Visitas: 115

La Cátedra de Humanismo Médico del 14 de septiembre presentó la medicina a través de la pintura de uno de los principales exponentes en la historia, Rembrandt. El conferencista fue el doctor Julián David Bohórquez, médico cirujano, magister en filosofía, con énfasis en Filosofía de la ciencia y epistemología, candidato a doctor en Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

Charles Percy Snow a mediados del siglo XX llamó “las dos culturas” a su tesis que afirmaba que la súper especialización había escindido de alguna manera la cultura en dos: cultura humanística y cultura científica, sin embargo, la medicina y el arte siempre han mantenido un vínculo. Se conoce como patobiografía la reconstrucción de la vida de una persona a través de sus patologías y qué tanto esa experiencia de la enfermedad influye en la vida de ese ser humano.  Si bien la patobiografía siempre es conjetural, puede aportar bastante tanto a la historia de la medicina como a la historia en general, incluso ha permitido explorar cómo trabajan los artistas.

Los girasoles y retrato del Dr. Gachet

A la izquierda 2 cuadros famosos de Vincent Van Gogh. “Los girasoles” y “Retrato del Dr. Gachet”. Allí se puede notar que había una predilección de Van Gogh por la paleta de los amarillos especialmente en su última etapa. Se especula que el Dr. Gachet trataba a Van Gogh con digital (digitalis purpurea) que le provocaba xantopsia, una alteración en la percepción de los colores que da a los objetos visibles un tono amarillento y es un síntoma que aparece como efecto colateral durante el tratamiento con algunos fármacos; otra teoría culpa a la adicción de Van Gogh a la absenta, apodada “el Hada verde”, una bebida alcohólica de color verde, que se acusaba de tener efectos psicotrópicos.

Otro ejemplo de alteración visual se puede ver en los retratos de Chuck Close, un pintor norteamericano fallecido recientemente que padecía prosopagnosia, la persona puede ver los distintos detalles que componen un rostro, pero su cerebro no logra componer el rostro completo y causa dificultad para reconocer hasta una cara conocida. Close dedicó gran parte de su vida a pintar rostros y tratar de mostrarnos cuál era su visión. El arte permite entonces entender que la enfermedad, como en este caso, también puede esconder detrás del sufrimiento un potencial creativo.

En el caso específico de Rembrandt, el Dr. Bohórquez dividió su presentación en 3 vertientes: Rembrandt semiólogo, Rembrandt paciente y Rembrandt historiador de la medicina.

 

REMBRANDT COMO SEMIÓLOGO.

No era médico ni tenía formación médica, pero claramente tenía una formación y un verdadero ojo clínico que lo llevó a captar enfermedades en sus modelos.  Una primera obsesión de Rembrandt como pintor fue su fascinación por las enfermedades del ojo. En varias de sus obras trata el tema, como en el cuadro bíblico de “Tobías curando a su padre” de 1639, donde un ángel ayuda a Tobías a recuperar la vista de su padre con hiel de pescado. O en sus dibujos a lápiz donde muestra a Sansón siendo cegado por los Filisteos o incluso una cirugía de cataratas probablemente con una técnica por abatimiento descrita ya en el siglo V a.de.C. donde una lanceta empuja al cristalino en el interior del ojo.

En el retrato de Maria Bockenolle de 1659, llaman la atención algunos aspectos semiológicos, una desviación cubital escueta en las articulaciones metacarpo falángicas de la mano izquierda, una facie abotagada, un eritema que algunos han descrito como eritema de mariposa, que pudo suponer una artritis reumatoide para algunos y para otros un lupus eritematoso sistémico coincidente con una “epidemia” que se presentó en la Holanda del siglo XVII de síndrome de Rhupus.

En otro de sus cuadros, Rembrandt tomó como modelo a quien se presumía era su amante en ese momento, Hendrickje Stoffels, para personificar a Betsabé la esposa del Rey David. En el cuadro se puede apreciar que Stoffels tiene en su mama izquierda una lesión hiper pigmentada con piel de naranja, con unas alteraciones cutáneas bastante visibles en la parte inferior izquierda.  Algunos estudiosos han pensado que esta lesión podría corresponder a un cáncer de mama infiltrante, pero teniendo en cuenta que Hendrickje vivió 12 años más que Rembrandt es una opción poco probable, hay otra explicación y es que ella sufrió un aborto aproximadamente 6 meses antes de posar para el cuadro, por ende, tuvo una lactancia infructuosa, que le pudo provocar una mastitis. En cualquiera de las dos opciones, el ojo clínico de Rembrandt mostraba todo con mucho detalle.

 

REMBRANDT COMO PACIENTE.

Fue un hombre que pintó más de 80 autorretratos, mostró su propio envejecimiento con bastante cuidado y atención. Desde los primeros cuadros de juventud existen hallazgos interesantes como un quiste dermoide, de hecho, hay muy pocos autorretratos mostrando ese lado de su cara. Se ha pensado que podría tener un estrabismo unilateral porque en sus grabados aparecía el defecto en el ojo derecho y en la pintura en el ojo izquierdo, pero los grabados se hacían con una lámina metálica tratada con hierro o zinc y barniz para posteriormente imprimirse en una hoja, allí se invierte lo pintado. Se observó una exotropía en el ojo derecho, en 35 de los 36 retratos examinados. Una de las personas que con mayor detalle ha estudiado las enfermedades de Rembrandt es el doctor Carlos Hugo Espinel, colombiano, cardiólogo, nefrólogo, autor del FENa, (fracción excretada de sodio), y de la que en Estados Unidos se conoce, como la “ley espinel”, que busca disminuir la cantidad de sodio en los alimentos. El Dr. Espinel es el padre de un gran proyecto que él llama Art Science, ha publicado varios trabajos al respecto. De acuerdo al Dr. Espinel, Rembrandt tenía una arteritis temporal, basado en el análisis de una serie de pinturas y grabados donde va disminuyendo el nivel de detalle y para él eso es el equivalente a una alteración de la agudeza visual secundaria justamente a la arteritis temporal. Además de tortuosidad de la arteria, hay unos xantelasmas bastante evidentes (lesión de color amarillento que aparece en los párpados), un arco senil, rosácea y una rinofima (nariz grande, de color rojo en forma de bulbo), entre otros signos.

Pero otros especialistas consideran que no hay una disminución progresiva en el nivel de detalle de sus cuadros y que la afectación de la arteria central de la retina suele ser progresiva y genera una afectación en la visión de profundidad, que parece no haber afectado nunca a Rembrandt, entonces podría no tratarse de una tortuosidad de la arteria temporal, sino de la vena temporal.

autoretratos de Rembrandt

Por otro lado, Nicola Cartwright un historiador de arte experto en Rembrandt, sostiene que sus cambios en el trazo y los detalles son simplemente una decisión estética del pintor. Rembrandt, se inscribió en una escuela de pintura que reivindicaba lo que los italianos llaman pentimenti o arrepentimientos. Un pentimento es una alteración en un cuadro que manifiesta un cambio de idea del artista, líneas, tachones, enmendaduras. Durante el medioevo, los pintores seguían modelos establecidos para ceñirse de forma más precisa en el dibujo y no cometer errores.  Leonardo da Vinci, fue una de las primeras personas que hizo a un lado los pentimenti, y ya en cuadros de Rembrandt como “El León” y el de anunciación del ángel a la Virgen pueden verse esos Pentimenti, trazos que, si se ven de cerca, parecen imperfecciones, pero si nos alejamos alcanzan una perfección expresiva bastante grande.

 

REMBRANDT COMO HISTORIADOR DE LA MEDICINA

La lección de anatomía del Dr. Tulp-RembrandtSu famoso cuadro “La lección de anatomía del Dr. Tulp” pintado en 1632 muestra a Nicolaes Tulp, prelector de la sociedad médica de Amsterdam en medio de una disección en un retrato de grupo, un retrato anatómico de cómo se entendía la necropsia y la medicina en la época de Rembrandt. Además de tomar elementos de sus maestros directos, Rembrandt se basa en el llamado “tenebrismo” del siglo XVI y XVII cuyo principal exponente probablemente sea Caravaggio.  Los tenebristas no trabajaban sobre un lienzo blanco sino uno negro sobre el cual iban agregando las luces y sombras y esto aparece en muchas de las obras de Rembrandt como “El regreso del hijo pródigo” y sus autorretratos.

En Amsterdam, hacia 1555 ya era permitido hacer necropsias, especialmente en criminales condenados a pena de muerte. Uno de los primeros cambios fundamentales en esta pintura de Rembrandt es el aspecto de “fotografía de grupo” de los asistentes, eso no se hacía en los retratos de grupo hasta ese momento, no había capturas de acción en pleno proceso, también se puede ver la mano de Rembrandt reflejando la función del músculo en el cadáver, algo nuevo también. En la pintura todos están enfocados en el cadáver, pero hay un elemento que no parece ir con la pintura, Jacob Koolvelt en el extremo izquierdo parece estar fuera de la composición y después de hacer una radiografía a la obra se estableció que no estaba, fue agregado posteriormente por otro pintor porque se consideraba que era importante y pidió ser incluido. También la radiografía reveló otros cambios, (estos sí hechos por Rembrandt), el personaje que parece mirar la “cámara”, señalando el cadáver llevaba un sombrero, y el libro que sostiene Hartman Hartmanz no tenía texto sino un dibujo anatómico. Que se hubiese dibujado el antebrazo y no las vísceras como era habitual, fue una petición del Dr. Tulp a Rembrandt porque de acuerdo con Galeno, la mano y en general el antebrazo era el principal instrumento de la medicina, el antebrazo también estaba presente en la contraportada De humani corporis fabrica de Andrea Vesalio.

En el cuadro de Rembrandt se muestra la transición de una anatomía estática a una dinámica, lo cual abrió la puerta a una serie de trabajos médicos que se van a ocupar del uso de las distintas partes y que van a fundar lo que se conoce como la escuela médica iatromecánica (que se basa en la física mecánica y concibe el cuerpo humano como máquina), entre sus padres están René Descartes y William Harvey que por la misma época de “La lección de anatomía del Dr. Tulp” publicaba su tratado sobre la circulación de la sangre.

Otro cambio notable fue el cambio de la palabra “necropsia” a “autopsia” que se populariza justamente en la Holanda de la época de Rembrandt, reconoce la divinidad, pero también muestra la mortalidad del hombre. Después de la baja edad media, de la peste negra y ya en la época de Rembrandt, surge la popularización de un subgénero pictórico que se conoce como vanitas o vanidad. La gente se pintaba como calaveras y su reflejo en el espejo recordaba ese conócete a ti mismo y recuerda que eres mortal.

Es interesante como en “La lección de anatomía del Dr. Tulp” conviven las dos cosas, los músculos del antebrazo que recuerdan la maestría de Dios y al mismo tiempo, siendo Rembrandt tan sensible a la idea de la muerte, un personaje señalando el cadáver que parece recordarnos nuestra mortalidad, idea presente también en otras de sus obras.

El conocimiento del arte por parte de los médicos, es un paso necesario para conectarnos con la humanidad del paciente que tenemos al frente. La medicina que es ars medica, arte médico, está entre ciencia aplicada y medicina humana y justamente necesita del arte si queremos hacer mejor medicina. Dr. Julián Bohórquez.

Para ver la sesión completa y las obras a las que hace referencia el artículo en:  “Rembrandt y la medicina”


Dr. Julián David Bohórquez

El doctor Julián David Bohórquez es Académico Correspondiente de la Academia de Medicina de Caldas.

Ha sido docente universitario de posgrado en biología evolutiva, bioética, ética y salud y ha trabajado como médico en distintos niveles de atención.

 

 

Resumen de la Cátedra, Victoria Rodríguez G., responsable de plataformas

Loading

0 0 votes
Article Rating
Share This