“Salió el sembrador a sembrar (…) La semilla que cayó en tierra buena dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta…”

Del evangelio del domingo 12 de julio (Mateo 13,1-23)

 

Se están cumpliendo cien días de la pandemia de Covid 19, que ha azotado a nuestro país y al mundo. Cien días de incertidumbre, de tensión y de miedo. Cien días inéditos, nunca imaginados, en que hemos tenido que hacer frente a un enemigo minúsculo y devastador.

Cien días que nos cambiaron la vida en todos los aspectos, sanitario, laboral, económico, familiar, social. Nada es como antes y nada volverá a ser como antes. La civilización se agrieta en sus cuatro costados, y a la plaga de una enfermedad que cobra miles y miles de vidas, se suma el hambre, la pobreza y la desesperación. Los gobiernos y sus líderes hacen esfuerzos para tratar de mantener el timón, pero cunde el desánimo, la desesperanza y el miedo.

Es momento de sembrar semillas en tierra fértil y apta para que den buen fruto. Es momento de unirnos alrededor de una meta común, una cosecha que nos provea de alimentos jugosos y maduros. Es momento de plantar semillas de fe, de fraternidad y de bienaventuranza. Porque estos cien días se extenderán por muchos más. Porque es probable que los peores días estén por venir. Porque el cansancio, la desesperación y la incertidumbre se volcarán con más crueldad y fuerza sobre la sociedad.

Procuremos que las semillas que estamos esparciendo a nuestro alrededor, en nuestras familias, nuestros pacientes, nuestros colegas, nuestros semejantes, sean semillas de profunda caridad y apoyo a las capas más necesitadas de nuestra comunidad. Porque así, y sólo así, podremos vencer y salir avantes ante la tragedia que nos golpea. Seamos
sembradores de buenas semillas, y procuremos que la tierra donde éstas reposen sea fértil y fecunda.

Academia Nacional de Medicina

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Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de educación médica y salud del pueblo colombiano.