Comentario de orden* del Académico Dr. Gabriel Carrasquilla Gutiérrez, médico cirujano y Magíster en Salud Pública de la Universidad del Valle. Magíster en Ciencias de la Medicina Tropical y Doctor en Salud Pública de la Universidad de Harvard. Presidente Academia Nacional de Medicina 2025-2027.
En los últimos diez años, el Dr. Carrasquilla ha tenido la oportunidad de trabajar en malaria a nivel global, participando en organismos internacionales como el Comité Asesor de Malaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el mismo comité en la OPS y en el Consejo Directivo del Grupo Hacer Retroceder el Paludismo. Estos roles le han brindado una visión amplia sobre la lucha contra la malaria, pero, a pesar de los esfuerzos, la malaria sigue siendo un desafío que no se ha logrado superar. Actualmente, el retroceso en el control de la malaria es preocupante; en Colombia, la situación ha empeorado en los últimos dos años con más de 120.000 casos en 2024.
A nivel global, el panorama no es mucho mejor. África es el continente más afectado. Nigeria representa el 27% de los casos de malaria mundial y 10 países de este continente —más India— son catalogados por la Organización Mundial de la Salud como territorios de “Alta Carga, Alto Impacto” (HBHI, por sus siglas en inglés), y es donde más se ha centrado el apoyo de la OMS.
La tendencia global muestra un estancamiento e incluso un retroceso en la lucha contra la malaria. Los planes de control han sido insuficientes para controlar la incidencia y la mortalidad, como lo refleja el distanciamiento de las metas trazadas por la OMS en su estrategia de malaria 2016-2030.
En América Latina, Brasil, Colombia y Venezuela llevan la delantera en casos, distanciados del resto de países de la región. En el extremo opuesto, Argentina, Paraguay, El Salvador, Belice y Surinam se han certificado como países libres de malaria por haber conseguido en los 3 últimos años un récord de 0 casos de transmisión autónoma. Costa Rica, Dominica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y República Dominicana aspiran a conseguir la certificación en los próximos años.
La malaria es tratable y prevenible, pero la falta de acción coordinada y la insuficiencia de inversiones adecuadas son los principales obstáculos para su eliminación, señala Daniel Ngamije, director del Programa de Malaria de la OMS. La OPS, en su plan de control sobre la malaria 2016-2030, enfatiza la necesidad de acercar el diagnóstico y el tratamiento a la población.
En el caso de Colombia, la mortalidad por malaria ha aumentado, lo que indica que la enfermedad está volviendo a ganar terreno. En 2024 se reportaron 28 muertes por malaria, un número que llama a la acción, pues en 2019 el reporte fue de solo 3 casos. Uno de los mayores retos es combatir el Plasmodium falciparum antes de que pueda presentarse una probable resistencia a los antimaláricos, como ha ocurrido en algunas regiones del sudeste asiático.
Las zonas de conflicto y las áreas limítrofes son particularmente vulnerables, pues la movilidad de las personas facilita la propagación de la malaria. La minería ilegal en la Amazonía (Brasil, Colombia, Venezuela y Perú) y el Pacífico colombiano también contribuye a la intensificación de la transmisión de la enfermedad, ya que crea criaderos para los mosquitos Anopheles, vectores del Plasmodium. Además, determinantes sociales como pobreza, falta de educación, acceso a agua potable, inequidad en el acceso a la salud y hasta las costumbres de un grupo poblacional son factores que influyen en la propagación de la malaria. La intervención en áreas de alto riesgo es fundamental, aún más si se tiene en cuenta que muchos de los portadores pueden ser asintomáticos.
Para el Dr. Carrasquilla, las recientes reuniones con actores internacionales que luchan contra la malaria, y que han tenido lugar en Colombia, han dejado claro que combatirla no solo depende de la OMS o la OPS, sino de un esfuerzo conjunto que involucre a todos los sectores de la sociedad. La decisión política es el pilar fundamental para que Colombia pueda cumplir con el objetivo de eliminar la malaria para 2030. En Colombia, el programa de malaria carece de los recursos y el personal necesarios, y las decisiones sobre el control de la enfermedad no se están tomando con la urgencia que la situación requiere.
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Comentario de orden en la sesión de ingreso como nuevo miembro del Dr. Julio César Padilla Rodríguez. PALEOGÉNESIS DE LA MALARIA, EVOLUCIÓN EPIDEMIOLÓGICA A TRAVÉS DE LAS ETAPAS HISTÓRICAS DE COLOMBIA
Nota. Victoria Rodríguez G. Comunicaciones Academia Nacional de Medicina
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