El académico Luis María Murillo Sarmiento, Miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina, escribió sobre este tema, en exclusiva para este portal.

Se atribuye al anatomista francés Joseph Guichard Duverney (1648-1730) la primera descripción de la osteoporosis, que fue consignada en la obra póstuma (1751) Traité des maladies de os -Tratado sobre enfermedades óseas-2,3Otro anatomista, cirujano además, el escocés John Hunter (1728-1793), descubrió, probablemente en 1763, la remodelación ósea1,4,5,6. Sus investigaciones observacionales y experimentales, en huesos y dientes, fueron fundamentales en el conocimiento del crecimiento óseo5. Él descubrió que ese crecimiento implicaba un proceso de remodelación con depósito y reabsorción de hueso7. Creyó que los vasos linfáticos eran los causantes7. Debió pasar un siglo para que el osteoclasto fuera reconocido como el responsable de la reabsorción ósea7

El inglés Astley Paston Cooper (1768-1841), también anatomista y cirujano4, identificó en la tercera década del siglo XIX1 la disminución de la densidad ósea relacionada con la edad como causa de fracturas1,4. Por aquella misma época, aproximadamente 18301, el patólogo francés Jean Georges Chretien Frédéric Martin Lobstein (1777-1835), quien acuñó “Artériosclérose” para describir la osificación de las arterias, introdujo la expresión “Ostéoporose”, etimológicamente “hueso poroso”, para designa los orificios que, más grandes de lo normal, había encontrado en sus observaciones óseas1,4,8. En el segundo tomo de su Traité d’anatomie pathologiqueTratado de anatomía patológica- (1833) aparecen los dos términos por primera vez9. Lobstein caracterizó la osteoporosis por aumento de volumen del hueso, periostio sin cambios, agotamiento del tejido óseo y gran cantidad de porosidades en la superficie externa10.

En aquella época osteoporosis, raquitismo y osteomalacia eran entidades que se confundían y que llegaron a considerarse grados de una misma enfermedad16 11. De por sí hay quienes consideran que la osteoporosis de Lobstein corresponde a la que hoy denominamos osteogénesis imperfecta12

Aunque no se trata de ningún estudio sobre las enfermedades óseas, sino de una mención en un diccionario, resulta curiosa la inclusión del vocablo ‘osteoporosis’ 10 años antes de Lobstein en el Dictionnaire des termes de médecine, chirurgie, art vétérinaire, pharmacie…Diccionario de términos de medicina, cirugía, veterinaria, farmacia …-. de Louis Jacques Bégin (1823), que la definió como éburnation de los huesos, aludiendo a la osificación del cartílago articular y no a la pérdida ósea12

En 1863 Charcot y Vulpian se refirieron a la osteomalacia senil, y describieron una rarefacción del tejido óseo en costillas, columna vertebral y pelvis. Desde entonces, y aun hasta adelantado el siglo XX, osteoporosis y osteomalacia se consideraron expresiones sinónimas12. En aquella sexta década del siglo XIX más entidades fueron confundidas con el término. Fue el caso de la hiperostosis del cráneo, descrita por Samuel Wilks4, o la osteomielitis, descrita por R. Patridge4

La primera diferenciación entre las dos enfermedades la hizo G. Pommer en 1885. Señaló que la osteomalacia como el raquitismo se debían a una falla en la mineralización del hueso, y la osteoporosis a una deficiencia de tejido óseo completo sin cambios en su contenido mineral. En 1898 S. Miwa y W. Stoeltzner demostraron en animales de experimentación adultos que la deficiencia de calcio causaba osteoporosis y no osteomalacia13. Fuller Albright también iba a ayudar a resolver la confusión diagnóstica en los años 40 de la vigésima centuria12.

Antes de que la ciencia clasificara la osteoporosis, el neurocirujano estadounidense Harvey Cushing descubrió la enfermedad que clásicamente se ha relacionado con la osteoporosis secundaria. Varios años después, en 1932, publicó “The basophil adenomas of the pituitary body and their clinical manifestations” -Los adenomas basófilos del cuerpo pituitario y sus manifestaciones clínicas-, artículo en el que presentó las manifestaciones de la enfermedad que luego llevó su nombre: la enfermedad de Cushing14. Fue un estudio de 12 pacientes con cifosis, osteoporosis o fracturas espontáneas en las que descubrió adenomas basófilos en la hipófisis y enfermedad ósea14. Había hecho evidente que los corticoides disminuían la masa ósea y causaban osteoporosis. 

En 1934 Preston Kyes y Truman S. Potter publicaron “Physiological marrow ossification in female pigeons” –Osificación fisiológica de la médula en palomas hembra-, trabajo en el que señalaron diferencias estructurales en la médula ósea femoral de las palomas dependiendo el sexo4,5. Particularmente anotaron variaciones en la osificación -los machos mostraban más osteoporosis6– y llamaron la atención sobre la relación entre los ovarios, la maduración folicular y la osificación15.

A. Pfeiffer y W. U. Gardner, en 1938 inyectaron estrógenos a las palomas macho y obtuvieron beneficios esqueléticos y en el nivel del calcio 6. Los trabajos de Bernhard Zondek, en 1937, y de Walter Landauer y Zondek, en 1944, corroboraron que la administración de estrógenos inducía la formación de hueso endostal en las aves en general15. 

En esta misma década, un médico del Massachusetts General Hospital, Fuller Albright (1900-1969), centró su interés en el hallazgo de osteoporosis en mujeres posmenopáusicas y ooforectomizadas1,16,17, e inspirado por los trabajos de Kyes y Potter postuló la posibilidad de que tal condición tuviera que ver con la disminución de la producción estrogénica16

Albright, quien había observado que 40 de 42 pacientes con fracturas osteoporóticas eran mujeres posmenopáusicas17, formuló en 1940 su hipótesis: los estrógenos favorecen la acumulación de calcio en los huesos; su reducción en la menopausia provoca pérdida ósea al ser más el hueso que se destruye que el que se acumula1.16,18. Denominó al fenómeno osteoporosis posmenopáusica, y la responsabilizó de las fracturas padecidas por las mujeres de avanzada edad16.

Fuller Albright (1900-1969) describió la osteoporosis posmenopáusica e inició la terapia estrogénica. Fuente: Massachusetts General Hospital.

http://history.massgeneral.org/catalog/detail.aspx?itemid=69&searchfor=all%20listings

Ese año publicó “Osteoporosis postmenopáusica”, y en 1941, su escrito más reconocido: “Osteoporosis postmenopáusica: sus características clínicas19”, que apareció en el volumen 116 de JAMA, y en el que comenzó por explicar: “Nuestro objetivo en este artículo es señalar la existencia de osteoporosis posmenopáusica y describir sus características clínicas20”. Afirmó Albright que en la osteoporosis la masa ósea es deficiente porque la formación es muy pequeña, debido a que los osteoblastos no depositan suficiente matriz ósea20,21.  Demostró que la terapia con estrógenos aumenta la cantidad de calcio retenido por el organismo16,21 y, considerando que la osteoporosis es consecuencia de la deficiencia estrogénica21, comenzó a formular la hormona a sus pacientes posmenopáusicas, dando inicio al que fue el primer tratamiento efectivo para la osteoporosis4,16, y principio de la extendida terapia de reemplazo hormonal preventiva de la osteoporosis de nuestros días

Descrita la osteoporosis posmenopáusica, Albright y Edward C. Reifenstein propusieron en 1948 la primera clasificación moderna de la enfermedad: la asociada con la menopausia, y hoy conocida como tipo I o posmenopáusica, y la relacionada con el envejecimiento, hoy denominada tipo II o senil22.

En 1955 Alexander Cooke (1899–1999) definió la osteoporosis como una enfermedad debida a inadecuada formación ósea por carencia de matriz. Al descubrir la deficiencia de osteoblastos estimó que el diagnóstico solo podía ser histológico4. Consideró los andrógenos como posible tratamiento, pero advirtió entre sus efectos adversos «un aumento indecoroso de la libido4«. 

Las primeras investigaciones que confirmaron la hipótesis cálcica de la osteoporosis corresponden a B. E. Christopher Nordin, quien las llevó a cabo en 1960 en Australia23. Consideró Nordin que el déficit de calcio era primordial en la fisiopatología de la osteoporosis23. Él junto con Gallagher y M. M. Young, en 1972; con K. J. Polley, en 1987, y J. J. Stepan, ese mismo año, entre otros investigadores, registraron el incremento en la excreción de calcio asociado con la menopausia13

La década de los 90 fue rica en investigaciones que descubrieron las moléculas que estimulan la producción y actividad de los osteoblastos, los factores de crecimiento que intervienen y la forma en que se remodela el hueso y en que actúan los osteoclastos16.

Así se descubrió el sistema RANK/RANKL-osteoprotegerina, regulador de la osteoclastogénesis y determinante para el conocimiento de la fisiopatología ósea. A final de 1997 Dirk Anderson y su equipo informaron en Nature “la identificación de un nuevo miembro de la familia TNFR derivado de células dendríticas -RANK- y el aislamiento de un ligando RANK (RANKL)27”.

La osteoprotegerina (OPG) fue descubierta de manera independiente por dos grupos de investigación, uno, el de William Scott Simonet, del Grupo Amgen, de Estados Unidos, en 1997, y otro el de Hisataka Yasuda, del Grupo Snow Brand, de Japón -que la denominó factor inhibidor de la osteoclastogénesis (OCIF)-, en 199824,25,26

* Aparte del capítulo “Apuntes históricos de una enfermedad milenaria”: Murillo-Sarmiento LM. Apuntes históricos de una enfermedad milenaria. En: Vásquez-Awad D, Ramírez-León JF, editores. Osteoporosis – Mitos y realidades. 1a ed. Bogotá: 2021. p. 33-64.

REFERENCIAS

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  7. Meikle M. Control…, Op. cit., p. 21.
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  9. Ibid., p. 199.
  10. Ibid., p. 204.
  11. Ibid., p. 205.
  12. Ibid., p. 206.
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Internista-Endocrinólogo. Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, Fellow del American College of Physicians y Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Editor Emérito de la Revista MEDICINA. Editor de Noticias, portal de la Academia www.anmdecolombia.org.co

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