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Por Remberto Burgos.

La mielina es una vaina o capa aislante que se forma alrededor de los nervios. En el Sistema Nervioso Central la producen los oligodendrocitos y en el Sistema Nervioso Periférico las células de Schwann. Está constituido por material lipoproteico que constituye algunas bicapas de fosfolípidos. Su función es acelerar el impulso nervioso y para eso utiliza la estrategia de los nódulos de Ranvier. La cubierta no es continua y el impulso, mediante la conducción saltatoria, permite una transmisión más rápida del potencial de acción: la mielina facilita la conducción desnuda entre estos nódulos. Se debe tener presente que una neurona con los axones recubiertos de mielina transmite los impulsos nerviosos cien veces más rápido que una neurona amielínica y esto lleva a un mejor funcionamiento del organismo.

Una de sus enfermedades es la Esclerosis Múltiple, el sistema inmunitario ataca la vaina de mielina que recubre las fibras nerviosas y ocasiona problemas de comunicaciones entre el cerebro y el resto del cuerpo. Es causa de incapacidad importante en los pacientes jóvenes. No tiene cura, se presentan en brotes y estos adquieren un perfil que lleva a su reconocimiento. Hay enfermos en donde las crisis son tan frecuentes que los deja incapacitados, otros tienen remisiones espontáneas y pasan años antes de tener un nuevo episodio. Por eso en la literatura su presentación es conocida como la “enfermedad de las mil caras”. Aunque se considera autoinmunitaria en una enfermedad en donde las condiciones genéticas y las influencias del ambiente marcan su presentación. Su grupo de edad son las mujeres jóvenes y los 30 años es el pico de elección.

Innumerables los síntomas y algunos de ellos dramáticos. Pérdida de la fuerza, inestabilidad y vértigo. En forma súbita, alteración visual que puede llegar hasta la ceguera. Disminución de la audición y áreas en el cuerpo donde no se percibe bien el estímulo sensorial. Pueden existir manifestaciones esfinterianas, incontinencia o urgencia. Y todo esto se combina con visión doble o espasmos musculares. Muchas veces al paciente lo toma de sorpresa y cuando se da cuenta está en una cama hospitalaria con una disfunción muy importante en su calidad funcional. Nadie sabe si va a recuperarse, pero resulta injusto anticipar pronósticos sombríos sobre la enfermedad. “El abrazo” de la EM y la dificultad para caminar asociada a depresión están descritos.

Bien interesante los criterios diagnósticos de EM: evidencia de daño en dos puntos separados del sistema nervioso central y esto ocurrió en dos momentos diferentes. Una historia clínica completa es esencial y sus exámenes diagnósticos. La resonancia es fundamental, permite hacer el diagnóstico y establecer en qué fase de la enfermedad se encuentra el paciente. Se debe incluir la médula espinal para detectar lesiones desmielinizantes. Los estudios neurofisiológicos acompañan esta exploración y la funcionalidad del nervio óptico la debemos precisar.

No descartar los biomarcadores en sangre. Esencial el estudio del líquido cefalorraquídeo. Su composición e investigar la presencia de bandas oligoclonales pueden indicar ataque de la enfermedad. Son las proteínas relacionadas con la inflamación, es mandataria su búsqueda y son generadas por producción intratecal de inmunoglobulinas (Ig). 

La EM es una enfermedad crónica. Hay que insistir en el diagnóstico, aunque este no sea simple. La presencia de bandas oligoclonales en LCR es típica y las características morfológicas en la resonancia. El enfermo requiere apoyo para salir adelante. Las recomendaciones dietéticas son claves para superar la inflamación. El ambiente en que se desenvuelve. El tiempo de sol y la actividad física son estimulados. Los deportes son claves y entre estos señalamos: caminar, nadar, yoga que permite que el espíritu competitivo y de superación nazca. No fatigarse y hacer dos tiempos es aconsejable. Involucrar a la familia es apoyo de oro; enseñarles las actividades que debe hacer y convertirlos en “terapeutas familiares” para lograr metas a corto plazo. La dieta mediterránea con alimentos ricos en minerales y vitaminas es una referencia ideal.

Los números no son fáciles, implican madurez de los centros hospitalarios. En el país pensamos que por cada 100 mil habitantes 7 (siete) tienen esclerosis múltiple. El tratamiento está en pañales: medicamentos costosos que están por fuera del bolsillo del pobre enfermo y si no se normaliza pronto la parte de cubrimiento estos pacientes en Colombia quedarán por fuera.

Columna El Heraldo


Dr. Remberto Burgos de la Espriella

El Académico Dr. Remberto Burgos es Médico Neurocirujano, miembro de la Academia Nacional de Medicina. Miembro Honorario de la Academia de Cartagena. Presidente Honorario Federación Latinoamericana de Neurocirugía. Expresidente de la  Asociación Colombiana de Neurocirugía.

Especialista en Gobierno y Asuntos Públicos.

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