Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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Artículo sobre la conferencia del Dr. Diego Rosselli, especialista en neurología, neurólogo experimental de la Universidad de Londres y con estudios en políticas de salud de la London School of Economics. Académico correspondiente.

El Alzheimer es una de las enfermedades más devastadoras; destruye progresivamente la memoria, borrando la identidad de la persona mientras mina el cerebro. El Dr. Rosselli, en una evocación personal, recordó a su padre, un académico y neurólogo profundamente dedicado al estudio del Alzheimer y de las enfermedades asociadas a la vejez. Durante años participó en congresos de neurología donde, paradójicamente, encontraba poco espacio para hablar de una enfermedad dada su condición de incurable, progresiva e irreversible, poco atractiva para los laboratorios farmacéuticos. 

De hecho, una de sus últimas intervenciones públicas ocurrió cuando ya superaba los ochenta años. Fue en la Academia Nacional de Medicina, donde habló precisamente sobre el cerebro que envejece, reafirmando su vocación científica y su preocupación por comprender los procesos del deterioro cognitivo. 

Nuestra mente está ligada a olores, sabores, recuerdos y experiencias. Uno de los autores más reconocidos en la literatura mundial, Gabriel García Márquez, tuvo tres grandes obsesiones temáticas relacionadas con estas percepciones. La primera es el poder del olfato. Los aromas y olores aparecen constantemente como detonantes de recuerdos y emociones. En el universo de Macondo, por ejemplo, Úrsula Iguarán (ya anciana y ciega) recorre la casa guiada por los olores que evocan escenas del pasado. 

La segunda obsesión literaria del autor de Cien años de soledad son los sueños. En muchas de sus novelas y relatos aparecen sueños premonitorios, pesadillas recurrentes y episodios de insomnio colectivo. Los hermanos Vicario, en Crónica de una muerte anunciada, reviven en pesadillas el asesinato de Santiago Nasar; en Macondo, la famosa peste del insomnio provoca un olvido progresivo que amenaza con borrar la memoria de toda la comunidad. 

Pero la tercera obsesión, quizá la más profunda, es la memoria misma. El recuerdo y el olvido atraviesan la obra de García Márquez de manera persistente, lo que resulta particularmente irónico si se considera que GABO terminaría padeciendo la enfermedad que borra precisamente esos recuerdos: el Alzheimer. 

El neurólogo alemán Alois Alzheimer, descrito por sus biógrafos como una persona jovial, con múltiples intereses intelectuales y gran capacidad para la conversación, reseñó la enfermedad  a partir de un solo caso clínico, publicado en 1907. A partir de aquella paciente, el médico desarrolló estudios histopatológicos y neuropatológicos que permitieron identificar las alteraciones características del cerebro afectado. Lo que entonces parecía una curiosidad médica se convertiría, en uno de los mayores desafíos de la medicina moderna hasta hoy.

Una herramienta trabajada por el Dr. Rosselli, para validar la enfermedad, es el Mini-Mental State Examination, una prueba de 30 preguntas simples de orientación temporal, como ¿qué día es hoy?, ¿qué día de la semana es?, ¿quién es el gobernante actual?, y pruebas matemáticas simples que ayudan a detectar de manera temprana el deterioro cognitivo.

Aplicada a más de 1.600 personas, mayores de 50 años, en distintos municipios del país, permitió establecer el primer estudio de prevalencia del Alzheimer en Colombia y reveló factores importantes como la influencia de la escolaridad y el género en la protección cognitiva. Las mujeres, y más aún con baja escolaridad, tienen mayor predisposición a sufrir de la enfermedad. 

El análisis de las estadísticas nacionales registradas en la base de datos SISPRO sobre pacientes con Alzheimer en Colombia identificó varios factores de riesgo relevantes. La hipertensión incrementa en un 44% la probabilidad de diagnóstico de la enfermedad, mientras que la hipoacusia o pérdida de audición aumenta el riesgo en un 30%, especialmente en hombres y en personas relativamente jóvenes, (alrededor de los 50 o 55 años). Además, el estudio encontró que en cinco años fueron diagnosticadas 102.000 mujeres frente a 51.000 hombres, una proporción de dos a uno, mayor que la reportada internacionalmente.

Esta diferencia no parece explicarse solo por la mayor esperanza de vida femenina, ya que en todos los grupos de edad hay más mujeres diagnosticadas que hombres. Entre las posibles razones se mencionan la menor escolaridad de muchas mujeres en generaciones mayores y su rol social dentro de la familia, que hace más visible el deterioro cognitivo. El Alzheimer plantea dilemas éticos importantes, especialmente sobre la capacidad de decisión y la voluntad anticipada, como la pregunta de si el “yo” del pasado puede decidir por el “yo” del presente cuando la persona ya vive con la enfermedad. 

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Intervención completa en: GRIETAS DE LA LUZ (Alzheimer)

Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina

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