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Por Pablo Rosselli-Cock

“De mi perro he aprendido que cuando alguien tiene un mal día basta con sentarse en silencio y acompañarle”.
Anónimo

 

En “Las meninas”, óleo sobre lienzo del pintor Diego Velázquez (1599-1660), un mastín español yace incómodo mientras un travieso niño le molesta poniéndole el pie encima. El can, en la parte inferior derecha del cuadro en el que el pintor sevillano retrata a la corte de Felipe IV, da un toque familiar a la escena, y es imprescindible en la composición de una de las obras maestras más estudiadas en la pintura.

Tan importante es la presencia de este animal en el cuadro, como lo es en muchas familias en las que son guardianes, compañeros de juego, dadores y receptores incondicionales de afecto, catalizadores de las tensiones y hasta figuras decorativas.

El bienestar que producen los perros no solo es aplicable a la familia, sino también a la salud del individuo. Se conoce como antrozoología a la ciencia que estudia la interacción entre el hombre y los animales y la manera como ésta afecta la salud física y psicológica.

Desde el punto de vista emocional el aporte de los perros como agentes ansiolíticos y antidepresivos es muy importante. La soledad que aqueja al hombre moderno en la que existen muchas dificultades para establecer lazos afectivos hace que su compañía tenga un papel protagónico en muchos hogares. Acaso, ¿quién no se pone feliz, si al llegar a casa es recibido con alborozo y afecto desmesurado sin importar la hora y las circunstancias?

Pasear al perro nos obliga a hacer ejercicio, mejora la condición física y reduce la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares. Cuando se vive con uno de ellos, disminuyen hasta en cuatro veces ciertas alergias, en especial el eczema. Por el solo hecho de convivir las bacterias propias de los perros, dan a los humanos una especial capacidad de desarrollar anticuerpos y crear una protección inmunológica.

Es sorprendente que este inteligente animal con un entrenamiento especializado sea capaz de detectar con su agudo olfato la hipoglicemia en las personas diabéticas, una complicación potencialmente mortal. Además, pueden predecir la aparición de crisis convulsivas, de ansiedad, “diagnosticar” algunos tumores malignos y avisar la proximidad de movimientos sísmicos.

Sin embargo, no todo es bueno en esa simbiosis milenaria. También son transmisores de algunas enfermedades conocidas como zoonosis que pueden evitarse si el animal está en buen estado de salud. Aun así, esta desventaja es de menor significancia si se compara con todos los efectos benéficos que trae cuando se vive con ellos.

Los canes suelen ser siempre fieles, incluso en las condiciones más adversas en las que reciben maltrato y se conforman con casi nada a cambio. En algunas ocasiones, tan poco recíproco es el vínculo afectivo entre amo y mascota, que podría decir sin temor a equivocarme que, debidamente entrenado, el hombre puede llegar a ser el mejor amigo del perro.

Columna El Meridiano de Córdoba. 19-06-2021

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El Dr. Pablo Rosselli Cock es Médico cirujano, ortopedista y traumatólogo, Pontificia Universidad Javeriana. Fellow en investigación en Ortopedia Infantil, Dupont Hospital for Children, Wilmington, Delaware, Estados Unidos y Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina

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