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El doctor Gabriel Carrasquilla Gutiérrez, presidente de la Academia Nacional de Medicina, tiene una amplia trayectoria en el hospital público y asumió la tarea de continuar representando a los 12 gremios del sector salud que suscribieron los Acuerdos Fundamentales ante el Gobierno para que el país apruebe la reforma que realmente necesita. También seguirá asesorando al ejecutivo en los campos de la salud pública, la educación médica y la investigación científica. Entrevista para la revista EPICRISIS, órgano de información del Colegio Médico Colombiano

 

El doctor Gabriel Carrasquilla Gutiérrez se posesionó el pasado 20 de marzo como presidente de la Academia Nacional de Medicina (ANM) para el período 2023-2025. El doctor Carrasquilla terminó su bachillerato en el Colegio Berchmans (1968), se graduó como Médico Cirujano de la Universidad del Valle; luego hizo un Magister en Salud Pública en la misma Institución y otro Magister en Ciencias en Medicina Tropical y además un PhD en Salud Pública, en la Universidad de Harvard.

Vicepresidente ANM 2021-2023-Dr.Gabriel CarrasquillaDesde que ingresó a la ANM, en 1999, como miembro correspondiente por invitación que le hiciera el entonces presidente, el profesor José Félix Patiño, sus opiniones han sido siempre una muestra implacable del análisis crítico y un ejemplo de como el conocimiento puede estar al servicio de los demás en su más alta expresión. Fue promovido a miembro de número en la Academia en 2004 y coordinó la comisión de salud desde 2017 hasta 2023, aunque el 2021 ya ocupaba el cargo de vicepresidente.

El doctor Carrasquilla tiene una extensa trayectoria profesional y una profunda formación humanística. Fue profesor de epidemiología en la Universidad del Valle (1986-2010), profesor de la maestría en epidemiología de la Universidad El Bosque en Bogotá (2015-2020) y director del Centro de Investigaciones en Salud – CEIS –Fundación Santa Fe de Bogotá (2003-2014). Así mismo fue director División Salud de la Fundación FES (1990-1999), secretario de Salud del Valle del Cauca (2000) y cuenta con más de 90 publicaciones en revistas científicas nacionales e internacionales.

Dice que tuvo el privilegio de estudiar medicina en la que, en su momento, era considerada la mejor facultad de medicina de América Latina. “Teníamos un excelente entrenamiento básico y clínico con disponibilidad de la tecnología más actualizada y con el paciente como razón y sujeto de nuestro quehacer, recibíamos también la dimensión comunitaria y poblacional de la medicina y conocíamos el sistema de salud en el que nos íbamos a desempeñar. Esa no es la medicina que se estudia y se practica hoy en día”, comenta.

 

Ciencia con humanismo para ayudar a los demás

El doctor Carrasquilla se ha caracterizado por tener una visión del acto médico que rescata sus valores más admirables; reúne la disciplina y la humildad de los hombres sabios. Desde la posición de docente cree que la medicina como profesión y como ciencia debe estar orientada por la ética, el conocimiento científico y la práctica médica centrada en el bienestar del paciente, tal y como reza el juramento hipocrático. “Hoy la tecnología y la inteligencia artificial, entre muchos avances, son una gran ayuda para la práctica de la medicina, pero no pueden reemplazar la relación médico-paciente que conduce a una empatía que permite al médico conocer más a fondo a su paciente y, así, entender la complejidad de la enfermedad que presenta que tiene dimensión orgánica, ambiental, mental, de su entorno”, agrega.

Quienes comparten con él pueden acceder a las ideas y a la paciencia de alguien que ha ayudado al surgimiento políticas de salud pública y de normas que han beneficiado al conjunto de la sociedad. Como presidente de la institución que, por ley, es asesora del Estado colombiano en salud pública y educación médica, tiene la capacidad para reflexionar acerca del proyecto de ley de reforma a la salud que está en trámite en el Congreso de la República. “La Academia debe ser un actor principal en los debates, presentar sus análisis, hacer observaciones, recomendaciones, y apoyar lo que signifique la garantía al derecho fundamental a la salud; sugerir ajustes y cambios para que la reforma cumpla con los principios de solidaridad, equidad, eficiencia, acceso oportuno en todos los niveles y en todas las regiones del país. Del mismo modo, la Academia debe participar activamente y orientar sobre ética, investigación en salud, las consecuencias de la pandemia Covid-19 (como salud mental, Covid crónico) y analizar los aprendizajes para contribuir a estar preparados para una próxima pandemia, que seguramente no va a demorar otros 100 años, como sucedió en 2020 después de la pandemia de gripa española en 1918”, dice el profesor Carrasquilla.

Después de dos años de trabajo con 12 gremios del sector salud para construir los Acuerdos fundamentales para el pleno desarrollo de la Ley Estatutaria de Salud 1751 de 2015, la ANM, como coordinadora y vocera de ese importante grupo de profesionales de la salud, lo debe representar en las discusiones y debates a los que sean invitados o deban participar, llámense el Congreso, el Gobierno, otras dependencias estatales y, por supuesto, en los foros abiertos. “Hemos venido tomando la iniciativa y manifestando nuestros acuerdos, las recomendaciones, las observaciones y sugerencias para mejorar el proyecto de ley con el fin de que tengamos la reforma que el país necesita y que debe ser, al final, la garantía del derecho fundamental a la salud consagrado en la Constitución y en la Ley Estatutaria.

Su tono amable y ponderado le ha permitido gozar del respeto y admiración de la comunidad médica desde hace muchos años. Es por eso que sin estridencias asegura que: “la reforma propuesta por el presidente Petro no puede ser regresiva, lo que se ha alcanzado en protección financiera que se manifiesta, entre otros indicadores, por el bajo gasto de bolsillo en salud, debe conservarse. Lo que definitivamente tiene que desaparecer es la corrupción que se ha presentado en el sector y que se toma instituciones públicas y privadas, para beneficio político y económico de unos cuantos”.

 

Incansable promotor de la ética y vocación médica

Su mayor felicidad es viajar al extranjero a reunirse con sus nietos. Como buen vallecaucano disfruta de la música; también le gusta leer, caminar para poner en orden sus pensamientos y hacer senderismo por los cerros orientales de Bogotá para notar los contrastes entre el gris cemento y el verde esperanza. Confiesa que extraña el ambiente universitario y la aulas de clase porque los estudiantes siempre le estimulaban para estudiar más, porque sus preguntas e inquietudes eran una fuente inagotable de aprendizaje. “Siempre tuve muy buena relación con mis alumnos y con unos cuantos de ellos, de maestría en epidemiología, aún tengo contacto, trabajos en conjunto y mucho afecto”, manifiesta el doctor.

En cuanto a la calidad de la medicina que existe en Colombia, el presidente de la Academia asegura que la medicina colombiana es de primera calidad. “No obstante, nuestro sistema de salud, como funciona actualmente, limita la oportunidad de ejercer mejor medicina por las restricciones de tiempo para dedicar al paciente, por la pérdida de la autonomía médica”.

Aplica su juicio propio sobre la educación médica y la problemática que afronta el talento humano en salud, lejos del interés por el lucro y de la inercia profesional que con frecuencia contamina la nobleza de la profesión médica, para aconsejar a los estudiantes de medicina que: «tengan como prioridad en su ejercicio la ética, el profesionalismo y el conocimiento científico para lograr la salud y el bienestar de su paciente. Que en su práctica tengan presente la máxima de “Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre”. Que conozcan muy bien el sistema de salud en el que trabajan porque así pueden orientar adecuadamente a sus pacientes. Que revisen con frecuencia y sigan siempre “La Promesa del Médico” de la Asociación Médica Mundial, que es la versión actualizada del Juramento Hipocrático, y que indica que el médico debe velar siempre por la salud y el bienestar de su paciente».

Pero más allá de la salud y de los reconocimientos, el doctor Carrasquilla está convencido de que el país tiene la oportunidad histórica de expulsar para siempre del ejercicio de la medicina el desenfreno por convertir la salud en una ganancia económica. “La medicina no es un negocio, es una actividad profesional, no es de clientes, es de pacientes. Es estar al servicio de la humanidad y el respeto por la vida humana. El enfoque comercial de la salud y el ánimo de lucro sin medida han desdibujado lo que ha sido la medicina en la historia de la humanidad”, finaliza el presidente de la Academia.

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