Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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SEDE: Cra. 7ª # 69-11. Bogotá, Colombia

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Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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Palabras del presidente de la Academia en la ceremonia de inauguración.

Gabriel Carrasquilla

Presidente

Academia Nacional de Medicina

Señor alcalde mayor de Bogotá: Carlos Fernando Galán

Señor secretario de Cultura, Recreación y Deporte: Santiago Trujillo

Señor secretario de Salud: Gerson Bermond

Señores directivos de Grupo Amarey, Colsubsidio, Sinovac, Fundación Arteria, Afidro, Liga de Lucha contra el Cáncer y demás instituciones y personas que apoyaron la iniciativa de la Academia de Medicina

Señor Carlos Castro Arias: Escultor y autor de UMBRAL

Dr. Gustavo Landazabal, vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina y promotor del monumento

Miembros de la Junta Directiva de la ANM y académicos

Trabajadores de la salud 

Señoras y señores,

En el año 1918, el mundo tuvo que enfrentar la pandemia de la “gripa española”, que afectó a la mitad de la población mundial (800-1.000 millones de personas) y se estima haber causado entre 50-100 millones de muertes (5% y 10%). Pasaron 100 años para que, nuevamente, el mundo tuviera que enfrentar una situación epidemiológica de globales proporciones, esta vez con un número similar de casos a la pandemia de 1918 (800 millones reportados por la Organización Mundial de la Salud) y se han estimado de 20 millones de muertes (2.5%). En Colombia se reportan 6.4 millones de casos y 142.000 muertes. De estos 466,  fueron trabajadores de la salud.

El impacto en la economía, en la educación, en el desarrollo humano fue significativo y en algunos de estos sectores todavía se presentan secuelas, particularmente en el sector educativo. El impacto en el sector salud fue descomunal. Las instituciones prestadoras de servicios de salud tuvieron que adaptarse y fortalecerse para atender pacientes con una enfermedad todavía desconocida. 

Todos, las autoridades sanitarias que tenían que tomar las decisiones, los investigadores que rápidamente respondieron identificando el agente causal y desarrollando las vacunas para su prevención, los funcionarios de salud pública que jugaron un papel crítico en el manejo de la pandemia, la vigilancia y la preparación y guía de las respuestas que era necesario implementar y, por supuesto, quienes enfrentaron la pandemia del covid-19 en la línea de enfrente atendiendo a los pacientes: Médicos, enfermeras, personal de laboratorio, auxiliares, camilleros, todo el personal administrativo de las instituciones de salud trabajaron y expusieron sus vidas para prestar la atención a todos los pacientes, pero también tuvieron que enfrentar situaciones de rechazo, incomprensión, aislamiento. Muchos enfermaron no solo de covid-19, también de ansiedad, depresión, burnout, y varios entregaron su vida. 

Todos los trabajadores de la salud cumplieron con el juramento hipocrático actualizado por la Asociación Médica Mundial en 2017 y que me permito citar solo algunas de sus promesas: 

PROMETO SOLEMNEMENTE dedicar mi vida al servicio de la humanidad;

VELAR ante todo por la salud y el bienestar de mi paciente;

NO PERMITIR que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mi paciente;

EJERCER mi profesión a conciencia y dignamente y conforme a la buena práctica médica.

Y como lo anotó Hipócrates de Cos en la versión original del juramento hipocrático -año 400 a. C.: “Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro»

La Academia Nacional de Medicina, que, desde su fundación en 1873, es insignia de la medicina, de la buena práctica médica y de la ética en el ejercicio de la profesión, consideró hacer un homenaje de reconocimiento a quienes dieron su vida atendiendo a sus pacientes, pero también que sea extensivo a muchos, muchísimos que se contagiaron y que se recuperaron de la infección. Hace tres años inició actividades para cumplir con este cometido y fue la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá la que acogió la idea y, en conjunto, nos propusimos llevarla a cabo.

Hoy UMBRAL es una realidad, como anota su autor: Cada barra se convierte en un pilar, una vértebra dentro de una columna rota, pero aún erguida. Juntas sostienen un bloque de piedra monumental, de más de 5 toneladas, que simboliza la inmensa carga emocional de la presencia del coronavirus que debió cargar el personal médico durante los días más inciertos de la pandemia”.

Qué gran interpretación artística, de gran profundidad y de clara descripción de lo que enfrentaron los trabajadores de la salud con la pandemia de covid-19. Gracias, maestro Castro Arias.

Que la obra también sirva de estímulo para estar preparados para nuevos eventos de salud pública que requieren planeación, desarrollo, información y educación. Tendremos una nueva pandemia; no sabemos cuándo, no sabemos dónde. Las condiciones están dadas.

La Academia de Medicina desea manifestar un reconocimiento al distrito capital y a las Secretarías de Cultura, Recreación y Deporte y de Salud por haber acogido la idea y darle una significativa relevancia, incluyéndola como una de las obras de arte que quedan en la ciudad de la Bienal Internacional de Arte BOG25.

Que UMBRAL sea el recuerdo imperecedero de todos aquellos trabajadores de la salud que fallecieron en la pandemia cumpliendo con su deber y responsabilidad, de la gran cantidad que enfermaron también en el cumplimiento de su trabajo con sus pacientes, de aquellos que desde la línea invisible cumplieron con su deber en la preparación de las instituciones, las medidas de prevención y control, las acciones de salud pública y los que tuvieron que cumplir con funciones administrativas para que todas las acciones individuales y colectivas se llevaran a cabo.

Nuestro agradecimiento a la Fundación Arteria, el Grupo Amarey, Colsubsidio, SINOVAC, la Liga contra el cáncer, AFIDRO y muchas otras instituciones y personas que contribuyeron con su aporte a la realización de esta obra.

MUCHAS GRACIAS.

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