A veces confundimos el día de las velitas con el día de las candelas, o de la Virgen de la Candelaria. La primera es el 7 de diciembre, la segunda es en febrero, 40 días después del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. Esta última fecha se celebra entre nosotros en la ciudad de Cartagena, Colombia.

El origen de la festividad de las velitas se remonta a la emisión de la bula Ineffabilis Deus, en español Inefable Dios, en 1854. Se trata de una carta en la que el Papa Pío IX declara el dogma de la inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. De acuerdo con dicho documento, la Virgen María fue concebida sin pecado original, por lo que se tiene la creencia de que los católicos alrededor del mundo prendieron velas para celebrar ese acontecimiento. Desde 1854, en Colombia, el 7 de diciembre se convirtió en la fecha en que se homenajea a la Virgen Inmaculada y también marca el inicio de las fiestas navideñas. Desde ese momento, las familias colombianas se reúnen en sus hogares para prender velitas y faroles que iluminan la noche y la madrugada. Si bien es una fecha con origen católico, creyentes y no creyentes festejan este día. El Día de las Velitas es el inicio de las fiestas decembrinas y además de reunir a las familias, las velitas sirven para otro propósito.Por cada vela se pide un deseo, y se agradecen los bienes recibidos durante el año. Entendemos que esta fiesta solo se celebra en Colombia.

La de las candelas se celebra en la primera semana de febrero, y parece que se está perdiendo, a pesar de formar parte de los ritos litúrgicos previstos por la Iglesia. De hecho, muchos niños y jóvenes ya no asocian la idea de la Virgen de la Candelaria con el nombre oficial de la fiesta de: La Presentación del Señor (es decir, la presentación de Jesús en el Templo, contada en Lc 2). Es una fiesta antiquísima, que se celebraba ya en los primeros siglos de la Iglesia. En el Misal anterior al Concilio Vaticano II, la fiesta se denominaba la Purificación de nuestra Señora y estaba muy centrada en la Virgen María (de ahí la advocación de Virgen de la Candelaria, relacionada además con una aparición en Tenerife en el siglo XIV), pero actualmente se resalta más en la liturgia la figura de Cristo, presentado en el Templo por ser el cumplimiento y la plenitud de la Antigua Ley (aunque esto no excluya, por supuesto, el papel de la Virgen en la celebración). Se celebra el día 2 de febrero por ser cuarenta días después del nacimiento de Cristo, el plazo que marcaba la ley de Moisés para la purificación de las mujeres que habían dado a luz (Lv 12,1-8), ocasión que la Sagrada Familia aprovechó para cumplir otro precepto: la presentación de los primogénitos en el Templo. En oriente, la fiesta se llama del Hypapante, es decir, del encuentro, recordando el encuentro de la Sagrada Familia con los ancianos Simeón y Ana en el templo. Dice Lucas:

“Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
-«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel»».

Tradicionalmente (desde que así lo mandó el papa Sergio I, en el siglo VII), en esa fiesta se bendicen las candelas de los fieles, generalmente fuera de la iglesia o a la entrada de la misma. Después, el sacerdote y los fieles se dirigen en procesión hasta el altar y se celebra la Misa. Las velas simbolizan la luz de Cristo, que, como dijo Simeón, es “luz para alumbrar a las naciones y gloria de Israel»..

Las velas y veladoras son importantes en la liturgia, pues representan la luz de Cristo. En los 4 domingos de Adviento se prende una vela cada domingo. La misa se celebra con dos velas prendidas. La misa de resurreción incluye velas que se prenden en la ceremonia de la luz.

Desde el punto de vista  económico y médico, estas festividades tienen también connotaiones diferentes al  jolgorio y la religión. Los fabricantes de velas están preocupados porque consideran que Ecopetrol no suministrará suficiente parafina para el evento, aunque la empresa considera que cumplirá, Hay negocios que viven sus mejores días en épocas ocasionales, como este. Desde el punto de vista médica, preocupa la pandemia del Covid 19, por lo que se pide el uso de tapabocas, lavado de manos y manener la distancia requerida. Es necesario evitar incendios y quemaduras, y controlar el alcohol para los adultos, evitar las intoxicaciones y los accidentes vehiculares.

Fuentes Wikipedia, INFOCATHOLIC, El Espectador

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Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Editor Emérito de la Revista MEDICINA. Editor de Noticias, portal de la Academia www.anmdecolombia.org.co

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