Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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Artículo sobre la conferencia de ingreso del Dr. Alejandro Melo Florián como miembro activo de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina. Médico cirujano, especialista en medicina interna y profesor de posgrado en microbiología clínica de la Pontificia Universidad Javeriana.

El tema presentado por el Dr. Melo forma parte de una trilogía dedicada a explorar el desarrollo de la medicina moderna en Occidente. En estos tres volúmenes se examinan, respectivamente, la cuna de la medicina moderna, el llamado renacimiento médico y un tercer libro por publicar titulado Ecos del pasado por una mejor salud en el presente

¿Por qué la medicina hospitalaria occidental tuvo uno de sus focos de origen en Salerno? Principalmente porque el Mediterráneo medieval era una auténtica “vena cultural” de la época. En sus orillas y en sus islas confluían dos grandes tradiciones: la cultura islámica y el Imperio Romano de Oriente (Bizancio). Sicilia, el sur de Italia y, en particular, Salerno, fueron escenarios de batallas y tensiones políticas; sin embargo, de manera paradójica, esa tendencia al conflicto favoreció la interacción cultural. 

Ubicada en la región de Campania, Salerno se convirtió en capital del reino lombardo. Esta condición política le permitió concentrar riqueza, atraer intelectuales y consolidar un entorno sociocultural propicio para el florecimiento de la medicina. A este crisol se sumaron los normandos, quienes, tras migrar desde tierras inhóspitas del norte de Europa, se establecieron en el sur de Italia durante el siglo X. Bajo el mando de Roberto “Guiscardo” Altavilla, los normandos no solo consolidaron su poder militar, sino que potenciaron la famosa Escuela Médica Salernitana. 

En este escenario emerge una figura fundamental: Constantino el Africano. Originario del norte de Túnez y formado en Egipto, Constantino dominaba el árabe y el latín, poseía una amplia biblioteca y una sólida experiencia farmacológica. Tras una serie de episodios políticos que lo llevaron ante Roberto “Guiscardo”, fue nombrado médico personal del gobernante normando. No obstante, su inquietud intelectual lo condujo finalmente al monasterio de Montecassino, fundado por san Benito de Nursia, donde encontró un espacio propicio para cultivarse. Su obra el Corpus Constantinum se transformó en un referente del saber médico salernitano.

En la catedral de Salerno reposaban los restos del apóstol Mateo, lo que atraía peregrinos y enfermos. Esta afluencia constante de pacientes expuso a los médicos de Salerno a patologías diversas y complejas, estimulando el desarrollo de una práctica clínica más activa. La medicina monástica estaba centrada en dejar actuar a la naturaleza (vis medicatrix naturae); en Salerno se consolidó una medicina más influenciada por los árabes, dados a asimilar y traducir el conocimiento de otras civilizaciones como griegos, romanos y persas, convirtiendo a la ciudad en un referente médico entre los siglos VII y XII. 

El contexto climático también desempeñó un papel relevante. Durante el llamado período cálido medieval, las temperaturas favorables incrementaron las cosechas y dinamizaron la economía urbana. El crecimiento demográfico y la transformación de una economía de subsistencia en economía de mercado favoreció la aparición de profesiones liberales, entre ellas la del médico personal. 

La enseñanza de la medicina en la Universidad de Salerno se estructuraba con rigor: además de la lectura de obras de autores como Hipócrates, Galeno y Constantino, debían formarse tres años en lógica, cinco en medicina y un año de práctica supervisada con un médico ya titulado. En Salerno se produjo la obra Regimen Sanitatis Salernitanum que sintetizó preceptos en estilo de vida cuya vigencia sorprende aún hoy: enfatizaba la prevención a través de la moderación, la dieta equilibrada, el descanso, el ejercicio y el equilibrio de las emociones.

El debate sobre si Salerno fue la primera universidad europea depende de qué se analiza: documentos de la iglesia, estatutos reales o práctica académica efectiva. Lo cierto es que ya en el siglo X era centro de referencia internacional. Un rasgo distintivo de la escuela fue su apertura. En Salerno participaron lombardos, normandos, árabes, judíos, africanos y bizantinos. Además, destacó la figura de Trota de Salerno, autora de tratados sobre ginecología y cosmética, considerada una de las primeras médicas europeas en dejar obras escritas. 

La resonancia contemporánea de Salerno es profunda. Allí la medicina dejó de ser exclusivamente contemplativa para orientarse hacia la curación activa, apoyada en fármacos (de origen animal, vegetal o mineral) y en una observación clínica más rigurosa. 

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Intervención completa del Dr. Melo en 

LA ESCUELA MÉDICA DE SALERNO Y EL RENACIMIENTO MÉDICO

Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina

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