editor de Noticias, portal de la Academia www.anmdecolombia.org.co