Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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SEDE: Cra. 7ª # 69-11. Bogotá, Colombia

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La ceremonia se llevó a cabo en Sesión Solemne, en el auditorio César Augusto Pantoja de la Academia Nacional de Medicina, el 14 de Julio.

Recorriendo diferentes espacios de la institución, en oficinas, salas, y áreas que conectan unos espacios con otros, se encuentran los óleos de quienes han presidido la Academia Nacional de Medicina desde sus comienzos. Es una tradición para la Academia, y a su vez un reconocimiento a su labor. Hoy el merecedor de ese reconocimiento es el Académico Dr. Herman Esguerra Villamizar, presidente de la Academia Nacional de Medicina entre 2016 y 2021.

El Dr. Esguerra Villamizar dividió su discurso de agradecimiento en 4 partes que a continuación resumiremos.

 

Parte I. El retrato

Es costumbre que cada presidente de la Academia Nacional de Medicina, al terminar su ejercicio sea conmemorado con un retrato al óleo. A partir de año 2000, es el académico doctor Fernando Sánchez Torres, expresidente de la Academia y también artista, el autor de dichos retratos. El Dr. Esguerra recordó cómo se dio el hecho de su obra.

Fue una visita al taller del Dr. Sánchez Torres, en su casa y bastaron sólo unos minutos para que con agilidad y maestría pudiera hacer un bosquejo de mi rostro.  Ya en ese momento el Dr. Sánchez trabajaba en el mural homenaje a la medicina colombiana, que ahora hace parte del auditorio que congrega a los académicos. Llegó la pandemia por Covid-19 y la presidencia se prolongó un año más, al reencontrarnos, quizás nos convencimos de que la vida seguía, igual que el retrato continuaba. Me invitó nuevamente a su casa para que viera mi retrato, el producto de su quehacer artístico. Al verlo me pareció increíble, bellísimo. Lleno de color y de mi natural expresión con vida, pensar y sentimiento. Le di un abrazo y al llevármelo me sentí como un niño, que se aferra a un juguete nuevo. Lo mostré a mi familia lleno de emoción, dormí esa noche feliz. A mis 73 años no pensé que un retrato viniera a significar tanto para mí.

 

Parte II. La Galería.

Los retratos al óleo de los diferentes presidentes de la Academia Nacional de Medicina, se hacen presentes en escaleras, corredores y salas. Desde los pioneros en el Salón de Fundadores, encabezados por el Doctor Abraham Aparicio Cruz y sus compañeros de gesta pasando por el doctor Juan Evangelista Manrique y el último en el corredor, el Doctor César Augusto Pantoja. Hombres cuyo trabajo repercutió no sólo en la Academia, sino en el ámbito de la salud de los colombianos y en el de la educación médica en nuestro país. En la Sala de Juntas y demás espacios, figuras médicas que han contribuido a la conformación de nuestra política en salud y enseñanza médica. Figuras insignes que representan grandes hechos, decisiones, directrices, legados y políticas de salud.

En la Presidencia, lugar para mí, muy familiar, querido y frecuentado durante los 5 años de mi ejercicio, las imágenes del Groot, con su característica benevolencia, sabiduría, sencillez y respeto que su rastro emana, el doctor Gómez Martínez, uno de los padres de la Urología en Colombia, el doctor Jorge Cavelier, hombre para mí de gran representatividad, aprecio y recuerdo, quien se constituyó en un baluarte de la Academia y de la Salud. El Doctor Juan Jacobo Muñoz, cirujano de gran renombre, gran maestro de grandes pensamientos y realizaciones. El doctor Gilberto Rueda Pérez, cirujano de tórax, gran luchador contra la tuberculosis y la patología pulmonar, personaje emblemático del Hospital Santa Clara, gran académico, defensor y conductor del gremio médico.

El doctor José Félix Patiño, quizá la figura más representativa de la medicina colombiana en la segunda mitad del siglo XX y principios del actual. Con su recia expresión, el don de la palabra y su comportamiento ético, hablaba de la educación médica y del conocimiento como componentes esenciales del médico. Creía en la necesidad de la base humanística en el cuerpo médico. Siempre vio en la Academia un centro de conocimiento y formación y extendió su filosofía y principios en todo el país. Pensó, creyó y lucho por un mejor sistema de salud.

El doctor Efraím Otero Ruiz, hombre locuaz, de gran simpatía, inteligente por demás. Ministro de Salud y director del Instituto Nacional de Cancerología, escritor, poeta, referente de la medicina nuclear en Colombia. El doctor Juan Mendoza Vega, hombre pensante, hombre social, traducía en su figura un símbolo de la Academia. El doctor Gustavo Malagón, hombre silencioso, pensante, de grandes contribuciones en la educación médica y en la salud pública, me enseñó mucho mientras fui secretario en su Presidencia. El Doctor Fernando Sánchez Torres, gran profesional, gran maestro de la medicina. Mi profesor directo, gran docente, gran escritor, artista, conductor, cuidador y faro del pensamiento de la Academia.

En estos 54 óleos está representada no sólo la Academia Nacional de Medicina, sino la historia de la salud de los colombianos. Su educación médica, la solidaridad hacia el cuerpo médico y la unidad en el ejercicio de la profesión. Finalmente, un espacio vacío al terminar este grupo de grandes Académicos, espacio que necesariamente por secuencia debe ser ocupado por el óleo que a mí corresponde y pintó el doctor Sánchez.

 

Parte III. La Academia en el contexto de la Salud en Colombia

La medicina en el territorio colombiano se inicia, por un lado, con aquella que ejercían los chamanes de los pueblos indígenas, revestidos de magia, autoridad, ascendencia y poder de sanación en la comunidad, por otro lado, con aquellos médicos españoles que venían en los viajes del descubrimiento de la conquista española. Médicos formados en las escuelas de España y Portugal que además de ejercer su función, fueron soldados, conquistadores, exploradores y organizadores de las disposiciones sanitarias de las poblaciones fundadas. Siempre tuvieron ascendencia, poder y autoridad sobre los pobladores. Es también de anotar, que la medicina ejercida por los médicos españoles se mezclaba en algunos momentos con la medicina indígena.  En esa época, la presencia del médico se caracterizó por el diseño de medidas de salud pública, especialmente en lo relacionado a suministro de agua y disposición de desechos, que constituían las principales causas de las epidemias.

Una influencia importante en el desarrollo de la salud de las colonias, fue la difusión de la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, el 26 de agosto de 1789. Con la creación del Comité de salubrité que en Francia demandó un control sobre la práctica médica, la enseñanza de la medicina, la medicina forense, las políticas de salud y los servicios de salud, las enfermedades epidémicas y aún los padecimientos de los animales. Hechos estos que coincidieron con la decadencia de la medicina española y el florecimiento de la medicina francesa.

Los médicos influyeron enormemente en la ideología de la independencia, atendieron la salud de la población y varios de ellos participan activamente en el hecho Independentista.  Al nacer la república, la educación recibió un gran impulso con la creación de universidades y nuevas facultades de medicina. Se reabre nuevamente la Cátedra de medicina en los colegios del Rosario y San Bartolomé, clausurada años atrás.

Con la aparición de la medicina criolla, representada por los médicos nacionales recién formados en las escuelas, la medicina toma un carácter más social y el concepto de caridad se hace evidente, así como la necesidad de preservar la salud del trabajador, especialmente por influencia de la revolución industrial. El desarrollo industrial trae nuevos desafíos como las enfermedades tropicales en Europa, producto de la industria agrícola desarrollada y en el país, el desarrollo de vías de comunicación, comercio, puertos, crecimiento poblacional, migración, trajeron también el desarrollo en la medicina científica.

Pero también, las múltiples guerras limitan el desarrollo del país y el desarrollo de la salud en general. En 1886 finalmente, se establece una nueva Constitución que en su artículo 19, refiere la asistencia pública en función del Estado, para aquellas personas que carecieran de medios de subsistencia y de derecho, o estuvieran físicamente incapacitados para trabajar.

En 1873, había sido creada la Sociedad Colombiana de Ciencias Físicas y Naturales, que en 1891 se transforma en la Academia Nacional de Medicina. En ella participan médicos eminentes del mundo de la educación, la política pública, el interés social y por supuesto, la salud. Junto a la Academia, la Universidad Nacional, el Hospital San Juan de Dios y el gobierno nacional apoyado en esta nueva Constitución, dan un gran impulso a la medicina, la educación médica y el Sistema de salud. A ellos se fueron sumando poco a poco otros organismos, universidades, hospitales y médicos de otras regiones, sentando bases para un significativo progreso de la Medicina.

Comenzó una época de gran desarrollo de la medicina en el país, con la creación de grandes hospitales públicos, clínicas privadas, el Instituto de los Seguros Sociales, la enseñanza médica en universidades públicas, privadas y misiones médicas. Se estableció la medicina rural, se iniciaron las especialidades y los concursos para el personal docente, empezó a fomentarse la investigación médica, biomédica, clínica y farmacéutica con nuevas tecnologías, y para ese momento, se había instaurado definitivamente la medicina americana. Nacieron las organizaciones científicas y gremiales.

Se desarrolló el Sistema Nacional de Salud, con 3 subsistemas: Asistencia pública, seguridad social, y privada. Sistema que en cierta forma interpretaba y cumplía lo considerado en la Constitución de 1886, en objeto, progreso, desarrollo y ajuste. En 1991 la Asamblea Nacional Constituyente, decreta sanciones y formula la nueva Constitución Política de Colombia que contempla como principio fundamental que Colombia es un Estado social de Derecho. Esta Constitución buscaba combatir las desventajas de diversos grupos poblacionales, prestando asistencia y protección.

En todos estos años y en todos estos hechos, en mayor o menor grado, la Academia participaba. Esta nueva Constitución establece derechos fundamentales a la vida, a la igualdad, a la intimidad, al libre desarrollo de la personalidad, a la libertad, a la paz, al trabajo, a la seguridad social y a la salud, entre otros.

Dando respuesta al Estado social de Derecho formulado por la Constitución y ante el deterioro e insuficiencia en el sistema de salud y sistema de seguridad social establecido 30 o 40 años antes, surge como primer paso la ley 100 de 1993, que garantiza las herramientas legales necesarias para un desarrollo adecuado del derecho a la seguridad social. Se crea entonces el Sistema de Seguridad Social Integral y el Sistema General de Seguridad Social en Salud, en este nuevo Estado de derecho, la salud es considerada como una responsabilidad del Estado.

La ley fue considerada novedosa y de grandes perspectivas, con logros importantes pero escasos. Con el tiempo, la corrupción, la falta de control adecuado y los aspectos financieros, entre otros minaron la ley que se desvirtuó y poco a poco, fue llevando al sistema a la más profunda crisis de la salud en los últimos años.

Tras 20 años de la ley 100 y ante la crisis de salud, varias organizaciones médicas, son convocadas por la Academia Nacional de Medicina para conformar la Gran Junta Médica Nacional que genera un proyecto que pretende garantizar el derecho fundamental a la salud de todos los colombianos y residentes en el país. El 16 de febrero de 2015, esta ley con sus 26 artículos en sancionada y se denomina Ley estatutaria 1751. En ella se eleva la salud de los colombianos a un derecho fundamental, se plantea un nuevo sistema de salud, y el Estado se responsabiliza de respetar, proteger y garantizar el goce efectivo de este derecho. Define como elementos y principios de este derecho, entre otros, la disponibilidad, accesibilidad, universalidad, equidad, oportunidad, integralidad en la prestación del servicio y calidad, entre otros. Hay consideración de las nuevas tecnologías y políticas de innovación, y de un sistema general de información. Uno de sus fundamentos es la atención primaria. Ante la falta de implementación verdadera, la Academia traza como objetivo principal de Académicos, Junta Directiva y presidente su implementación. Tras un profundo estudio plantea 89 recomendaciones y formula los 14 acuerdos fundamentales para dar cabida a una importante y necesaria implementación de la ley.

La Academia Nacional de Medicina en casi 150 años, ha sido uno de los actores principales en la salud y la educación médica colombiana, con la acción de todos sus miembros a lo largo de la historia. Por eso celebro que los 54 presidentes, en representación de todos, estén en los muros de la Academia.

 

Parte cuarta. Mi legado.

Ocupé el cargo de Presidente de la Academia Nacional de Medicina por 5 años. Al revisar mis informes, discursos y escritos, encuentro sin pretensiones, méritos para develar el cuadro. Planeé mis objetivos y directrices, así mismo, con mi espíritu constructivo diseñé los proyectos a realizar en conveniencia, necesidad y resultados. Con disciplina tracé mi hoja de ruta en los diferentes escenarios, con logísticas claras y sin el riesgo de improvisar. Siempre me acompaña el entusiasmo, positivismo y buena actitud hacia lo emprendido, hacia el construir y el hacer. En mis hechos hay coherencia y continuidad y todo acto humano para mí tiene valor.

Consideré fundamental abrir la Academia sin popularizarla. Pasar de un ámbito cerrado y para muchos, desconocido a una institución de puertas abiertas con restricción. Remozarla con un espíritu nuevo y un pensamiento más joven y moderno, sin perder la autoridad, prestigio y ascendencia.

  1. Se elevó la Academia Nacional de Medicina a un nivel importante en el contexto nacional. Fortaleciendo y recuperando su posición y concepto.
  2. La Academia Nacional de Medicina se abrió, participó e interactuó en otros ámbitos. Cambiando su imagen de difícil accesibilidad y recinto reservado.
  3. Se restablecieron y estrecharon las relaciones con el Gobierno central, especialmente con el Ministerio de Salud y Protección Social y el Ministerio de Educación.
  4. La Academia participó de forma importante en 2 documentos, recomendaciones para la transformación de la educación médica en Colombia y también para la implementación de la ley estatutaria en salud.
  5. Se logró desarrollar e imprimir una gran actividad con espíritu creativo, participativo y renovador, que enriqueció a la Academia Nacional de Medicina.
  6. La Academia participó desde un comienzo en la pandemia por Covid-19, mostrando interés en cada aspecto de este problema de salud nacional (y mundial).

Crecimos también en lo físico y aprovechamos mejor el espacio. Nuestro Museo de Medicina creció y toma entidad propia, reformamos nuestro reglamento, pasaron los años y mucho se hizo. Creo que he cumplido con la Academia.

 

Comentario de Orden

El Comentario de Orden estuvo a cargo del Dr. Germán Gamarra Hernández, actual presidente de la Academia Nacional de Medicina que hizo un recorrido por la vida del Dr. Herman Esguerra Villamizar. Su grado como Medico y Cirujano de la Universidad Nacional de Colombia y especialista en Medicina Interna en el Instituto Nacional de Cancerología, en ese momento bajo la dirección de la Pontificia Universidad Javeriana, allí también fue Instructor. Posteriormente se desplazó a Canadá e hizo un Fellow en Oncología Clínica en Princess Margaret Hospital en el Instituto de Cáncer de Ontario. Ha realizado múltiples cursos en el área médica y gerencial para complementar su formación dentro y fuera del país.

Son prácticamente 45 años de ejercicio profesional desde el Internado rotatorio en el Hospital General de Neiva, pasando por su trabajo como Investigador Científico en el Instituto Nacional de Cancerología y jefe de Oncología en el Hospital Central de la Policía y la Clínica de Marly.

En la Academia Nacional de Medicina, ingresa como miembro correspondiente el 16 de septiembre de 1993 con el trabajo de Investigación “Cáncer de ovario de origen epitelial”, realizado en el Instituto Nacional de Cancerología. En 1998 es promovido a Miembro de Número con el trabajo “Primera experiencia en Colombia con trasplante autólogo de células progenitoras extraídas de sangre periférica”. En 2006, entra a formar parte por primera vez de la Junta Directiva, siendo tesorero. En 2012 ocupa la secretaría bajo la presidencia del académico Fernando Sánchez Torres, luego la Vicepresidencia bajo el mandato del Dr. Juan Mendoza Vega y finalmente llega a la Presidencia en 2016.

El actual presidente también destacó el paso del Dr. Esguerra en lo relacionado con las recomendaciones para la transformación de la educación médica en Colombia y la conformación de una comisión con la participación de viceministros, ASCOFAME, la Academia y entes de salud para discutir estas recomendaciones.

El otro aspecto a destacar por el Dr. Gamarra fue la conformación de la comisión para la implementación de la ley estatutaria de salud, Ley 1751 de 2015, las 89 recomendaciones y los acuerdos fundamentales para la implementación de dicha ley. El último año de su presidencia estuvo marcado por la pandemia y tal vez la participación más importante que tuvo el académico Esguerra fue justamente en ese marco, en donde la Academia participó activamente a través de recomendaciones, foros y en su enlace con el Ministerio de Salud.

Para culminar el acto, se llevó a cabo la develación del óleo del Académico y ex Presidente Dr. Herman Esguerra Villamizar.

La presentación de la Sesión puede verse en: Develación del Oleo Dr. Herman Gamarra

Resumen de la Presentación: Victoria Rodríguez G, responsable de plataformas digitales en ANM

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