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Ingreso del Dr. Diego León Severiche Hernández como Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Colombia.
El ingreso del Dr. Diego León Severiche Hernández a la Academia es el reconocimiento a una destacada trayectoria profesional. Formado como médico en la Escuela de Medicina Juan N. Corpas, el Dr. Severiche se especializó en medicina interna en el Hospital de La Samaritana – Pontificia Universidad Javeriana, en neumología en la Universidad El Bosque, medicina crítica, bioética y educación médica en la Universidad de La Sabana. Su pertenencia a prestigiosas asociaciones científicas nacionales e internacionales —entre ellas el American College of Physicians, la American Thoracic Society, la European Respiratory Society, la Asociación Latinoamericana de Tórax y la Asociación Colombiana de Medicina Interna— da cuenta de una carrera sólida.
Durante el acto de posesión, el Dr. Severiche expresó que su camino profesional ha sido construido con el apoyo de muchas personas. Su madre, sus hermanos, su esposa, sus hijos, sus amigos, así como sus pacientes y estudiantes, a quienes considera la razón de ser de su ejercicio profesional. Con el mismo espíritu, manifestó el profundo honor que representa para él ingresar a una institución histórica y respetada como la Academia Nacional de Medicina, en la que espera colaborar, contribuir y seguir construyendo conocimiento colectivo.
Su libro Medicina práctica es una obra que, más que un proyecto editorial, es el resultado de cuatro décadas de trabajo constante, observación clínica y vocación docente. En su presentación, el Dr. Severiche explicó que el libro no nació como tal, sino como una necesidad cotidiana: la de contar con información clara, organizada y útil para la atención de los pacientes.
La historia se remonta a 1985, cuando inició su formación en medicina interna en el Hospital de La Samaritana. En una época sin acceso a internet, teléfonos inteligentes o bases de datos digitales, el conocimiento se construía a partir de revistas que llegaban con meses de retraso y de artículos fotocopiados que circulaban entre colegas. Fue entonces cuando una libreta —su “disco duro”, como él mismo la describe— comenzó a llenarse de apuntes, fórmulas, criterios diagnósticos y tablas que le facilitaban la práctica clínica diaria.
Con el paso del tiempo, esas libretas se multiplicaron y se convirtieron en una herramienta indispensable durante su residencia. A comienzos de los años noventa, y en el contexto del desarrollo de nuevas terapias, surgió la oportunidad de transformar ese material en las primeras “tablas de cuidado intensivo”, elaboradas con un enfoque práctico y orientadas a facilitar la toma de decisiones clínicas. Estas tablas, bien recibidas por la comunidad médica, evolucionaron progresivamente e incorporaron temas como microbiología, trastornos de la coagulación, antibióticos, enfermedades infecciosas y reumatología.
Especialmente significativo fue el desarrollo de las tablas de enfermedades reumáticas, un campo que en su momento resultaba confuso y poco sistematizado para muchos clínicos. Basadas en criterios de la Asociación Americana de Reumatología, estas tablas permitieron ordenar el conocimiento y ofrecer una herramienta clara para el diagnóstico, evitando la ambigüedad que tantas veces complicaba la práctica hospitalaria. Con el tiempo, las tablas trascendieron su formato original: las fotocopias compartidas entre estudiantes y colegas. Lo que había comenzado como un recurso personal se transformó en herramienta de utilidad colectiva.
La consolidación de este trabajo coincidió con una intensa etapa laboral y académica. El Dr. Severiche combinaba su ejercicio clínico como internista, neumólogo e intensivista en varias instituciones, con su labor docente y su participación activa en la creación y estructuración de programas de posgrado en medicina interna, neumología y cuidado intensivo. Todo ello, sin dejar de lado su vida familiar y la crianza de sus hijos.
Fue en ese contexto cuando surgió la propuesta de convertir las tablas en un libro. La idea, inicialmente impensada, tomó forma gracias al apoyo editorial de Distribuna y a una premisa clara: crear un texto práctico, de consulta rápida, accesible y útil. Así nació Medicina práctica, un libro cuyo título refleja fielmente su esencia. La primera edición con 7 capítulos reunió el trabajo de varios autores y presentó la información en un formato uniforme de tablas, algoritmos y flujogramas, pensado para acompañar al médico en su ejercicio diario. Tablas diagnósticas y terapéuticas en urgencias, UCI y medicina interna.
El éxito de la obra llevó a una segunda edición ampliada, con 20 capítulos, mayor profundidad temática y un número creciente de colaboradores. La pandemia del COVID-19 marcó una pausa inevitable, pero no el final del proyecto. Con el paso de los años, y de manera casi simbólica, la tercera edición se convirtió en un trabajo familiar: sus hijos, ahora médicos especialistas, se sumaron como coeditores. El resultado fue una obra de gran envergadura, cercana a las 800 páginas, que aborda desde medicina hospitalaria y oncología hasta dermatología, farmacología oncológica y marcadores tumorales, siempre bajo el mismo principio de claridad y utilidad clínica.
Al cerrar su intervención, el Dr. Severiche afirmó que escribir no es un acto de lucro, sino de servicio. Es una forma de retribuir lo aprendido, de facilitar el camino a quienes vienen detrás y de dejar un legado que trascienda la práctica individual.
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Intervención completa en: MEDICINA PRÁCTICA
Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina
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