Artículo basado en la conferencia del Dr. Jorge Dávila González, psiquiatra con maestría en filosofía. Miembro del Departamento de Salud Mental del Hospital Universitario Fundación SantaFé.
En el tratamiento de los trastornos que afectan el ánimo, los abordajes psicofarmacológicos y psicoterapéuticos constituyen la primera línea de intervención. Sin embargo, se estima que alrededor del 40% de los pacientes con depresión pueden no responder plenamente, a pesar de recibir tratamientos clínicos adecuados. Este fenómeno, conocido como depresión resistente al tratamiento, ha motivado el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas. La estimulación magnética transcraneal (EMT) se ha consolidado como una de las herramientas más prometedoras dentro del campo de la neuromodulación.
La neuromodulación se refiere a un conjunto de técnicas destinadas a estimular las células nerviosas mediante distintos tipos de estímulos que pueden ser eléctricos, magnéticos o incluso ultrasónicos, y pueden ser invasivas o no invasivas. Dependiendo de los parámetros utilizados, puede producir efectos excitatorios o inhibitorios sobre las redes neuronales.
La estimulación magnética transcraneal es una técnica no invasiva que utiliza pulsos magnéticos aplicados sobre el cuero cabelludo para estimular las células nerviosas en el cerebro. Estos pulsos permiten modificar la excitabilidad cortical y, por lo tanto, influir en el funcionamiento de circuitos neuronales específicos.
En 1985, el neurólogo Anthony Barker demostró que era posible inducir respuestas motoras mediante estimulación magnética de la corteza cerebral. Este hallazgo inauguró una nueva línea de investigación en neurociencia. Durante las décadas siguientes se perfeccionaron los dispositivos y los diseños de las bobinas utilizadas para la estimulación, especialmente las llamadas bobinas en forma de “ocho”, que permiten una estimulación más focalizada. A comienzos del siglo XXI comenzaron a consolidarse protocolos terapéuticos para el tratamiento de la depresión resistente y, entre 2008 y 2009, la FDA aprobó oficialmente la EMT como tratamiento para esta condición.
El funcionamiento terapéutico de la EMT se basa en la aplicación repetida de pulsos magnéticos sobre regiones específicas del cerebro. Dependiendo de la frecuencia de estos pulsos, se producen efectos distintos en la actividad neuronal. En términos generales, las frecuencias bajas (alrededor de 1 Hz) suelen generar efectos inhibitorios, mientras que las frecuencias altas (superiores a 10 Hz) producen efectos excitatorios. Más recientemente, se han desarrollado nuevos patrones de estimulación que imitan ritmos fisiológicos del cerebro, como las denominadas ráfagas theta (TBS). Estas pueden aplicarse de forma continua o intermitente y pueden tener una función inhibitoria o excitatoria.
Una de las ventajas de este nuevo protocolo es su eficiencia. Mientras que las sesiones convencionales de estimulación pueden durar entre 30 y 40 minutos, los protocolos basados en ráfagas theta intermitentes pueden completarse en apenas tres o cuatro minutos, manteniendo niveles de eficacia similares.
Paralelamente, algunos grupos de investigación han desarrollado protocolos intensivos dirigidos a pacientes con cuadros particularmente graves o con riesgo de suicidio elevado. Estos protocolos concentran un gran número de estímulos en períodos de tiempo más cortos y han mostrado resultados prometedores en estudios preliminares.
Un avance fundamental para comprender mejor los efectos de la EMT proviene del desarrollo de la conectómica cerebral, es decir, el estudio de las redes funcionales que organizan la actividad del cerebro. En el tratamiento de la depresión, el sitio de estimulación más utilizado es la corteza dorsolateral prefrontal izquierda. No obstante, diversos estudios han mostrado que esta estimulación tiene impacto en otra región del cerebro: el área subgenual del giro cingulado anterior, uno de los cambios más significativos asociados a la mejoría clínica.
En los últimos años han surgido modelos taxonómicos de circuitos variados. Dependiendo de las alteraciones que puedan ocurrir en algunas redes, la estimulación podría llegar a jugar un papel determinante en su regulación, pues la afectación de la red neuronal por hiper- o hipoactividad puede dar pie a síntomas específicos. Rumiación, evitación ansiosa, anhedonia, sesgos negativos en la carga cognitiva, disregulación en la percepción de la señal de amenaza, etc. Asimismo, factores ambientales como el estrés crónico o la adversidad en etapas tempranas de la vida pueden influir en el desarrollo de estas redes y aumentar la vulnerabilidad a los trastornos afectivos.
En muchos pacientes con depresión, esta red presenta una hiperactividad característica que se relaciona con patrones de pensamiento repetitivo y autocrítico. El Dr. Georg Northoff plantea que hay redes en hiper o hipoactividad y cuando esto ocurre, se presenta un fenómeno característico de muchas personas con depresión severa refractaria: un aumento de la tensión volcada sobre sí mismo, sobre los eventos pasados, sobre las decisiones, sobre la narrativa personal. El equilibrio natural es el que debe restablecerse.
Uno de los principales desafíos actuales en el uso clínico de la EMT consiste en avanzar hacia protocolos de tratamiento personalizados. Aunque la estimulación de la corteza dorsolateral prefrontal izquierda ha demostrado ser eficaz en numerosos pacientes, es probable que distintos perfiles clínicos requieran estrategias de estimulación diferentes. Por ejemplo, algunos estudios sugieren que en pacientes con depresión caracterizada por una rumiación intensa podría ser útil combinar la estimulación prefrontal con la estimulación del área motora suplementaria, un protocolo aceptado para tratar el TOC. En otros casos, como en pacientes con inhibición psicomotora marcada o con compromiso cognitivo significativo, podrían explorarse otros sitios de estimulación.
Es un campo abierto a la innovación que conjuga una herramienta terapéutica nueva con conocimientos en conectómica cerebral que puede revolucionar las neurociencias.
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Intervención completa en: FORO | LA EPIDEMIA SILENCIOSA: ANSI3D4D Y D3PR3SI*N
Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina
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