Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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Foro conjunto de la Academia Nacional de Medicina y la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina.

Implementación de la vigilancia de la enfermedad en primates no humanos con el enfoque “Una salud”, humana y animal.

Conferencia de la Dra. Diana Marcela Pava Garzón. Médica con maestría en Toxicología de la Universidad Nacional de Colombia y especialización en Docencia Universitaria. Directora General del Instituto Nacional de Salud.

Actualmente, señala la Dra. Pava que en Colombia el riesgo de que el virus se traslade a la zona urbana es bajo, pero la amenaza persiste en el ciclo selvático. Los casos siguen en aumento —ya van 119— y la mayoría están relacionados con personas no vacunadas.

Los brotes de fiebre amarilla no son nuevos. En 2003, hubo uno importante con 102 casos en la Sierra Nevada y Catatumbo. Hoy, se ha superado esa cifra. Desde septiembre de 2024 hasta julio de 2025, los casos han aumentado y se espera que sigan creciendo si la gente continúa sin vacunarse. El Instituto Nacional de Salud y el Ministerio están desplegando esfuerzos en Santander y Magdalena, preparando respuesta ante nuevos casos. La semana epidemiológica 28 ha sido marcada por puentes festivos y alta movilidad, considerada especialmente crítica, por lo que se anticipa un aumento de casos hacia la mitad del mes de julio.

Los datos epidemiológicos muestran que la mayoría de los casos se han presentado entre agricultores y hombres que trabajan en el campo. Los casos de muerte se han presentado en personas sin vacuna con una excepción importante, la muerte de un hombre vacunado en 2002 en Orito, Putumayo, lo que obligó a abrir una unidad de análisis especial para entender qué ocurrió. La fiebre amarilla, agresiva y rápida, ha tomado por sorpresa a muchos pacientes que fallecen en cuestión de horas. En Putumayo y Tolima, las tasas de vacunación siguen siendo preocupantemente bajas, y la situación se complica en zonas de frontera donde persisten actividades ilícitas como la minería ilegal o el cultivo de coca.

El brote actual tiene un comportamiento inusual y preocupa especialmente en municipios como Chaparral, donde se concentra más del 50% de epizootias (enfermedad infecciosa que afecta a un gran número de animales en una región específica, y se propaga rápidamente). Desde allí, el riesgo podría extenderse al Valle del Cauca. Se ha intensificado la vacunación en zonas rurales como Villarrica, Prado, Cunday y veredas como La Esperanza y El Aceituno. El monitoreo incluye primates no humanos y otras especies como perros de monte, aunque hasta ahora solo los monos han mostrado evidencia clara de infección. Los informes de Brasil también sugieren atención a roedores, pero la vigilancia en Colombia se centra en las especies Aotus y Alouatta seniculus, conocido como mono aullador rojo.

La fiebre amarilla ha revelado la íntima conexión entre humanos y naturaleza. Casos como el de un campesino que rescató a un mono enfermo y luego él enfermó junto con su familia muestran lo delicado del contacto con fauna silvestre. Pobladores de Planadas, Villarrica y Ataco suelen recolectar totumo selva adentro, para crear artesanías o recipientes para vender, exponiéndose al virus. La deforestación, el cambio en el uso del suelo, la pérdida de biodiversidad y el comercio de fauna silvestre agravan la situación. En algunas regiones, las muertes fueron confundidas con hepatitis, como ocurrió en la vereda de San Pedro, donde una exhumación reveló que no era una enfermedad hepática, sino fiebre amarilla.

La estrategia del Consejo Nacional de Zoonosis, trabajando conjuntamente con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y las Corporaciones Autónomas Regionales,  se ha basado en la vigilancia activa de epizootias. Estas señales de alerta permiten anticiparse a casos humanos hasta con dos semanas de antelación. La OPS también ha sido parte activa en la capacitación de vigilancia de epizootias en el país. Estos organismos han instruido a la población para que no manipule animales enfermos, muertos o su osamenta y que reporten estos hallazgos a través de la CAR, la policía o el organismo encargado en el sector. También han hecho énfasis en que no deben tomarse muestras a primates vivos y sanos, pues se les puede causar daño, o peor aún, matarlos ante cualquier ligera sospecha de contagio.

El INS ha capacitado equipos en la toma de muestras, con protocolos rigurosos de bioseguridad. El transporte de estas muestras a Bogotá permite confirmar la presencia del virus mediante pruebas de laboratorio avanzadas en el Instituto Nacional de Salud. Ante la confirmación de una epizootia, se activa el protocolo de vacunación en esa zona.

En departamentos como Tolima, Putumayo, Meta y Huila, la vigilancia ha sido intensificada. Un hallazgo reciente de una epizootia en la base militar de Apiay también está siendo analizado con todo el estudio epidemiológico de campo.

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Intervención en ASPECTOS HISTÓRICOS SOBRE LA FIEBRE AMARILLA

Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina

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