Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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Artículo basado en el comentario de orden del académico Dr. Jaime Arias Ramírez, exministro de salud, en el Día Panamericano del Médico, sobre la presentación de la embajadora de Países Bajos en Colombia. 

La comparación entre Colombia y los Países Bajos parecería a primera vista descabellada. Hay profundas diferencias históricas, geográficas y culturales. Mientras los Países Bajos poseen una larga tradición y un territorio plano y bajo, gran parte por debajo del nivel del mar, Colombia es un país extenso, montañoso y ubicado en el sur global. También difieren en tamaño poblacional, ingresos y disponibilidad de recursos, lo cual influye directamente en sus realidades sociales y económicas.

Pero, a pesar de estas divergencias, ambos países cuentan con sistemas de salud relativamente nuevos basados en la competencia regulada. El sistema colombiano, creado en 1993, es incluso más antiguo que el neerlandés, instaurado en 2006. La comparación resulta más pertinente con los Países Bajos que con otros sistemas europeos, porque comparten principios estructurales que no están presentes en modelos como el español, francés o italiano.

En los dos contextos, los sistemas son públicos con una amplia participación de actores privados. La gobernanza se ejerce mediante regulación estatal, aunque en Colombia existe una mayor tendencia a la judicialización por desconfianza institucional. Ambos operan con planes de beneficios, aseguradores múltiples y elementos propios de seguros, como primas, redes de prestadores y mecanismos de compra estratégica.

Las similitudes también incluyen la existencia de tarifas y competencia regulada, aunque con matices importantes. En los Países Bajos las tarifas son más controladas, mientras que en Colombia se negocian. Además, la territorialidad funciona distinto: ambos usan un “pool poblacional”, pero el contexto urbano, compacto y homogéneo neerlandés contrasta con la diversidad geográfica colombiana. La participación de autoridades locales es fuerte en los Países Bajos, pero muy limitada en Colombia. En los dos países, el financiamiento se da por varias fuentes y los asegurados pueden escoger en dónde se afilian. 

Una diferencia cultural profunda influye notablemente en el cuidado de la salud. La población neerlandesa tiene altos niveles de autocuidado, cohesión social y vecindad, mientras que en Colombia estos valores se encuentran sobre todo en sectores populares y se diluyen en clases medias y altas. En cuanto a la familia, el apoyo comunitario también difiere, así como la manera en que cada sociedad produce normativas y confía —o desconfía— de sus instituciones.

En materia legislativa, los Países Bajos concentran su sistema en pocas leyes claras y consistentes, mientras que Colombia mantiene numerosas normas complementadas por decisiones judiciales que de facto funcionan como leyes. También existen diferencias en la organización de los regímenes: Colombia tiene un régimen contributivo, uno subsidiado y regímenes especiales, mientras que los Países Bajos tienden hacia un régimen más unificado.

El financiamiento refleja otra gran brecha. Los Países Bajos destinan alrededor del 10% de un PIB muy alto al gasto en salud, mientras Colombia invierte entre 7,5% y 8% de un PIB bastante menor. Los determinantes sociales de la salud también muestran contrastes significativos: los Países Bajos tienen niveles de pobreza bajos según sus estándares y una infraestructura social sólida, mientras Colombia continúa enfrentando desigualdades, especialmente en zonas apartadas y rurales, aunque ha mostrado avances.

Uno de los contrastes más relevantes es el papel del médico familiar en los Países Bajos, donde resuelve la gran mayoría de los casos y articula la atención. En Colombia, esta figura es escasa, pues es diferente al médico general, y la articulación recae sobre las aseguradoras. También difieren las redes de servicios; en el modelo neerlandés, todo parte desde el médico familiar que empieza a implementar la ruta. En Colombia, lo hacen las EPS (aseguradoras) y, en la propuesta actual del Gobierno, lo harían los municipios. Actualmente en Colombia, es la ADRES la entidad encargada del pago y en un 10-20% las EPS, y el modelo de integración vertical que permite a las Entidades Promotoras de Salud (EPS) controlar directamente (o a través de empresas vinculadas) las IPS (clínicas y hospitales) es inexistente en los Países Bajos.

También hay diferencias estructurales en recursos humanos, medicamentos y gestión del gasto. Los Países Bajos cuentan con una alta proporción de enfermeras por médico y un uso predominante de medicamentos genéricos, mientras que en Colombia la proporción enfermeras-médicos es baja y persiste un uso elevado de fármacos de marca que elevan los costos, pues el 30% del gasto en salud es por medicamentos. Existen áreas de colaboración entre Países Bajos y Colombia, como el trabajo conjunto en medicamentos biosimilares para cáncer, que se trabaja actualmente entre el Instituto Nacional de Salud y la Erasmus Universiteit Rotterdam y que pretende reducir costos para una de las patologías que más consume recursos en los sistemas de salud. 

La Academia Nacional de Medicina, a través de su Comisión de Salud y una exploración  prospectiva con expertos en el tema, seguirá analizando las mejores opciones para el futuro de la salud en Colombia.  

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Intervención del académico Arias en 

DÍA PANAMERICANO DEL MÉDICO – SISTEMA DE SALUD EN PAÍSES BAJOS

Artículo. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina

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