Visitas: 6
Artículo basado en la conferencia del Dr. Walter Ricardo Cotte Witigan, miembro de la junta directiva de la Cruz Roja del Valle y codirector de WCMR Consulting, empresa para manejo de crisis y gestión de riesgos, en la celebración del Día de la Academia Nacional de Medicina.
Siendo niño, el Dr. Cotte ingresó a la Cruz Roja movido por la curiosidad, las ganas de tener amigos y el deseo de ayudar. Este gesto sería el punto de partida de una vida entera dedicada al servicio humanitario, a la par con su formación como ingeniero y administrador de riesgos.
Creció protegido, sin plena conciencia de la crisis que ya se gestaba en el país: desde el Bogotazo hasta la formación de grupos armados ilegales, pasando por desastres naturales, masacres y tragedias que han marcado la historia nacional. Ahora, considera, es diferente para los niños que perciben de frente la realidad a través de pantallas de celular, medios y redes sociales con un bombardeo constante de información, muchas veces falsa o aumentada.
Empezó como voluntario en la Cruz Roja del Valle del Cauca, también formó parte de los bomberos en Cali y lecciones tempranas aprendidas en la Cruz Roja como cooperación, logística, manejo de crisis y una forma de ver el servicio como acto esencial de humanidad, formaron en él su carácter. En su camino, maestros y figuras emblemáticas de la medicina, la enfermería, la ley y el sector humanitario moldearon su pensamiento. Muchos de ellos, miembros de la Academia Nacional de Medicina.
La Cruz Roja le ha permitido recolectar aprendizajes a partir de experiencias propias o de terceros, construir una visión de futuro, adaptarse a los cambios y usar diversos tipos de inteligencia de manera articulada: la intelectual, la emocional, la espiritual, la artesanal que brota de la creatividad y la experiencia, la colectiva que necesita de otros para avanzar y aquella que surge de observar la naturaleza.
Las sentencias Servir sin hacer daño, Prevenir antes que curar y Formar ciudadanía y solidaridad desde la infancia cobraron mayor sentido el día que, sin buscarlo, se vio liderando la Dirección Nacional de Socorrismo y enfrentando dos de las mayores tragedias del país: la toma del Palacio de Justicia y la tragedia de Armero, experiencias que fueron su verdadero posgrado a la hora de servir en contextos difíciles.
Esas crisis le enseñaron que para ese momento, mediados de los años 80, Colombia improvisaba la ayuda, actuaba desde la caridad momentánea y no desde la planificación para prevenir, responder y reconstruir.
La acción humanitaria necesita principios rígidos: humanidad, neutralidad, imparcialidad, independencia, unidad. Desafortunadamente, ser neutral en Colombia o en zonas de guerra significa convertirse en objetivo militar. Falta mucha formación para entender que la misión de la Cruz Roja es brindar ayuda a todos sin distinción. La situación particular de Colombia movió al Dr. Cotte, a través de su trabajo en la Cruz Roja, a impulsar la creación del Sistema Nacional de Gestión de Riesgo, a promover leyes especiales para la protección de voluntarios y crear infraestructura que perdure más allá del desastre. En Colombia las buenas iniciativas abundan; el problema es la ejecución y la falta de voluntad política para sostenerlas en el tiempo.
En su carrera, pasó de dirigir la Cruz Roja Colombiana a ocupar cargos internacionales en Suiza como Subsecretario General de la Federación Internacional y Director para América, enfrentando emergencias globales: el ébola, crisis migratorias, guerras en Medio Oriente, desastres naturales provocados por el cambio climático y finalmente la pandemia por COVID-19, donde fue encargado de implementar la estrategia global para enfrentar el coronavirus.
El objetivo de la Cruz Roja para 2030 es construir comunidades y personas más sanas y resilientes. El organismo internacional trabaja como auxiliar de gobiernos y autoridades, enfocándose en cinco prioridades: crisis climática y ambiental, evolución de crisis y desastres, brechas en salud y bienestar, migración e inclusión, identidad y paz. Estas acciones están alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente los relacionados con salud, bienestar, agua y saneamiento.
De los desafíos que el Dr. Cotte ha tenido que enfrentar a lo largo de su carrera, ha aprendido principios básicos que pueden transformar el mundo. La atención médica, cuando se ejerce sin bandos desde la neutralidad, salva vidas y construye puentes; proteger la misión médica permite el acceso seguro a servicios médicos a los pacientes; la educación sanitaria básica baja notablemente los impactos que produce una crisis de salud; la salud mental y comunitaria favorece la reconciliación, pues no puede existir paz en un entorno violento y agresivo.
Las operaciones globales dan lecciones y también muestran contradicciones. No todos los territorios respetan las acciones humanitarias; la buena voluntad se ve permeada por situaciones políticas y conflictos internos. Para el Dr. Cotte, la luz de una buena acción alumbra eternamente y sanar cuerpos no es suficiente si no se sanan memorias y territorios. La salud es paz, es desarrollo, es protección, y solo puede sostenerse cuando se trabaja colectivamente, sin prejuicios, sin politización, de acuerdo con la Cruz Roja.
:::::::::::::::::::::::::::::
Intervención del Dr. Cotte en:
HORIZONTE HUMANITARIO 2030: SALUD, RESILIENCIA Y FUTURO
Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina
![]()





