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Por Fernando Ruiz Gómez
La Asamblea General de las Naciones Unidas abordará próximamente una de las metas globales más importantes: El Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.4 busca, a través de la prevención y el tratamiento, reducir para 2030 en un tercio la mortalidad prematura causada por enfermedades crónicas. Un objetivo muy ambicioso que incluye las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas desde un concepto más amplio. Así como las enfermedades mentales, causa mayor de discapacidad y pérdida de bienestar.
El problema es que el objetivo está muy lejos de cumplirse en el plazo planteado. La velocidad de reducción de la mortalidad ha sido demasiado lenta y muy pocos países están en camino de lograrla.
Esa velocidad ha sido más ralentizada en los países de mediano desarrollo, donde subsisten pobreza y factores de riesgo como la obesidad. Sumado a las limitaciones de sistemas de salud con baja capacidad de respuesta y profundas inequidades en el acceso a los servicios de salud, tanto preventivos como curativos.
Latinoamérica ha sido especialmente golpeada. En el año 2000, el 67 % de todas las muertes eran causadas por enfermedades crónicas; para 2019 esa tasa aumentó al 81 % y la tendencia continúa siendo creciente. Es una pandemia silenciosa con muchos agravantes: El 57 % de los latinoamericanos tiene exceso de peso y el 19 % obesidad. Brasil y México suman 30 millones de diabéticos y, en este último aspecto, la prevalencia de la enfermedad duplica el promedio de los países europeos.
Fuente: Semana

El Académico Dr. Fernando Ruiz Gómez es médico egresado de la Universidad Javeriana y doctor en salud pública del Instituto Nacional de Salud Pública de México.
Ex-ministro de Salud y Protección Social. Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina.
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