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Por Alfredo Jácome Roca

En días pasados, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que el consumo prolongado de edulcorantes no es eficaz para bajar de peso, aumenta el riesgo de presentar diabetes tipo 2, de enfermedades cardiovasculares, cáncer y mortalidad en adultos. Por tanto recomendó dejar de consumirlos.

 

Historia y desarrollo

La sacarina fue sintetizada en 1878 a partir de experimentos con derivados del alquitrán de hulla, y se ha utilizado como edulcorante desde principios del siglo XX. Con el tiempo se volvió indispensable como parte de la dieta de obesos y diabéticos.

Cuando finalicé mi entrenamiento en los Estados Unidos hace 50 años, su efecto carcinogénico fue observado por varios investigadores, quienes encontraron que dosis altas del edulcorante inducían cáncer de vejiga en ratas. La sacarina sin embargo no es mutágena, y el problema se producía por irritación de la mucosa vesical por cambios en el pH y precipitación de minerales. La proliferación celular en la regeneración del tejido a veces se salía de control generando el tumor. Puesto en perspectiva, se consideró que un uso moderado en diabéticos y en obesos en plan de perder peso no era problema, pero alcanzó a estar prohibida en varios países, aunque luego se volvió a permitir su uso con muchas restricciones.

Obviamente la investigación trajo al mercado nuevos edulcorantes artificiales: ciclamato, acesulfame K, aspartame, advantame, neotame, sucralosa, y la popular hoja de estevia.

Desde aquella época hasta esta tercera década se han hecho miles de estudios que han generado controversia, y el consenso general era que los riesgos parecían negligibles, o que los resultados no eran concluyentes. Hay que decir que el enorme contrapeso de la productiva industria jugaba también un papel. Consideran que estos productos han sido demonizados. Por otro lado, es también claro que el consumo permanente de azúcares refinados es dañino para la salud.

Hace unos años la OMS consideró prudente aconsejar a los pacientes y a los profesionales de la salud que empezaran a cambiar endulzantes naturales y artificiales por agua, café o té sin endulzante.

En días recientes la OMS se reafirmó en su criterio y desaconsejó claramente el uso de estos edulcorantes, basándose en rigurosos estudios de reciente aparición que demuestran que su consumo prolongado no es eficaz para bajar de peso, aumenta el riesgo de presentar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, cáncer y mortalidad en adultos. Entre los productos que desaconsejó la OMS están el acesulfame K, aspartame, advantame, ciclamatos, neotame, sacarina, sucralosa, así como la stevia y sus derivados. Esta nueva recomendación incluye edulcorantes sintéticos, naturales o que hayan sido modificados, pero no clasificados como azúcares. Esta recomendación no se aplica a personas con diabetes. Tampoco aplica a productos como pastas de dientes, cremas para la piel o medicamentos, que los pueden contener.

Un par de estudios franceses sobre edulcorantes sintéticos. prospectivos, de cohorte, publicados en el British Medical Journal (1) y el MedPlos (2) fueron el detonante que llevó a los expertos de la Organización Mundial de la Salud a desaconsejar el uso de estos productos, por varias razones.

 

Riesgo cardiovascular

Ambos estudios se hicieron sobre 103.388 participantes de la cohorte prospectiva NutriNet-Santé. Los edulcorantes podrían estar asociados con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares (enfermedad coronaria y cerebrovascular) y se buscaron en todas las fuentes de la dieta, en productos lácteos, los presentes en la mesa (particularmente los basados en aspartame, acesulfame y sucralosa) y otros.

Durante nueve años de seguimiento, se produjeron 1.502 acontecimientos cardiovasculares (ataques cardíacos, anginas de pecho, angioplastias, accidentes cerebrovasculares). Los voluntarios detallaron su consumo de alimentos. El 37% de los participantes consumieron edulcorantes. Después de recopilar información sobre enfermedades cardiovasculares durante el seguimiento (2009-2021), los análisis estadísticos estudiaron las asociaciones entre el consumo de edulcorantes y el riesgo de tales enfermedades.

En 2019, una revisión sistemática realizada en la Mayo Clinic llegó a una conclusión similar (3). La información obtenida de cerca de 60.000 participantes del estudio “Iniciativa por la Salud de la Mujer (WHI)” también mostró una relación entre el consumo de bebidas con edulcorantes artificiales y enfermedades vasculares (4).

 

Riesgo de cáncer

El segundo estudio sobre los mismos participantes encontró un aumento del riesgo de desarrollar cáncer (2), especialmente las personas que más edulcorantes consumen, como aspartame y acesulfame K.

Como el tópico es controvertido, estos resultados fueron evaluados por la OMS (lo que produjo la reciente sugerencia de evitarlos), pero aún faltan los conceptos de agencias como la European Food Safety Authority y otras.

 

Otros estudios

Varias publicaciones han estado relacionadas con el efecto de edulcorantes sobre el microbioma, intolerancia a la glucosa, riesgo cardiovascular (5-7) y cáncer (8,9)

En 2022 investigadores mejicanos publicaron un trabajo en adultos jóvenes  sanos para ver el impacto del consumo de sucralosa a largo plazo. Vieron que la sucralosa puede producir alteraciones similares al desarrollo de la diabetes tipo 2. El estudio fue realizado por investigadores de varias prestigiosas instituciones académicas del país (6).

En tanto, acerca de los efectos adversos que puede producir el consumo extenso de edulcorantes, ya en 2017, una investigación publicada por el Canadian Medical Association Journal realizó una revisión sistemática de 30 estudios observacionales e hizo algunas advertencias (9).

Otro estudio fue sobre el aspartame, que es un edulcorante calórico que aumenta el nivel de azúcar. La conclusión del estudio fue que la ingesta de un producto o más al día que contenga aspartame puede causar hipertensión, aumento de peso, mayor riesgo de infarto y diabetes tipo 2. Sin embargo, los efectos de ingerir dicha sustancia a corto plazo estaban asociadas con un mantenimiento del peso, con un efecto contrario tras consumo más prolongado (10).

 

¿Qué sigue?

La sugerencia de la OMS da respaldo a una labor que ya vienen realizando los profesionales de la salud, en especial nutricionistas. Se debe reemplazar la ingesta de lìquidos dulces naturales y artificiales por agua potable y por café o té sin endulzante. Se puede, yo lo vengo haciendo hace muchos años.

Pero para aquellos que consumen mucho, se debe disminuir primero la dosis, para bajar el “umbral del dulce”. Muchos diabéticos insistirán en su consumo, por lo que hay que analizar cada caso.

También esperaremos el pronunciamiento de otras agencias sanitarias, y luego las iniciativas de los gobiernos. Hay que insistir con los productores de alimentos procesados. El proceso de retiro de las grasas trans fue exitoso y se logró más bien rápido. Edulcorantes como el aspartame (y la sucralosa) podrían incluso retirarse pronto. Las sociedades científicas involucradas en el tema, deberán analizar el asunto y pronunciarse también. Es necesario estudiar la situación en cada país y en cada región, no llegando al fanatismo y la demonización.

El deseo de ingerir alimentos dulces como postres, helados, gaseosas, confites se debe a que el instinto de supervivencia hace que los recién nacidos acepten la leche materna.

La gente debe reducir los dulces de su dieta por razones de salud, desde niños. Pero reemplazar los azúcares refinados por edulcorantes no ofrece beneficios a largo plazo y no ayudan a bajar peso.

 

Referencias

  • Debras C, Chazekas E et al. Artificial sweeteners and risk of cardiovascular diseases: results from the prospective NutriNet-Santé cohort. BMJ 2022;378:e071204 DOI: 10.1136/bmj-2022-071204
  • Debras C, Chazekas E et al. Artificial sweeteners and cancer risk: Results from the NutriNet-Santé population-based cohort study. PLoS Med. 2022 Mar 24;19(3):e1003950. doi: 10.1371/journal.pmed.1003950.
  • Khan TA, Tayyiba M, Agarwal A, et al. Relation of total sugars, sucrose, fructose, and added sugars with the risk of cardiovascular disease: a systematic review and dose-response meta-analysis of prospective cohort studies. Mayo Clin Proc 2019; 94:2399-414.
  • Vyas A, Rubenstein L, Robinson J, et al. Diet drink consumption and the risk of cardiovascular events: a report from the Women’s Health Initiative. J Gen Intern Med. 2015;30(4):462-468. doi:10.1007/s11606-014-3098-0
  • Escoto JA. Consumo crónico de edulcorantes y su impacto en el microbiota intestinal URI: http://hdl.handle.net/20.500.11799/110803
  • Suez J, Cohen Y et al. Personalized microbiome-driven effects of non-nutritive sweeteners on human glucose tolerance. Cell. 2022 Sep 1;185(18):3307-3328.e19. doi: 10.1016/j.cell.2022.07.016. Epub 2022 Aug 19.
  • Méndez-García LA, Bueno-Hernández N, Cid-Soto MA et al. Ten-Week Sucralose Consumption Induces Gut Dysbiosis and Altered Glucose and Insulin Levels in Healthy Young Adults. Microorganisms. 2022; 10(2):434. https://doi.org/10.3390/microorganisms10020434
  • Weihrauch MR, Diehl V. Artificial sweeteners—do they bear a carcinogenic risk? Ann Oncol. 2004 Oct;15(10):1460-5. doi: 10.1093/annonc/mdh256.
  • Nancy E Ringel 1Kathleen M Hovey al Association of Artificially Sweetened Beverage Consumption and Urinary Tract Cancers in the Women’s Health Initiative Observational Study Eur Urol Open Sci. 2022 Dec 15;47:80-86. doi: 10.1016/j.euros.2022.11.016.
  • Ahmad SY, Friel J, Mackay D. The Effects of Non-Nutritive Artificial Sweeteners, Aspartame and Sucralose, on the Gut Microbiome in Healthy Adults: Secondary Outcomes of a Randomized Double-Blinded Crossover Clinical Trial. Nutrients. 2020;12(11):3408. Published 2020 Nov 6. doi:10.3390/nu121134

dr. Alfredo Jacome

El Dr. Alfrédo Jacome Roca es Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo.

Editor Emérito de la Revista MEDICINA.

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