El académico Remberto Burgos de la Espriella nos envió su última columna.

El presupuesto general de la nación para el 2020 se aprobó por 271,7 billones de pesos. La corrupción se queda con 50 billones de pesos. Es decir, se roban el 18.4% del presupuesto. Esta cifra parece abstracta y no impacta en el sentir o el corazón de los colombianos. Estamos tan familiarizados que ya no nos inmutamos. Utilizando la pandemia y el reflector que ha puesto sobre el sistema de salud, quiero usar un índice para que entendamos la magnitud y señalar el daño que estos malhechores producen.

Pero antes se debe recordar que hace 30 años la revista The Economist diseñó un pedagógico índice para entender el poder adquisitivo individual de un país. Con gran sentido común y aplicando la eficacia de las pequeñas grandes cosas, utilizó una hamburguesa. Se creó el índice Big Mac, concepto de la paridad del poder adquisitivo. Señala que el dólar debe poder adquirir en distintos destinos la misma cantidad de bienes. Se extiende su uso y podemos comparar el costo de vida de esos países. Más aun, como están sus monedas con relación al dólar estadounidense. Pero el índice de Mc Donald es un granito de arroz para hacer el cálculo de cuantas hamburguesas se roba la corrupción.

Una cama-uci con ventilador hoy cuesta alrededor de 100 millones de pesos. En otros términos, la corrupción se roba 500 camas de cuidados intensivos que hoy el país demanda. Conseguir una cama-uci en esta época es una excepción cuando los porcentajes de ocupación oscilan alrededor del 90% en muchas regiones del país. Da la impresión que más que un derecho fuese un privilegio.

Para aplicar este índice de cama-uci coloqué en el buscador “cartel de la hemofilia”. Aparecen 114.000 resultados en 30 segundos; decidí escoger la información que está registrada en Wikipedia. Es la más popular biblioteca de consulta en internet siendo administrada por una fundación sin ánimo de lucro. Podemos afirmar que es una fuente fidedigna. El cartel de la hemofilia es definido por la Fiscalía General de la Republica como una “alianza criminal”. En Córdoba se calcula que se robó 50 mil millones de pesos. Es decir, el equivalente a 500 camas-uci.

Córdoba tiene hoy funcionando alrededor 310 camas-uci. Sucre, de acuerdo con el registro especial de prestadores (REPS), 186. Si hacemos la conversión a nuestro índice, el cartel de la hemofilia robó el potencial de adquisición de camas -uci que tienen hoy estos dos departamentos del Caribe. Si este indicador no los impacta, piensen que con la plata que se robaron se hubiesen podido atender en forma gratuita 67 mil pacientes pobres en los dos departamentos.

Llevemos nuestro índice a la Educación y tomemos de ejemplo, la Universidad de Córdoba. Tiene 17.000 mil estudiantes y cerca de 12 mil pertenecen a los sectores más vulnerables en donde la educación son su único recurso para salir adelante. La matrícula promedio está en 500 mil pesos. El semestre de gratuidad para los más vulnerables cuesta 6 mil millones pesos. En otras palabras, la “alianza criminal” de la hemofilia ha privado a Córdoba de que estos 12 mil estudiantes entren a la sociedad del conocimiento y obtengan su título de pregrado. ¿Han conocido infamia más grande?

Si usted reflexiona después de leer esta columna, quiero que guarde este número en su corazón. Hoy la corrupción se robó 145 mil millones de pesos. Colombia va hacia un estado fallido, no se puede construir sociedad si no hay un cerebro moral que sea el arquitecto. Sin columna ética el techo de la patria se vuelve añicos.

Según Transparencia Internacional, Colombia está en el 5º. puesto entre los países más corruptos. En Latinoamérica nos supera Venezuela. Virar hacia la izquierda: mayúsculo y garrafal error. Si quieren tener una resonancia funcional, vean sus indicadores sociales. Así estaríamos en unos pocos años. El régimen dictatorial de hambre y la democracia en la dulce hipoxia es lo que se viene si no encendemos las alarmas del control y sanción social. Resulta inútil hablar de principios con estos mercaderes que negocian vida. Solo el 38% de los independientes se atreve y denuncia la corrupción. Nos falta más decisión y valor para combatir este flagelo. ¡Denunciar y cero impunidades!

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Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Editor Emérito de la Revista MEDICINA. Editor de Noticias, portal de la Academia www.anmdecolombia.org.co