En la Argentina murió un paciente de 92 años después de habérsele administrado hipoclorito de sodio. Luce como un problema de causa-efecto pero no fue tan sencillo. Un neurocirujano particular recomendó este compuesto para el Covid 19 que tenía el enfermo, la Clínica se negó a administrarlo por falta de evidencia sobre su eficacia y segurida. Un Juez entonces dio la orden y la clínica lo administró arguyendo que si algo pasaba no tenía responsabilidad. Y como el paciente muere, ahora la familia demanda a la clínica por no haber  usado ese medicamento antes. Y alegan que murió por negligencia médica. ¿El mundo al revés? Ver noticia. https://www.dw.com/es/muere-en-argentina-paciente-tratado-con-di%C3%B3xido-de-cloro/a-56

El académico Ramón Abel Castaño Yepes envió al respecto el siguiente comentario.

Ese tema del dióxido de cloro es un dolor de cabeza que sigue dando vueltas. Un colega de España que hace parte de ese grupo que defiende el dióxido de cloro, me envió el supuesto «dossier» que comprueba su eficacia y seguridad. Me tomé el trabajo de analizar ese dossier, y les comparto lo que encontré. En conclusión, no hay ninguna evidencia de que sirva de algo. Ni para Covid ni para cáncer ni para nada de lo que dicen que sirve.

Análisis del dossier y de las referencias sobre CDS (Chlorine dioxide solution).

Las referencias aportadas se refieren a estudios in-vitro, en ambiente o en animales. Solo hay tres referencias de estudios en humanos, y el mismo dossier reconoce la ausencia de estudios clínicos para comprobar eficacia, cuando en la página 9 dice que “Estos hallazgos requieren un análisis adicional del dióxido de cloro en entornos clínicos para consolidar su uso como un tratamiento seguro y eficaz contra las infecciones virales”. Las referencias en humanos son: 

–          Estudio de Lubbers et al (1982). Controlled clinical evaluations of chlorine dioxide, chlorite and chlorate in man: Este estudio probó la ausencia de toxicidad del CDS en pacientes sanos (60 voluntarios) y en tres pacientes con deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa; estos tres últimos recibieron clorito de sodio (un subproducto del dióxido de cloro). Al parecer no hay toxicidad, pero no se estudió la efectividad sobre ninguna patología.

–          Estudio de Lubbers et al (1984). The effects of chronic administration of chlorine dioxide, chlorite and chlorate to normal healthy adult male volunteers. Muestra que CDS no es tóxico para su uso como desinfectante de agua.

–          Estudio de Ecuador: Es un reporte de un estudio sin comité de ética cuya veracidad es certificada por un notario (no por pares). ¿Por qué no fue sometido a aprobación por un comité de ética? Reconoce que no hay estudios clínicos previos de efectividad del CDS. El diseño es cuasi-experimental. No tiene grupo de control y por supuesto, no puede ser ciego.

Dada la debilidad de la evidencia del estudio de Ecuador, no se puede concluir que CDS es efectivo contra Covid-19. Los estudios de Lubbers son de toxicidad y seguridad, y no son estudios de efectividad. El hecho de que CDS no sea tóxico no quiere decir que sea efectivo. Para demostrar su efectividad contra alguna enfermedad es necesario realizar un estudio randomizado doble-ciego, que para el caso del CDS sería muy fácil de realizar. Si la OMS no lo incluyó en el estudio Solidarity, seguramente fue porque no había evidencia preliminar suficiente para incluirlo.

Sobre el estudio de Colombia, es claro que el estudio fué prohibido y no cumplía con los requerimientos para ser aprobado por el Invima. No se debe informar que es un estudio en curso, y el hecho de que esté registrado en clinicaltrials.gov no es prueba de nada. De hecho, la misma página de clinicaltrias.gov advierte que el hecho de que un estudio se publique allí no quiere decir que sea aprobado ni efectivo. El disclaimer de la página es claro: The safety and scientific validity of this study is the responsibility of the study sponsor and investigators. Listing a study does not mean it has been evaluated by the U.S. Federal Government. Know the risks and potential benefits of clinical studies and talk to your health care provider before participating. Read our disclaimer for details.

En cuanto a la lista de patentes, cabe anotar que el otorgamiento de una patente no es prueba de efectividad o seguridad, ni equivale a la autorización para comercializar un producto. Solamente le otorga al dueño de la invención la propiedad intelectual sobre lo que patenta. Pero es responsabilidad del propietario demostrar la eficacia y seguridad del producto para que pueda ser comercializado. Esta autorización de comercialización la expide la FDA, y en Colombia el Invima.

En conclusión, sigo sin tener respuesta sobre la evidencia de efectividad. ¿Por qué no se han hecho estudios clínicos más extensos de fase II y III, si cualquier pagador en el mundo estaría sumamente interesado en un producto de muy bajo costo para tratar enfermedades tan costosas como el cáncer y con efectos tan devastadores como el Covid-19? Las innumerables iniciativas para fomentar la búsqueda de soluciones de bajo costo para la base de la pirámide ya habrían financiado generosamente un estudio fase III de CDS. ¿Por qué no lo han hecho?

 

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Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Editor Emérito de la Revista MEDICINA. Editor de Noticias, portal de la Academia www.anmdecolombia.org.co