Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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¿Qué significa morir por ayudar al otro? Significa entender que la vida cobra sentido cuando se dedica a los demás. Homenaje a Luis Alberto Lobo Jácome, uno de los tantos médicos que murieron en actos de servicio durante la pandemia por Covid-19 y que serán honrados con un monumento que presentará la Academia Nacional de Medicina junto con la Alcaldía de Bogotá.

Por Ladys Crespo*

En diciembre de 2020, el silencio se convirtió en el todo y la vida me llevó a enfrentar el dolor más profundo: la partida de mi esposo, Luis Alberto Lobo Jácome, médico urólogo, un hombre de corazón noble, generoso, solidario y profundamente humano. Tenía una sensibilidad especial, y su gran empatía y sencillez lo convertían en un ser cercano, de esos que dejan huella sin proponérselo. Amaba la vida, su familia, sus amigos, su profesión, y partió cumpliendo su juramento de cuidar la vida, aun cuando puso la suya en constante riesgo.

En medio de la incertidumbre de la pandemia, su pérdida me enfrentó al vacío más profundo y al desafío de continuar. En ese momento, comprendí que el amor es la fuerza más poderosa que existe porque trasciende el tiempo y la muerte. Así nació Más allá de las circunstancias, el libro en el que volqué mi alma para hacer catarsis, comprender el sentido de la pérdida y compartir estrategias para vivir el duelo desde la fe, la gratitud y la esperanza.


Aquel dolor indescriptible se transformó, con el paso del tiempo, en una energía vital que hoy impulsa mi propósito. Descubrí que el amor no se acaba cuando alguien se va: cambia de forma y se convierte en propósito, servicio e inspiración. Comprendí que sobrevivir al dolor no significa olvidar, sino trascender a través del amor incondicional. Y ese amor, cuando se cultiva y se comparte, es fuente de bienestar para otros. Por eso decidí orientar mi vida profesional como ingeniera industrial consultora en gestión estratégica, prospectiva y planeación hacia la sostenibilidad y el bienestar humano, convencida de que cuidar la vida, desde todas sus dimensiones, es también una forma de honrar a quienes la entregaron por los demás.

Este ha sido el resultado de esa evolución interior: una manera de transformar la pérdida en legado, creando conciencia y conectando personas en torno al desarrollo sostenible, la ética y la esperanza. Creo profundamente que el propósito más alto de la vida es generar impacto positivo, y que el amor que perdura puede canalizarse en acciones que cuiden al planeta y a las personas.

Con gran gratitud, recibo este noble gesto de la Academia Nacional de Medicina al presentar el monumento en conmemoración a los profesionales de la salud que fallecieron durante la pandemia del Covid-19. Cada nombre inscrito en él representa un acto de amor, una historia de entrega y humanidad. Este homenaje nos recuerda que, aunque las circunstancias fueron adversas, la esencia de su vocación fue siempre el servicio, y eso los hace eternos.

Luis Alberto y cada una de las personas que reconoce este monumento, viven en cada gesto solidario, en cada proyecto que busca sanar, en cada propósito que nace del amor y la conciencia. Su vida fue una lección de entrega y su partida, una enseñanza de fe. Su legado está presente en cada uno de los que hoy sentimos su ausencia, y en cada paso que damos para construir un mundo más consciente y humano.

Desde esta nueva forma de amar, creo firmemente que cuando el amor se convierte en propósito, la muerte deja de ser un final y va más allá de las circunstancias, impulsándonos a seguir viviendo con sentido, fe, gratitud y responsabilidad hacia las futuras generaciones, quienes recibirán el resultado de nuestras acciones de hoy.

A los médicos que hoy continúan ejerciendo su vocación con entrega y pasión, mi admiración y profundo respeto. Su labor diaria es un acto de esperanza que sostiene la vida y dignifica nuestra humanidad. Gracias por no rendirse, por cuidar, por acompañar y por seguir creyendo en el poder sanador del servicio. Nunca olviden que, más allá de la ciencia, su mayor medicina es la compasión, y en cada gesto de cuidado honran la memoria de quienes partieron sembrando fe en el futuro de nuestro país.

Que este monumento y cada historia que representa nos recuerde, como colombianos, la importancia de cuidar la vida y nos inspire a fortalecer una cultura de humanidad, prevención y cuidado. La entrega de quienes perdieron su vida en la pandemia nos convoca a honrar su memoria con acciones; solo así podremos transformar el dolor colectivo en esperanza compartida y construir un futuro más compasivo y solidario en el que Colombia solo sanará plenamente cuando la empatía y la solidaridad sean también parte de nuestra salud nacional.


*Ingeniera industrial, consultora estratégica en prospectiva, planeación, gestión e innovación con propósito, enfocada en desarrollo sostenible, bienestar y transformación organizacional. Actual presidenta de la Comisión Técnica de Ingeniería Industrial y de Calidad de la Sociedad Colombiana de Ingenieros. 

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