Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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El ahorro y la protección económica pensando en la vejez es un tema que no se considera y menos en la juventud. Marisol Acosta, exdirectiva de Colpensiones y cofundadora de la Asociación Nacional de la Economía de la Longevidad (ANDEL), señala que más del 40% de los líderes del país son mayores de 55 años; sin embargo, ¿por qué el sector productivo condiciona a las personas por edad?

El envejecimiento ha cambiado, por lo menos desde la percepción que se tenía en el pasado de personas que habían terminado su ciclo productivo y estaban menguadas físicamente. Hoy existen innumerables ejemplos de personas mayores de 55 años, activas, productivas y resilientes, pero que también han observado cómo el panorama laboral se transformó con altas tasas de informalidad y pobreza. 

Estimaciones del DANE señalan que para el año 2070, el 25% de la población mayor de 60 años tendrá más de 80 años, lo que sugiere que la economía de la longevidad será clave… o ya lo es, pues 7.891.331 personas hoy son adultos mayores. De ellos, el 32.6% no están cubiertos, sobreviven sin ningún tipo de protección; solo el 28.5% recibe una pensión y la zona central del país, que concentra a buena parte de la población, tendrá la mayor proporción de personas mayores de 60 años para 2050. 

El ingreso transforma el consumo, modificando drásticamente la canasta familiar y el estilo de vida, pues hay más recursos para gastar. No es lo mismo llegar a la tercera edad con pensión que sin ella, y esto se ve representado en gastos en salud, alimentación, vivienda, tecnología y esparcimiento. Lejos del retiro pasivo, las personas mayores son líderes activos en la economía nacional; el 18% de los micronegocios en Colombia están liderados por una persona mayor y han demostrado una alta tasa de supervivencia, pues de estos negocios que fueron establecidos hace más de 10 años, el 70% aún subsisten. 

Países considerados industrializados han adaptado las reformas pensionales a las circunstancias actuales. Japón, por ejemplo, promueve opciones de trabajo post-retiro y Corea del Sur ofrece incentivos para extender la vida laboral, combinados con pensiones fraccionadas que permiten recibir una fracción de la pensión, por ejemplo, si el cónyuge no cotiza bajo ciertos requisitos. Alemania utiliza un sistema de puntos, basado en los ingresos y cotizaciones acumulados a lo largo de la vida laboral; Holanda y Dinamarca han ajustado su edad de jubilación con mecanismos automáticos de acuerdo con la esperanza de vida para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema, sin intervención política. 

En Colombia, no es lo mismo envejecer en las ciudades que en el entorno rural. Hay pros y contras. Mientras que las ciudades permiten contar con instituciones de alta complejidad para atender las demandas de salud y hay mayores ofertas de tipo cultural para establecer vínculos, las barreras arquitectónicas limitan la movilidad, el costo de vida es más alto; por tanto, el trabajo informal es más frecuente y los vínculos con vecinos son más débiles En el campo, el tejido social es fuerte, hay apoyo comunitario, pero el acceso a la salud es más precario y no existe el concepto de jubilación; el trabajo físico se extiende hasta edades avanzadas. Los jóvenes prefieren emigrar a las ciudades. 

Para las mujeres es aún más difícil, pues la carga de cuidado es asumida por ellas y el trabajo en casa ni es remunerado, ni es reconocido. Una acción de la reforma pensional permite reducir un año de cotización pensional por cada hijo criado (hasta 3 hijos) para reducir la brecha. Una alternativa de innovación financiera son los bonos de natalidad. Ahorro desde la cuna con un capital semilla que permita, por medio del interés compuesto, que se suma al capital inicial a lo largo de la vida, lograr un patrimonio que garantice una base pensional. 

Uno de los descubrimientos más importantes del estudio fue comprobar que el 57% de las personas mayores tienen vivienda propia pagada, lo que brinda la oportunidad de impulsar un sistema que ya se usa en países como Estados Unidos, denominado Hipoteca Inversa; una operación financiera diseñada para mayores de 65 años que convierte a dinero el valor que representa la vivienda, sin perder los derechos de titularidad. Al morir el propietario, es la entidad quien pasa a ser el nuevo dueño del inmueble, a menos que los herederos paguen el dinero que recibió el titular fallecido en vida.

A nivel laboral, las alternativas podrían pasar por políticas públicas que incentiven el reclutamiento basado en competencias y no en edad, exenciones fiscales a empresas creadas por personas mayores o mayor-joven y líneas de crédito para emprendedores mayores de 55 años. 

El envejecimiento en un entorno de informalidad es aún más complicado. Any Benítez, consultora y asesora en pensiones y exvicepresidenta de Beneficios Económicos Periódicos de Colpensiones, sostiene que en un entorno informal el presente es precario y el futuro incierto. En Colombia, millones de trabajadores se encuentran en la informalidad. 

Ella habla de cinco premisas sobre envejecer en un entorno de informalidad: 

  1. Vivimos más, nacemos menos y esto desafía el sistema pensional. La población envejece y algunos países lo hacen más aceleradamente, incluido Colombia, mientras la esperanza de vida crece. No habrá población suficiente para soportar la carga pensional de tanta gente mayor.
  2. En Colombia, envejecer es un sinónimo de vivir sin pensión. Entre otras cosas, por la alta informalidad que en el país llega al 55.3% y se ha mantenido así por décadas; en la zona rural llega al 83%. La gente transita entre el mercado formal, el informal y el desempleo y esa es la realidad para la mayoría de personas en el país, lo que impide acumular las semanas para pensionarse. Solo 1 de cada 10 personas logra el 97% de la pensión en el país durante su vida laboral activa, y a menores ingresos, menos semanas de cotización.
  3. Definir las cotizaciones sobre el salario mínimo deja a millones lejos de la pensión. Si gana un salario mínimo, sus ingresos deben competir con comida, salud, transporte, vivienda, entre otros gastos. Casi el 50% de las personas gana menos  de un salario mínimo. ¿Cómo cotizar en estas circunstancias? Es una condena a una vejez sin pensión.
  4. No tenemos preparación financiera adecuada para enfrentar la etapa de la vejez. Si no hay dinero para cotizar, menos para ahorrar. Intervienen los gaps emocionales que impiden el ahorro; no me identifico con mi yo del futuro, no pienso realmente en el futuro, puedo postergar la decisión de ahorrar; soy joven, ahorrar es una pérdida de dinero.
  5. Los micronegocios son instrumentos para grandes transformaciones. Son negocios de 1 a 9 personas que conforman una economía poderosa, pero operan un poco en la informalidad. No hay registro, no hay papeles, no cotizan y operan muchas veces desde el hogar o en la calle en forma de ventas ambulantes. 

La experta Any Benítez mencionó en su conferencia 3 soluciones vigentes que dan esperanza de una protección económica en la vejez. 

  1. Los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS):  un programa de ahorro voluntario y flexible administrado por Colpensiones, para personas que ganan menos de un salario mínimo y que no cotizan a pensión. Permite ahorrar desde $20.000 COP, genera rendimientos y ofrece un subsidio gubernamental del 20% sobre el ahorro total al llegar a la vejez.  Además, se convierte en semanas de pensión; $2.450.000 equivalen a 37 semanas de pensión sin tener que cotizar en salud.
  2. Cotización por semanas-modalidad para personas con cobertura en salud Ley 2466/25: un mecanismo que permite a trabajadores dependientes e independientes, que laboran menos de 30 días al mes y ganan menos de un salario mínimo, pagar seguridad social de manera proporcional. 
  3. Las mujeres se pensionarán con mil semanas: La Sentencia C-197 de 2023, de la Corte Constitucional, ordena a partir de 2026 que las mujeres se pensionen con 1250 semanas y anualmente se reducirán 25 semanas hasta 2036. Una medida que busca corregir la brecha de género laboral.

Hay muchos desafíos aún y es trascendental combatir la informalidad del mercado laboral para evitar la desprotección de millones de personas en la vejez.  

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Artículo de Victoria Rodríguez G., basado en las conferencias de Marisol Acosta y Any Benitez en el FORO: LONGEVIDAD Y CENTENARIOS: LA OPORTUNIDAD DEL SIGLO XXI organizado por la Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la Costa y el Proyecto Centenarios.

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