Comentario de orden sobre el libro Mil y más pueblos. La travesía del tinieblo rezandero, del Académico Diego Rosselli Cock, a cargo del Académico Dr. David Vázquez Awad, médico cirujano y especialista en ginecología y obstetricia de la Pontificia Universidad Javeriana. Con especialidades en perinatología y desarrollo humano, en epidemiología y en densitometría clínica. Miembro de Número y exvicepresidente de la Academia Nacional de Medicina.
Desde los albores de la humanidad, los labriegos y los andariegos han sido figuras esenciales del relato humano. Desde Ulises, héroe inmortalizado por Homero, que tras superar monstruos, tempestades y dioses, regresa a Ítaca donde lo aguardan los suyos. Penélope, Telémaco y Argos. Así como él, otros pueblos y personajes han sido andariegos por excelencia, empezando por los fenicios, quienes hace miles de años surcaron el Mediterráneo y dejaron su huella en la escritura y el comercio.
Los fenicios, padres del mar, fueron representados por andariegos como Hanón, el navegante, explorador y rey cartaginés, que superó las columnas de Hércules en busca de nuevas tierras. Los descendientes de estos navegantes, los libaneses, siguen siendo un pueblo viajero por excelencia. Alejandro Magno, rey de Macedonia, expandió su imperio hasta los confines de Asia, llevando consigo la cultura helénica. Luego vinieron los romanos, andariegos natos que convirtieron a Europa en su hogar y base de su civilización. Cada pueblo, cada viajero, iba tejiendo una red de culturas y conocimientos que nos han traído hasta el presente.
Marco Polo, en el siglo XIII, reabrió las rutas del conocimiento al viajar a China, iniciando un intercambio a través de lo que se conoció como “la ruta de la seda”, para abrir los ojos de Occidente al esplendor oriental. Más tarde, Cristóbal Colón partiría el mundo en dos con su accidental descubrimiento de América, seguido por Américo Vespucio, quien sin pretenderlo, le dio nombre al continente. Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, en el siglo XVI, lideraron la expedición que realizó la primera circunnavegación de la Tierra. En el siglo XIX, el científico alemán Alexander von Humboldt recorrió América, estudiando su geografía y naturaleza con asombrosa precisión, aportando al entendimiento moderno de la geografía y el medio ambiente.
Colombia también tuvo sus andariegos. Giovanni Battista Agostino Codazzi Bartolotti, más conocido como Agustín Codazzi, sentó las bases geográficas del país. Para el Dr. Vásquez, los andariegos han trazado el curso de la humanidad, pues su pasión por conocer el mundo ha permitido el avance de las ciencias, las costumbres y las artes.
Un andariego contemporáneo es el Académico Dr. Diego Rosselli, quien en sus dos Land Rovers, “el Tinieblo” y “el Caricare”, ha recorrido todos los municipios de Colombia, conversado con su gente, explorado sus historias y se ha impregnado de sus esencias. Una vivencia profunda que ha plasmado en el libro Mil y más pueblos. La travesía del tinieblo rezandero.
Un andariego que ha recorrido una Colombia que trabaja, sufre y sueña, señala el Dr. Vásquez Awad. Una tierra habitada por gente que aún conserva la esperanza. Sus páginas están llenas de detalles, anécdotas, toponimias curiosas y recuerdos íntimos.
El Dr. Rosselli no solo es andariego: es médico, profesor, conferencista, poeta y conversador. Su bisabuelo toscano llegó a estas tierras buscando futuro y dejando raíces. Él, como los grandes andariegos de la historia, ha sabido hacer camino al andar, como diría el poeta español Antonio Machado. Su libro es más que un relato de viajes: es una invitación a amar lo propio, a reconocer la riqueza del recorrido y a encontrar sentido en cada paso.
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Intervención en: MIL Y MÁS PUEBLOS – LA TRAVESÍA DEL TINIEBLO REZANDERO
Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina
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