Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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Órgano consultor del Gobierno Nacional en temas de  Salud y  Educación Médica. Creada por Ley 71/1890, ratificada por Ley 86/1928, Ley 02/1979, Ley 100/1993.

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Artículo basado en la conferencia de la Dra. Chantal Aristizábal-Tobler, especialista en medicina interna, con maestría en bioética y doctorado en salud pública.

La llamada Carta Médica del Profesionalismo, elaborada en 2002 por la Federación Europea de Medicina Interna, el Colegio Americano de Médicos (ACP), la Sociedad Americana de Medicina Interna y el Consejo Americano de Medicina Interna, sigue siendo uno de los referentes más importantes para entender qué significa ser médico en el mundo contemporáneo. Su objetivo principal es fortalecer la relación entre médicos y pacientes, estableciendo principios éticos y compromisos que orienten la práctica profesional.

El profesionalismo es la base del contrato de la medicina con la sociedad e implica colocar en primer lugar los intereses del paciente, establecer y mantener estándares de competencia e integridad y proporcionar recomendaciones expertas a la sociedad en materia de salud. 

Los retos actuales de la profesión son muchos y pasan por la explosión tecnológica, la globalización, los vaivenes del mercado, los temas legales e incluso políticos. Independientemente de los retos, la Carta Médica es global y resalta tres principios fundamentales y un conjunto de responsabilidades. 

Los principios buscan favorecer: 

  • El bienestar del paciente como prioridad: El interés del paciente debe estar por encima de cualquier presión externa, aunque en la práctica esto no siempre es fácil.
  • La autonomía del paciente: No basta con respetar decisiones; se busca que las personas participen activamente en su cuidado.
  • La justicia social: Implica promover un acceso equitativo a los servicios de salud y evitar cualquier tipo de discriminación.

Las responsabilidades son varias e incluyen el compromiso del médico de sostener una curva de aprendizaje constante para mantener sus competencias y habilidades; informarse e informar de manera honesta y completa antes del consentimiento y después de la intervención; conservar una relación cordial y profesional con el paciente y sus colegas, así como preservar la confidencialidad de la información; trabajar con otros profesionales para reducir el riesgo de errores médicos; promover la salud y la medicina preventiva; gestionar los conflictos de interés que pueden surgir en su ejercicio profesional; participar en procesos de autorregulación y buenas prácticas, todo en función de mejorar la calidad en la atención.  

Ser un buen profesional de la salud no depende solo del conocimiento científico. Hoy se reconoce la importancia de habilidades como la empatía, la comunicación y la capacidad de trabajar en equipo. No es solo lo que el médico sabe, sino cómo actúa en cada interacción.

La realidad actual muestra múltiples desafíos: desde la influencia de la industria farmacéutica hasta la presión por productividad, pasando por la burocracia y la escasez de recursos. Cada encuentro entre médico y paciente ocurre dentro de este contexto complejo. 

La Dra. Aristizábal habla de “profesionalismos médicos” en plural. Esto significa que no existe una única forma de ejercer la medicina, sino varias, que dependen del contexto económico, social, cultural y las decisiones individuales.

Frederic Hafferty y Brian Castellani en su Teoría de la Complejidad establecieron novedosos conceptos acerca de las dinámicas internas del profesionalismo médico con el fin de analizar sistemas sociales complejos para abordar desigualdades, poder e identidad. Ellos hablan de diferentes tipos de profesionalismo: uno más tradicional o nostálgico, centrado en valores clásicos; uno académico, enfocado en la formación; uno empresarial, influido por el mercado; uno orientado al estilo de vida, que busca compatibilizar trabajo y bienestar personal; uno activista, comprometido con cambios sociales, y otro irreflexivo, que se limita a cumplir tareas sin mayor reflexión.

Estos tipos de profesionalismo no son únicos, se superponen y cohabitan, y más en un entorno en el cual los profesionales enfrentan decisiones difíciles: adaptarse al sistema, resistir manteniendo ideales tradicionales o impulsar transformaciones. No hay soluciones únicas, pero sí un objetivo común: cuidar la vida humana con responsabilidad, ética y sensibilidad. El desafío actual no es solo cumplir principios, sino reinterpretarlos en contextos cambiantes, buscando acuerdos mínimos que permitan ejercer la medicina con sentido, compromiso y humanidad.

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Intervención de la Dra. Aristizábal en: FORO: PROFESIONALISMO MÉDICO

Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina

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