Por Pablo Rosselli-Cock.

 

Entrelazar los dedos con los codos y las muñecas extendidas hasta escuchar un traquido en los nudillos es una costumbre frecuente. El sonido articular, conocido también como yuca, conejo, taba o “knuckle cracking”, recuerda al de las crispetas en cocción y puede originarse también al comprimir con una mano los artejos de la otra, al estirar forzadamente los dedos o al girar el cuello o los tobillos a favor o en contra de las manecillas del reloj. El chasquido producido por las yucas tiene una especial particularidad: se agota, y solo se puede reproducir unos 20 minutos después.

Pero, a todas estas, ¿qué motiva a las personas a sacarse las yucas? En algunos casos es una manera de aliviar el estrés que produce cierto bienestar parecido al de un estiramiento. Lo hacen los adolescentes, en especial los hombres, y los sujetos obsesivos y tensos que estallan sus articulaciones como si fueran papel de burbuja, ese que envuelve los electrodomésticos dentro de su caja y que tanto disfrutamos al explotar.

La ciencia se ha preguntado por qué se producen y si son perjudiciales para la salud. Investigaciones con Resonancia Magnética muestran que son burbujas de vapor que suenan al ser sometidas a cierta tensión, y una teoría más reciente que son el resultado de la fricción y las presiones negativas generadas por los tejidos que rozan entre sí. El doctor Donald Unger, en 1998, compartió la curiosidad de esta columna y se puso en la tarea de sacarse las yucas de su mano derecha dos veces al día durante 50 años y luego, mediante radiografías comparativas y evaluaciones funcionales de ambas manos, demostró que su perseverante práctica no produjo daño. Otros estudios médicos sugieren que pueden disminuir la fuerza de agarre de la mano si se hacen con frecuencia, pero ninguno pudo demostrar que produjera daño en las articulaciones. En síntesis, luego de revisar las publicaciones sobre el tema, parece ser que sacarse las yucas de vez en cuando no es nocivo para la salud. Como dato curioso, sacarse las yucas se asocia a otros hábitos como fumar y comerse las uñas.

El “Compendio del manual de urbanidad y buenas maneras” del venezolano Manuel Carreño, escrito en 1853, donde se dan consejos de cómo comportarse en lugares públicos y privados, nada dice al respecto. Sin embargo, sacarse las yucas no es de buena educación y puede generar repulsión en quienes las escuchan. No sería bien visto hacerlo en una cena de gala en el Palacio de Buckingham o durante un discurso en el podio de las Naciones Unidas.

El escritor argentino Julio Cortázar escribió con meticulosidad en sus “Historias de cronopios y famas” (1962), “Instrucciones para llorar”, “Instrucciones para subir una escalera”, “Instrucciones para dar cuerda al reloj”, “Instrucciones- ejemplos sobre la forma de tener miedo” y hasta “Instrucciones para matar hormigas en Roma”. Cómo me hubiese gustado leer su prosa elegante y cargada de humor acerca de “Instrucciones para hacer estallar las articulaciones”.

Columna El Meridiano de Córdoba. 17/09/2021.

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Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de educación médica y salud del pueblo colombiano.

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