Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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SEDE: Cra. 7ª # 69-11. Bogotá, Colombia

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Promoción como Miembro de Número del Académico Dr. José Ricardo Navarro Vargas. Médico cirujano de la Universidad del Valle, especialista en anestesiología y reanimación. Ex decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro de las comisiones de Educación Médica y Talento en la Salud, Normas y Reglamento, Ética Médica y Promoción y Difusión de Académicos.

Desde que comenzó su labor en el Hospital San Juan de Dios, el Dr. Navarro reflexionó sobre la vasta actividad asistencial y académica que tenía lugar allí, pero la poca escritura científica que suele acompañar a los profesionales de la salud en el país.  Desde el colegio, había expresado una vocación por dignificar las profesiones, en especial la del médico y la del profesor, este último subestimado a pesar de ser el verdadero formador de todos los demás.

Esa visión del educador como figura esencial lo ha acompañado a lo largo de su carrera y lo ha impulsado a fomentar en sus estudiantes el deseo y la responsabilidad de escribir, entendiendo que cada experiencia clínica tiene valor propio y debe ser contada.

Durante su formación, se enfrentó a paradigmas educativos impulsados por reformadores como Abraham Flexner, que proponía una educación médica en 3 ciclos: ciencias básicas, práctica y profesionalización; centrando la educación en el docente y la enfermedad. George Miller, quien sostenía que para aprender había que aplicar una pirámide del conocimiento que se centra en cuatro niveles de habilidad: “sabe”, “sabe hacer”, “demuestra cómo” y “hace”, y el mexicano Julio Frenk, quien señala que la salud pública integra aspectos biológicos, sociales y conductuales, junto con determinantes sociales. 

Son cientos los casos que el Dr. Navarro ha presenciado a lo largo de su carrera. Su experiencia como médico rural en Chita, Boyacá, lo llevó a descubrir un caso inusual de tifus exantemático transmitido por piojos en palomas mensajeras, algo inusitado porque es común verlo en roedores, pero no en palomas. Hallazgo que se quedó en su récord personal, pero que desafortunadamente no publicó. 

Más adelante, durante su residencia en anestesia, enfrentó nuevos desafíos. Uno de los más impactantes fue el caso de una bebé de dos meses con nesidioblastosis, una condición médica poco común que resulta en una producción excesiva de insulina, provocándole convulsiones. Su trabajo durante la cirugía de resección del páncreas era suministrar anestesia caudal con 1 mg de morfina, que hizo conjuntamente con la Dra. Lucidela Patiño. Ella le solicitó escribir un artículo sobre el caso, pero lo rechazó cinco veces antes de darle el visto bueno. Aprendió que escribir requiere un equipo que respalde, una guía experta y, sobre todo, la obstinación de seguir a pesar de los rechazos.

Otro caso emblemático le ocurrió en 1999 en el Hospital San Juan de Dios: una paciente que parecía clínicamente muerta, en realidad sufría de narcosis por CO₂, a causa de una máquina defectuosa, y no despertaba tras una cirugía. Gracias a la intervención de un estudiante que solicitó le hicieran una prueba de gases arteriales, descubrieron la causa, pudieron estabilizarla sin riesgo y la paciente despertó sin consecuencias neurológicas. Publicaron el caso. 

En un tercer caso, ocurrido en la Clínica del Country, mientras el Dr. Navarro se dirigía a recuperación con un médico residente, de nombre Gabriel Solano, notaron a un joven de 17 años, con apariencia de niño y un abdomen abultado. Era un paciente hemofílico recientemente operado; ante la gravedad de la situación, fue llevado de inmediato nuevamente a cirugía, donde extrajeron 2000 cc de sangre en la cavidad peritoneal, lo que le salvó la vida. Una evidencia clara de la importancia de tener anestesiólogos en recuperación, no solo en salas de cirugía.

Muchos casos clínicos han dado lugar a investigaciones que transformaron las prácticas médicas. En Profamilia, una paciente sufrió una quemadura leve por un electrodo defectuoso durante un procedimiento. La búsqueda del responsable terminó revelando un problema en la calidad del material médico, lo cual evitó futuros incidentes. Otros estudios incluyeron la anestesia en ligaduras de trompas que optimizaron tiempos y recursos.

Una práctica común en casos de trauma es inmovilizar la cabeza del paciente, pero tras una revisión del Dr. Navarro y sus estudiantes, se dieron cuenta de que solo el 6% de los pacientes politraumatizados tenían lesiones cervicales. Para evitar compromiso en la oxigenación, debe primar la vía aérea y establecer hasta qué punto puede moverse ligeramente la cabeza para que el paciente reciba oxígeno durante el traslado. Estas observaciones se han convertido en publicaciones científicas que han influenciado protocolos y salvado vidas.

Para el Dr. Navarro, la enseñanza basada en casos reales ha culminado en una serie de publicaciones en colaboración con sus estudiantes. Cada hallazgo, cada publicación, nace del interés genuino por entender mejor su entorno clínico, demostrando que la medicina avanza cuando la experiencia se encuentra con la curiosidad y el compromiso académico.

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Intervención y promoción a Miembro de Número del Dr. Navarro en:

 LA ESCRITURA CIENTÍFICA Y LA MOTIVACIÓN ESTUDIANTIL

Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina.

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