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Informe presentado por la. Dra. María Mercedes Dueñas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) para La región Andina y Cono Sur. 

El Informe Mundial sobre las Drogas, que se basa en informes de todos los países, ofrece una visión general de las tendencias mundiales y los últimos avances. Presenta datos globales sobre el consumo de drogas, destacando sus realidades individuales y sociales.

Según los datos presentados en el estudio, hay 292 millones de personas en todo el mundo que consumen drogas, con un aumento del 20% en los últimos 10 años. La sustancia más consumida a nivel mundial es el cannabis, seguida de los opioides, las anfetaminas, la cocaína y el éxtasis. El estudio también destaca la preocupación porque el consumo de drogas en las mujeres se ha igualado al de los hombres (especialmente con opioides farmacéuticos), pero enfrentan barreras para acceder al tratamiento debido a los roles sociales y la dificultad de reconocer su consumo. Aproximadamente 64 millones de personas en el mundo reportan trastornos por uso de drogas, y un porcentaje muy bajo recibe tratamiento. 

Según los datos presentados, millones de personas en todo el mundo se inyectan drogas, y una parte significativa de ellas, aproximadamente 6,8 millones, viven con hepatitis C. Además, 1,6 millones viven con VIH y 1,4 millones viven con ambas enfermedades. Existe ahora mismo, una preocupante tendencia de jóvenes menores de 25 años en tratamiento por consumo. En Suramérica llega al 49% mientras que en Europa, países occidentales y centrales, ese porcentaje está entre 14 y 20%, en Norteamérica representa el 18% y Oceanía el 36%. La situación de Suramérica es dramática si se compara con las otras regiones.

En las Américas, las sustancias más recurrentes que requieren tratamiento son los opioides, seguida de las anfetaminas, el cannabis y la cocaína. También se presenta un incremento en los problemas de salud mental asociados al consumo, como la psicosis y la esquizofrenia, especialmente en adolescentes que consumen cannabis, lo que se convierte en un llamado de atención a padres, cuidadores y comunidades para ser conscientes de los riesgos.

Naciones Unidas ha desarrollado estándares internacionales, con el apoyo de expertos para determinar rutas de primera y segunda línea en prevención del consumo y tratamiento. Los estudios muestran que un mayor nivel de participación de los padres se correlaciona con un menor consumo de sustancias en niños y adolescentes.

Es muy importante la participación familiar en los programas para adolescentes, en particular los basados ​​en el desarrollo socio-emocional y la construcción de habilidades. Se pueden adoptar programas y herramientas que ya han sido comprobados y estandarizados para abordar los problemas del consumo de sustancias en niños, adolescentes y sus familias. 

La prevención temprana es la más eficaz, se debe hacer a un lado la estigmatización, aumentando la accesibilidad a tratamientos especializados y la participación en el proceso de recuperación.

Papel de los medios de comunicación en la prevención del consumo

El Dr. Carlos Francisco Fernández, Editor de salud de la Casa Editorial de El Tiempo. se refirió al papel de los medios de comunicación en la prevención del consumo.

Los medios tienen el poder de hacer visibles o invisibles ciertos temas al tiempo que influyen en la percepción pública, aunque no son necesariamente independientes. Sin embargo, la cobertura mediática está sujeta a diversos contextos e intereses. La representación que los medios hacen de las sustancias psicoactivas a menudo se presenta de forma sensacionalista y enmarcada en un contexto emocional, presentándose como una amenaza urgente. Históricamente, dentro del contexto mediático, el consumo de drogas se ha vinculado a la salud, la cultura y la religión, pero la relación de la sociedad con el consumo rara vez se discute desde una perspectiva de salud. Desde un punto de vista legal, las sustancias psicoactivas a menudo se presentan como de naturaleza criminal, lo que lleva a estereotipos negativos en la cobertura mediática. Los estereotipos comunes incluyen el concepto monolítico de las drogas, donde todas las sustancias son consideradas iguales.

Esta visión monolítica de las sustancias psicoactivas crea distorsiones como asumir que el consumo está ligado a la rebeldía y la cultura marginal, o que una sola dosis puede causar adicción, conduciendo a la estigmatización y marginación de los consumidores. Incluso hay una discriminación entre drogas legales e ilegales, poniendo a las primeras en un contexto social respetable, mientras que las segundas se encuentran en un contexto marginal. 

Las fuentes de información relacionada con las drogas son predominantemente criminales y legalistas. La llegada de Internet y las redes sociales ha transformado la comunicación en una interacción bidireccional, convirtiendo la fuente de información en sí misma en un factor importante y planteando interrogantes sobre la veracidad de las fuentes primarias.

Las perspectivas limitadas y prohibicionistas de los expertos de los medios de comunicación se centran en el sensacionalismo en lugar del análisis profundo. La discusión sobre este tema debería realizarse en algún momento, pero con el enfoque actual en la inmediatez y el sensacionalismo, hay poco espacio para análisis matizados. 

Contar con información objetiva y científica, así como con un enfoque social, que involucre a la sociedad, las familias y los diferentes elementos que condicionan los distintos tipos de conocimiento sería lo indicado, así como comprender el contexto y aprender a comunicar de manera más efectiva para evitar el sensacionalismo y el moralismo. 

El Dr. Fernández usa como ejemplo, el uso de sustancias para el manejo del dolor y los desafíos que enfrentaron para abordar el estigma en torno al consumo de sustancias como la morfina en el contexto de la salud pública y que encontró resistencia por su asociación con el narcotráfico. 

El editor de salud de El Tiempo, alentó a los medios de comunicación a adoptar un enfoque responsable y ético en la cobertura de las sustancias psicoactivas, a promover la comprensión y un debate equilibrado sobre el tema, y a dar importancia al rol educativo de los medios para beneficio de la sociedad porque finalmente los medios influyen poderosamente en la percepción que se tiene de las drogas. 

Participaciones en 

II FORO IBEROAMERICANO: CONSUMO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS Y SU IMPACTO EN LA SALUD PÚBLICA – D1 PM

Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina 

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