En el siglo XVII Margarita Veronese ofrecía sus servicios como partera en la ciudad de Venecia. El 4 de marzo de 1678, en medio de un temblor de tierra, atendió el parto de un bebé de pelo rojo (con hipoxia y agónico) al que incluso tuvo que reanimar con el «boca a boca». Pensando que no viviría y a pesar de que los bautizos fuera de las iglesias estaban prohibidos, decidió bautizarlo en su casa. Lo llamó Antonio Lucio Vivaldi Calicchio y contra todo pronóstico, sobrevivió. Dos meses después, no sin antes practicarle un exorcismo, el pequeño fue bautizado oficialmente en la iglesia de San Giovanni in Bragora.

Vivaldi, apodado «el cura rojo» (por ser sacerdote y pelirrojo), se convertiría en un virtuoso del violín y compositor de obras tan célebres como «las Cuatro Estaciones». Su frágil estado de salud, visible desde su nacimiento, le acompañaría toda su vida. Como él mismo decía, padecía de «pecho estrecho», posiblemente asma.

Este es un pequeño homenaje a Margarita Veronese y su difícil profesión. La de ayudar a que la vida se abra paso.

Fuentes consultadas.- http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-74342011000200010

Académico David Vásquez Awad

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Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Editor Emérito de la Revista MEDICINA. Editor de Noticias, portal de la Academia www.anmdecolombia.org.co