La comedia en nuestro país, donde el oportunismo político no tiene escrúpulos, es sacarle provecho a la desventura de sus ciudadanos, dice el académico Remberto Burgos en su columna de EL HERALDO de Barranquilla,

El coeficiente de encefalización es la relación cerebro/masa corporal. Si la proporción corresponde decimos que es alométrica. Si el volumen del cerebro es mayor que el tamaño del cuerpo afirmamos que es extraalométrica. Entre más grande sea el cuerpo de un animal más grande será su cerebro. Pero esto no es solo el cociente de encefalización. Un elefante pesa 5000 kilos y su cerebro 7,5 kg. Tiene una relación alométrica. Entre los primates, el único que tiene un cerebro con relación extralométrica es el humano. Es 7 veces mayor de lo que debería ser. Qué decir del número de neuronas. Nuestro cerebro pesa 1.5 kg y tiene cerca de 86 mil millones de neuronas. El cerebro del elefante tiene 257 mil millones de neuronas. La diferencia es el número de neuronas en la corteza cerebral que tenemos los humanos.

Este maravilloso computador se subdivide en lóbulos. El más grande de ellos, el lóbulo frontal encargado de la planificación, ejecución y control de la conducta, está ubicado por encima de las órbitas y guarda relación con la empatía, la generosidad, el comportamiento social y el estricto seguimiento de las normas morales. Sin lóbulos frontales, especialmente los tres lobulillos de la corteza prefrontal, se perderían los escrúpulos y las riendas de nuestro proceder. Es el cofre de la moral.  La corteza prefrontal nos hace humanos, personas decentes y responsables.

Cuando veo los escandalosos comportamientos corruptos de oficinas públicas y los decepcionantes de entes privados, inquiero: ¿dónde se fueron esas neuronas del coeficiente de encefalización? ¿Qué rutas trazaron para seguir robando, evadir y sobornar la justicia? Y como si fuese extensión de esta aberrante conducta, los casos de indisciplina social, la no obediencia a las normas y el reto a las autoridades que buscan cumplimiento de las mismas. ¡Colombia es un país frontalizado! El mapa ético de la patria se perdió y la brújula moral nos lleva hacia una distópica sociedad del futuro.

La comedia en nuestro país, donde el oportunismo político no tiene escrúpulos, es sacarle provecho a la desventura de sus ciudadanos. La situación desesperada del desempleo, 20%, y el riesgo de ser víctima de la pandemia, 5000 casos-día, son la arena movediza de estos días. Aparece la mano negra que quiere deslegitimar la institucionalidad: discurso fácil, populista y catastrófico. Lanzarnos al abismo del futuro para que nuestra democracia se ahogue en la arena del caos y surja el gobierno tiránico. Pero nuestro comportamiento amoral es el pantano que permite su densidad. Si algo empuja la ola populista son los vientos descompuestos que soplan en el país. ¡Hoy preocupa más a los colombianos el tema de la corrupción que el del coronavirus!

¿Cómo corregimos la aberrante carrera del coeficiente de encefalización y la anómala siembra de sus neuronas? Con una carta de navegación ética en la que el ejemplo sea el mejor pedagogo y la sanción social, el antídoto de la impunidad. Es la única forma de vacunar nuestra democracia y sus instituciones republicanas. Transparentes con nuestra salud y la de la patria, de lo contrario recordaremos a Barba Jacob: ¡un día en que ya nadie nos puede retener!

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Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Editor Emérito de la Revista MEDICINA. Editor de Noticias, portal de la Academia www.anmdecolombia.org.co