Un grupo de investigacion liderado por el academico Diego Andres Roselli Cock hizo un estudio sobre si se justifica dar tempranamente de alta a la madre y al nino despues del parto, y concluyo que no, excepto que se haga una evaluacion muy estricta de ambos, para que lo que se ahorra con el alta temprana no se gaste despues en las complicaciones. Este trabajo aparecio publicado en el numero de marzo 2015 de la revista MEDICINA. Muchas razones, entre ellas la creciente deman da de camas hospitalarias y los costos crecientes del sistema de salud, han llevado a que el tiempo de permanencia de la madre y su bebé, después de un parto, se haya reducido progresivamente.

Entre 1970 y 1990 la estancia hospitalaria del neonato tras un parto vaginal no complicado en Estados Unidos se redujo de 4 días a 2. Entre los argumentos a favor de una estancia corta han figurado la desmedicalización del parto, la búsqueda de una mayor participación e integración del neonato con su familia, un ambiente más tranquilo para el inicio de la lactancia y la reducción del riesgo de una infección nosocomial. La lista de argumentos en contra de una salida temprana es más larga: retraso en la detección y el tratamiento oportuno de trastornos de la madre y del niño, falta de apoyo profesional en asuntos de puericultura y lactancia, mayor riesgo de depresión puerperal, e incremento de reingresos de la madre y del niño. En 1996, el Congreso de los Estados Unidos obligó a las aseguradoras a cubrir como mínimo 48 horas de estancia luego de un parto normal (96 horas para una cesárea).

En países como Australia, Canadá, Reino Unido, Estados Unidos y Suecia, la estancia hospitalaria pasó de hasta 14 días en los años cincuenta a 24 horas para partos vaginales no complicados; esta “alta temprana” se convirtió en norma desde mediados de los años noventa. Con el paso de los años, y con los estudios que muestran resultados en pro y en contra del alta temprana, se ha observado que más que el tiempo que transcurra desde el parto, lo más importante es la preparación antes del parto, y el soporte médico, de enfermería y de trabajo social después del mismo. Desde los años cincuenta se hicieron esfuerzos por probar que la estancia hospitalaria corta se relacionaba con resultados adversos para la madre y el niño. Los primeros estudios sugerían la posibilidad de una demora en la detección y el tratamiento de la morbilidad tanto de la madre como del niño, con probable aumento de la mortalidad, con desconfianza de la madre por falta de apoyo profesional, así como mayor depresión puerperal y aumento en los reingresos.

Cuatro artículos publicados en Pediatrics en 1995 plantearon preocupaciones aún mayores, dado un aumento en el número de casos de hiperbilirrubinemia neonatal. Sin embargo, cada uno de estos informes se basó en una serie de casos limitados y sesgados. Poco después empezaron a aparecer estudios que señalaban las posibles ventajas clínicas del alta temprana, tales como una oportunidad para que los miembros de la familia estuvieran juntos durante el alumbramien to, una mayor participación del padre y hasta una menor rivalidad entre hermanos. Hellman en 1962, sugirió una disminución de la exposición de la madre y el niño a las infecciones nosocomiales. A la fecha de la última actualización de la revisión sistemática de Cochrane no había evidencia de una relación entre el alta temprana de madres y niños sanos después del parto con mortalidad o con complicaciones serias, siempre y cuando se cumpliera con una serie de requisitos básicos. Cabe agregar que ninguno de los estudios reseñados o incluidos en la revisión de Cochrane contempla salidas tempranas a las 6 horas del parto. El objetivo de este trabajo fue revisar la literatura sobre “alta temprana” después de un parto normal y su relación con posibles complicaciones, y analizar su conveniencia para el sistema de salud colombiano.

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Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de educación médica y salud del pueblo colombiano.