Diego Andrés Rosselli Cock, médico cirujano de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario, especialista en neurología de la Universidad Militar Nueva Granada, neurólogo experimental de la Universidad de Londres.
En el año 2015, mientras trabajaba en su oficina en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, el Dr. Rosselli fue abordado por un exalumno ya médico, quien le presentó un caso clínico inusual: un hombre de entre 55 y 60 años, campesino, con lesiones erosivas y sobreinfectadas en la región inguinal, que terminaron siendo diagnosticadas como un cáncer de pene muy avanzado. La historia comenzó cuando su hermana, al visitarlo en su finca remota, notó un olor desagradable en él y lo llevó al pueblo, donde un médico local decidió remitirlo a un hospital en Bogotá.
El doctor Rosselli se enfocó entonces en la epidemiología del cáncer de pene en Colombia. Al consultar bases de datos del Ministerio de Salud, descubrió que no era un tipo de cáncer muy documentado, pero la prevalencia era de 1.5 casos por cada 100.000 hombres adultos para los últimos años, una cifra más alta que la publicada en la literatura internacional. Además, identificó que algunos departamentos de la Costa Caribe colombiana presentaban las tasas más elevadas, lo que lo llevó a considerar hipótesis poco exploradas, como la posibilidad de que prácticas de zoofilia documentadas en la región pudieran estar relacionadas con esta enfermedad, a partir de datos previos que sugerían esa conexión en estudios realizados en Brasil.
Movido por estas sospechas, el autor y su equipo profundizaron en la investigación del virus del papiloma humano (VPH) y otros virus del papiloma presentes en animales. Descubrieron que existen más de 100 tipos de papilomavirus no humanos que afectan a más de 50 especies animales. Hallaron un estudio colombiano, realizado por la Universidad de Córdoba, donde se identificó un tipo de papilomavirus en burros, lo que abría la puerta a nuevas hipótesis sobre posibles transmisiones inter-especies.
El componente ético también fue relevante en el desarrollo del caso. El paciente fue enviado de vuelta a casa y luego, de forma confidencial, se le preguntó sobre antecedentes de contacto sexual con animales. Aunque inicialmente lo negó, más tarde confesó haber tenido prácticas zoofílicas con al menos cinco especies. Este detalle permitió reforzar la hipótesis de una posible relación entre estas prácticas y el desarrollo del cáncer, aunque sin establecer causalidad directa.
El equipo publicó el artículo titulado “Cáncer de pene y sexo con animales: a propósito de un caso” en la Revista de Urología Colombiana, que combinaba el relato clínico, la estadística nacional y las hipótesis sobre transmisión de virus entre especies.
GLOBOCAN, observatorio global de cáncer, ahora incluye estadísticas sobre cáncer de pene, pero se centra especialmente en las ciudades principales, lo que puede implicar un subregistro de casos en zonas rurales donde los incidentes pueden no estar siendo documentados.
El paciente falleció posteriormente por una infección por Pseudomonas.
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El relato hace parte del Comentario de Orden de Dr. Diego Rosselli en el ingreso como nuevo miembro correspondiente del Dr. Carlos José Castro Espinosa a la Academia Nacional de Medicina y puede verse en:
ESTRATEGIAS PARA QUE COLOMBIA RECUPERE LOS ÍNDICES DE VACUNACIÓN CONTRA EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO
Resumen. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina
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