Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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SEDE: Cra. 7ª # 69-11. Bogotá, Colombia

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Conferencia del Académico Dr. Álvaro Monterrosa Castro. Médico cirujano, ginecólogo y obstetra de la Universidad de Cartagena, especialista en docencia universitaria de la Universidad Santo Tomás en Bogotá. Docente, escritor e investigador.

A comienzos del siglo XIX, un francés llamado Joseph Nicéphore Niépce inició la creación de una tecnología que permitiría preservar imágenes en el tiempo. Su invento, al que denominó heliografía, buscaba perpetuar instantes para que las generaciones futuras pudieran visualizar eventos, personas o situaciones de épocas anteriores. Paralelamente, otro francés, Louis Daguerre, también avanzaba en este terreno. Aunque no se conocieron profundamente, compartieron conocimientos que darían origen al daguerrotipo. Este dispositivo, presentado en 1839 en la Academia de Ciencias de Francia, se convirtió en el punto de partida de la fotografía moderna, una herramienta que con el tiempo se transformaría y se masificaría en todo el mundo, manteniendo siempre su esencia: capturar y conservar el momento.

Cuando la fotografía se expandió globalmente a finales del siglo XIX y comienzos del XX, la medicina no tardó en adoptarla. La fotografía pasó a ser una herramienta vital en lo clínico y quirúrgico, desplazando al dibujo y a la pintura anatómica. Con la aparición del microscopio, se dio paso a la fotografía microscópica, lo que permitió documentar tejidos normales y patológicos con una precisión sin precedentes. Al mismo tiempo, la llegada de los rayos X y otras imágenes diagnósticas abrió un nuevo mundo para el análisis médico. Pero más allá de su uso clínico, la fotografía se convirtió en un elemento esencial para la educación médica y la historiografía: un puente visual hacia el pasado de los formadores médicos.

El Dr. Monterrosa se ha involucrado profundamente en la recuperación de la historia médica a través de la imagen. Hace más de dos décadas fundó el proyecto “Fotomedi”, cuyo objetivo es rescatar, conservar y reinterpretar visualmente la historia de la educación médica en Colombia. Dos universidades colombianas fundadas en 1827, cercanas a cumplir el bicentenario y nacidas bajo el impulso de los libertadores, han atravesado numerosos retos sociopolíticos y han sido fuente de estudio para determinar cómo se vivía la medicina en el país hace cerca de dos siglos. 

Curso_Anatomia_1891

Uno de los hallazgos más significativos por parte de la Universidad de Cartagena ha sido una fotografía tomada en 1891, cuando esta se llamaba Universidad de Bolívar.

En ella aparece un grupo de estudiantes reunidos alrededor de un cadáver en una sesión de disección. Entre ellos, un joven Rafael Calvo, quien más tarde se convertiría en uno de los pilares de la educación médica en Colombia. 

La colección también incluye retratos de estudiantes en práctica clínica en los años 20 en el Hospital Santa Clara, hoy Hotel Santa Clara, y profesores destacados. Cada fotografía no solo muestra rostros y nombres, sino también posturas, vestimentas y actitudes que hablan del espíritu de la época. 

No menos importante es el testimonio visual de la participación femenina en la medicina cartagenera. La imagen del diploma de Paulina Beregoff en 1925 marca un hito como la primera médica graduada en Colombia en la Universidad de Cartagena, mientras que el de Beatriz Haydar Ordage en 1956 simboliza la lenta pero persistente apertura de espacios para las mujeres. A través de los diplomas, escudos institucionales y fotografías de eventos clave, se construye una narrativa que permite entender no solo quiénes fueron, sino cómo se forjaron las bases del ejercicio médico en el Caribe colombiano.

El proyecto también ha explorado hitos olvidados de la investigación médica, como el desarrollo de un prototipo de corazón mecánico en 1952 por el Dr. Ivo Seni, mucho antes de su formalización internacional. Incluso en los años recientes, el equipo de investigación ha documentado la pandemia del COVID-19 con imágenes impactantes de médicos en oración y en plena faena clínica, contribuyendo a la memoria colectiva de una crisis sanitaria global. 

Las imágenes de personajes históricos de la medicina cartagenera como Vicente García del Real y Rafael Calvo Díaz han sido recuperadas gracias a la inteligencia artificial que ha permitido, a partir de óleos, recrear sus rostros de manera realista y muy aproximada. Cada fotografía es cuidadosamente restaurada, digitalizada y archivada para garantizar su permanencia.

Hoy, la fototeca médica cartagenera cuenta con más de 4.000 imágenes, resguardadas con el mismo propósito con el que Niépce y Daguerre comenzaron: preservar la historia. Así como una canción cambia de formato a lo largo del tiempo, la imagen también puede migrar del papel al lenguaje digital o a tecnologías más sofisticadas como la inteligencia artificial. Lo importante es que la memoria visual no se pierda. Porque, señala el Dr. Monterrosa, la humanidad no puede olvidar su pasado.

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Comentario de orden en el ingreso como miembro activo de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina del Dr.  Jaime Antonio Álvarez 

Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina

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