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La Academia dio inicio a la Cátedra de Humanismo Médico en el 2026 con una conferencia que abordó un tema poco habitual pero siempre interesante: el encuentro entre la ciencia médica y la religión. El conferencista fue el Dr. Álvaro Rodríguez Gama, médico psiquiatra de la Universidad Nacional de Colombia, profesor titular de su Facultad de Medicina y figura sobresaliente de la medicina colombiana. Es miembro de número de la Academia Nacional de Medicina, miembro de número y bibliotecario de la Academia Colombiana de la Lengua, miembro extranjero de la Real Academia Española y secretario ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina de España y Portugal.
Desde el inicio, el Dr. Rodríguez Gama aclaró que no es habitual -ni sencillo- comparar religión y ciencia. Sin embargo, sostuvo que dentro del marco del humanismo médico, esta conversación es posible. El avance de la ciencia ha sido vertiginoso. En pocas décadas, el número de investigadores, publicaciones, tecnologías diagnósticas y terapéuticas se ha multiplicado de forma exponencial. Comparar la medicina actual con la de hace cuarenta años es prácticamente comparar dos mundos distintos.
En un contexto global donde existen más de doce millones de médicos y se publica un artículo científico en ciencias de la salud cada segundo, encontrar temas verdaderamente originales resulta cada vez más difícil. Sin embargo, el Dr. Rodríguez Gama relató cómo, al proponer a estudiantes de medicina, lingüística y literatura la búsqueda de bibliografía sobre una pregunta específica –¿qué tanto ha podido la ciencia imitar los milagros de Jesús?-, no hay literatura extensa sobre el tema. Esta ausencia le permitió abordar el asunto con libertad intelectual y espíritu de explorador.
Los evangelios relatan aproximadamente 37 milagros de Jesucristo, narrados por los cuatro evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Dos de ellos, Mateo y Juan, fueron además apóstoles, lo que confiere a sus relatos una cercanía testimonial particular. Estos textos sitúan muchos de los milagros en Cafarnaúm, antigua ciudad pesquera a orillas del mar de Galilea, hace más de dos mil años.
El Dr. Rodríguez Gama subrayó que los milagros de Cristo son, por definición, irrepetibles. Fueron realizados sin tecnología, de manera instantánea, mediante la palabra, el gesto o la presencia. La ciencia no puede -ni pretende- replicar estos actos en esos mismos términos. No obstante, el ejercicio comparativo permite apreciar hasta qué punto la medicina moderna ha alcanzado logros que, desde la perspectiva histórica, resultan casi milagrosos.
Milagros sobre la naturaleza
Entre los milagros sobre la naturaleza destacan la conversión del agua en vino en las bodas de Caná, la calma en la tempestad, la caminata sobre el agua, las pescas milagrosas, la multiplicación de los panes y los peces, entre otros.
En Caná, Jesús transforma el agua en vino en lo que se considera su primer milagro registrado. Frente a este relato, la ciencia contemporánea no convierte agua en vino, pero sí ha avanzado en la síntesis molecular a nanoescala, en la creación de agua en condiciones controladas y en la extracción de hidrógeno como fuente de energía limpia. Son logros distintos, pero igualmente asombrosos.
La calma de la tempestad en el mar de Galilea no tiene equivalente científico directo: nadie ha detenido un huracán o un ciclón con una orden. Sin embargo, existen investigaciones avanzadas sobre modificación climática, como la siembra de nubes (el bombardeo de nubes con yoduro de plata) para mitigar sequías; un acercamiento, aunque lejano, a dominar parcialmente el clima.
Caminar sobre el agua, sin tecnología alguna, sigue siendo imposible. Pero la ciencia ha desarrollado dispositivos de flotación, botas hidrodinámicas, tablas y sistemas propulsores que permiten desplazarse sobre la superficie del agua con apoyo tecnológico. No es un milagro, pero sí una muestra del ingenio humano.
Las pescas milagrosas y la multiplicación de alimentos encuentran un curioso paralelo en fenómenos naturales poco comunes, como ocurrió el año pasado en la Isla Guadalupe y en Georgia, donde se produjo una “lluvia” de peces tras una tromba marina. El fenómeno hizo volar a los peces varios metros. Avances científicos como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) permiten amplificar exponencialmente cantidades mínimas de material genético. Asimismo, la agricultura celular, la impresión 3D de alimentos y la ingeniería de tejidos abren horizontes inéditos para la producción de comida.
Milagros de sanación y la medicina moderna
Los milagros de sanación son terreno especialmente fértil para el diálogo con la medicina. Los evangelios relatan curaciones de fiebres, infecciones, hemorragias crónicas, lepra, parálisis, sordera, ceguera, trastornos mentales y neurológicos, e incluso resurrecciones.
El Dr. Rodríguez Gama recordó que los diagnósticos exactos son imposibles a partir de descripciones bíblicas, pero el ejercicio clínico permite establecer analogías. Frente a las fiebres e infecciones, la ciencia ha desarrollado vacunas y antibióticos, dos de los mayores hitos de la historia médica. Desde Edward Jenner y la viruela hasta las vacunas contra el coronavirus, millones de vidas han sido salvadas gracias a la inmunización.
Las hemorragias crónicas, como la descrita en la mujer con flujo de sangre durante doce años, hoy pueden tratarse mediante cirugía ginecológica, terapias hormonales y procedimientos mínimamente invasivos. La lepra, antaño causa de exclusión social absoluta, cuenta hoy con tratamientos efectivos, aunque no siempre reversibles en estadios avanzados.
En el campo de la parálisis y las atrofias, cuya curación es mencionada en varios pasajes bíblicos, la medicina ha logrado avances impresionantes: trasplantes de mano, implantes, exoesqueletos biónicos, estimulación eléctrica dirigida, impresión 3D e ingeniería de tejidos para crear estructuras biológicas tridimensionales que imitan tejidos y órganos humanos. Estos procedimientos, complejos y costosos, contrastan con la instantaneidad de los milagros atribuidos a Jesús, pero revelan hasta dónde ha llegado la ciencia.
La oftalmología está señalada como una de las especialidades con mayores logros, casi milagrosos: lentes intraoculares, cirugía láser, inyecciones anti-VEGF que pueden frenar retinopatías que están apareciendo, han permitido recuperar o preservar la visión en casos antes irremediables, incluyendo ciertas cegueras congénitas como la Amaurosis Congénita de Leber (ACL), una distrofia retiniana genética y hereditaria que afecta directamente la formación de conos y bastones en la retina. Con terapia génica en pacientes con mutaciones en el gen RPE65, se inyecta un virus modificado que transporta copias sanas del gen, para lograr lo imposible, que una persona ciega vea.
En sordera y mutismo, los implantes cocleares, audífonos avanzados y terapias génicas han transformado la vida de miles de personas. Los testimonios de niños que escuchan por primera vez son, en sí mismos, profundamente conmovedores.
Exorcismos y psiquiatría
Particular interés despierta la interpretación de los exorcismos desde una perspectiva psiquiátrica. El Dr. Rodríguez Gama entiende muchos de estos relatos como descripciones de trastornos físicos o neuropsiquiátricos: esquizofrenia, epilepsia y trastornos disociativos. Conductas que en la antigüedad se interpretaban como posesión demoníaca hoy se abordan con tratamientos complejos, prolongados y no siempre definitivos.
La diferencia fundamental, subrayó, es el tiempo y la mediación tecnológica: mientras que en los relatos bíblicos la curación es inmediata, la medicina moderna avanza de manera gradual, con recaídas, ajustes terapéuticos y un profundo acompañamiento humano.
Los milagros de resurrección, representados por el hijo de la viuda de Naín, la hija de Jairo, Lázaro y la propia resurrección de Cristo, marcan el límite infranqueable de la ciencia. La medicina ha desarrollado técnicas de reanimación cardiopulmonar y cuidados intensivos, pero no ha revertido la muerte biológica establecida.
Los milagros de Jesús, instantáneos y sin tecnología, pertenecen a una dimensión distinta. Sin embargo, la ciencia contemporánea produce curaciones que, desde una mirada humanista, pueden considerarse casi milagrosas. La prolongación de la vida, la mejora de su calidad y la posibilidad de una longevidad que sobrepasa lo que conocemos hasta hoy plantean nuevos desafíos éticos y humanos.
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Intervención completa del Dr. Rodríguez aquí: Estudio científico de los milagros de Jesucristo.
Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina
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